martes, 4 de agosto de 2015

'Hysterical Literature', placer y lectura

Desde 2012, el fotógrafo y videoartista Clayton Cubitt se ha granjeado cierta fama, sobre todo dentro del universo Youtube, por llevar a cabo un proyecto cuanto menos arriesgado y plagado de lecturas y unos cuantos sentidos. Se trata de ‘Hysterical Literature’, una composición de varios vídeos grabados a mujeres que leen fragmentos literarios de sus obras favoritas mientras, fuera de plano, son expuestas sexualmente a un vibrador de Hitachi Magic Wand con control de velocidad, que busca que éstas lleguen al orgasmo. Un proyecto que, según su autor, involucra a una visión diferente del feminismo, de esa dualidad contrapuesta que ejercen el cuerpo y la mente.
La escritora Toni Bentley ha formado parte de este experimento, tomando como obra elegida ‘El Retrato de una dama’, de Henry James, describiendo con todo lujo de detalles la experiencia de participar en esta ‘literatura histérica’ en las páginas de 'Vanity Fair'. En él, narra las dudas que surgieron a la hora de involucrarse en el tema, de combinar sexo y lectura, yuxtaponiendo lo erótico con el universo de las palabras, mezclándolo como extraño contraste entre cultura y sexualidad. “¿Quién ganaría esa guerra inevitable? ¿La parte superior de mi cuerpo o la inferior? ¿la lógica o la lujuria? ¿la corteza prefrontal o el hipotálamo? O, tal vez, puede ser que en realidad se anexaran ambos conceptos; la literatura y el sexo, la dicotomía dentro de un experimento fusionado como nunca antes se ha visto. El proyecto de Cubitt ofrece en cada vídeo un monólogo leído y escrito por el clítoris de forma gestual, como una especie de monólogo de la vagina meramente aspiracional. Para una mujer capaz de erotizar y derogar su vergüenza, esta experiencia supone una apoteosis de coalescencia entre la poética y una poderosa mezcolanza de exhibicionismo-voyeurismo, como ese 'folie à deux' de locura compartida por dos elementos…”.
Aquélla “histeria femenina” tratada en la época victoriana por el doctor británico Joseph Mortimer Granville, que estudió esta absurda patología con técnicas de lubricación vaginal con la invención de un dispositivo médico electromecánico, que resultó ser de gran eficacia con excelentes resultados curativos a la hora de paliar en las mujeres su ansiedad, irritabilidad, insomnio, nerviosismo o alteración de humor es el punto de partida de todo el proyecto. Más allá de una enfermedad circunscrita a unos años pacatos en cuanto al tema, nada menos que le consecución del orgasmo femenino. Era lo que aplacaba lo que se llamaba “paroxismo histérico” y que Michel Foucault expondría posteriormente en su “hipótesis represiva”.
Con este proyecto, la cámara esgrime visualmente una radiografía del cuerpo y del placer sexual mediante la contención lectora, uniendo los ambas acciones. En 2011, la directora Tanya Wexler ya trató la historia de Granville en su largometraje ‘Histeria (Hysteria)’. Un año después, Clayton Cubitt toma como genésis esta anécdota para explorar y reivindicar el sexo y el arte sin mostrar en ningún instante ningún elemento pornográfico. La actriz de cine adulto Stoya, poco amiga de los vibradores y protagonista del primer vídeo de ‘Hysterical Literature’ (y a su vez, el más multitudinario de todos), expuso su experiencia en un texto en el que describía el ensayo artístico como “una sensación de ralentización del mundo que habitamos, como si se acercase lentamente para, como una goma elástica estirada, se contrajese súbitamente y golpeara todo el cuerpo con un orgasmo”.