lunes, 26 de octubre de 2015

Adiós a Maureen O'Hara, la eterna pelirroja irlandesa

Este pasado fin de semana iba para siempre una de las grandes actrices del Hollywood Dorado, una de las pocas (por no decir la última) que sobrevivían al desafío del tiempo. Maureen FitzSimons, conocida por el mundo como Maureen O'Hara, actriz de origen irlandés, fallecía el pasado sábado a los 95 años. Con una ilusión primigenia por ser soprano debido a una privilegiada voz, durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, representó como ninguna la belleza de pelo rojizo que escondía un fuerte carácter que traspasaba la pantalla. Apodada “la reina del Technicolor” por el lustro que su figura y sus poderosos ojos verdes dieron a la nueva técnica cinematográfica, O’Hara fue labrándose su carrera en blanco y negro con cintas de éxito como ‘El jorobado de Notre Dame’, junto a Charles Laughton, ‘Qué verde era mi valle’, ‘El cisne negro’, ‘Esta tierra es mía’, ‘Milagro en la calle 34’, ‘Buffalo Bill’, ‘'Un secreto de mujer’, ‘Río Grande’, ‘Trípoli’ y cine escapista como ‘Los piratas del mar Caribe’, ‘Bagdad’ y ‘Simbad, el marino’.
Para la historia nos queda su obstinado y apasionado personaje Mary Kate Danaher, esa temperamental mujer que pone a prueba al boxeador interpretado por John Wayne que regresa a su casa en busca del sosiego lejos de su aventura americana. Con Wayne rodó cinco filmes, tres de ellos dirigido por el mítico John Ford, uno de sus grandes valedores. Un director que, según la actriz, mejor extrajo de ella su potencial interpretativo. “Sabía lo que quería de los actores. Era el más grande y el más humilde de todos los cineastas para los que trabajé. Sin duda, el mejor”.
En un documental sobre de 2010 sobre el cásico de Ford se refería a él como “Pappy”, un director duro y a veces excesivo en su nivel de exigencia, manifestando que en una época muy concreta de estrellato “prefería trabajar con el viejo hijo de puta que con cualquier otro”. Logró que cerraran la revista sensacionalista Confidencial por difamación en una época proclive al amarillismo en Hollywood. Se dejó ver en poco menos de una veintena de películas en la década de los cincuenta entre las que destaca su inquebrantable fuerza física en ‘Los hijos de los mosqueteros’ (donde aprendió a luchar con espadas y se negó a que utilizar dobles) y enhibió una asombrosa versatilidad que hizo que estuviera presente en una colección de títulos de diverso calado; ‘La isla de los corsarios’, ‘La pelirroja de Wyoming’, ‘Fuego sobre África’, ‘Lady Godiva’, ‘Escrito bajo el sol’ y ya en los sesenta además de la televisiva ‘Mrs. Miniver’ rodó a las órdenes de Sam Peckinpah ‘Compañeros mortales’ y se enfrentó a Walt Disney por el recorte de su personaje en montaje dentro de ‘Tú a Boston y yo a California’, así como títulos que seguían ensalzando su carácter obstinado e invulnerable, ‘Una dama entre vaqueros’, ‘Fiebre en la sangre’, ‘El gran Jack’ y alguna aparición televisiva en series y programas como ‘Who's Afraid of Mother Goose?’ o ‘Off to See the Wizard’.
Retirada del cine desde 1973, aceptó regresar a la gran pantalla en 1991 con la comedia ‘Tú, yo y mamá’, debido a la insistencia de Chris Columbus y porque John Candy le recordaba a Laughton. Su despedida de la interpretación se produjo con bajo las órdenes de Kevin Dowling en la catódica ‘El último baile’. En 2004 O'Hara recibió el premio de honor de la Academia Irlandesa de cine y televisión (IFTA) por su trayectoria artística, el mismo año en la que publicó su autobiografía ‘Ella misma (This himself)’.
El pasado noviembre recibió de manos de Clint Eastwood y Liam Nesson el Oscar honorífico a toda una carrera. En la memoria nos quedará esa arrebatadora pelirroja irlandesa que generó una de las frases más memorables de la historia de Hollywood en boca de John Wayne que dijo de la actriz: “He tenido muchos amigos y prefiero la compañía masculina, excepto con Maureen. Ella es un gran tipo”.