martes, 26 de mayo de 2015

El cine español despide a Vicente Aranda

(1926-2015)
El día ha despertado con la triste noticia del fallecimiento de uno de los cineastas más importantes y completos que ha tenido hasta el momento la cinematografía española. Vicente Aranda se ha ido para siempre a los 88 años de edad, dejando hechos los deberes y escrito su nombre con contundencia en los fastos del cine patrio. Desde sus primeros años y hasta su última película ‘Luna caliente’ (2009), Aranda dejó claro que fue un director de oficio y de vocación, a contracorriente de modas y bandazos comerciales. Dejaría su impronta como una de las cabezas visibles de la llamada Escuela de Barcelona, movimiento cuyos preceptos artísticos se asentaban en la idea de agitar la industria cinematográfica de la época; Gonzalo Suárez, Joaquín Jordá, Juan Marsé, Ricardo Bofill, José Luis Guarner, Antonio Rabinad, Román Gubern, Jaime Camino o Jacinto Esteva fueron algunos de aquellos compañeros que transgredieron con sus trabajos y popularizaron aquel impulso de cambio.
Su primer filme, ‘Brillante porvenir’, co-dirigida junto a Gubern ya exponía un apego por el realismo crudo que ccontinuaría su disposición hacia un inconformismo estético y formal de su segundo trabajo, ‘Fata morgana’, cinta que abanderó la Escuela de Barcelona y que supuso un impacto experimentalista que definió muy bien la actitud y el carácter del director. Aranda mantuvo desde entonces una visión propia del mundo y sus valores, interpretando mediante su fascinante carácter cuando se trataba de rodar, alejado de posturas acomodaticias o forzado rigor didáctico, muchas veces imperando la sexualidad como vía de libertad ante censuras y conservadurismos pretéritos.
Su obra fílmica posee títulos como ‘Las crueles’ (1969), ‘La novia ensangrentada’ (1972), ‘Cambio de sexo’ (1976), ‘La muchacha de las bragas de oro’ (1979), ‘Fanny Pelopaja’ (1984), ‘Tiempo de silencio’ (1986), el díptico ‘El Lute, camina o revienta’ (1987) y ‘El Lute, mañana seré libre’ (1988), ‘Amantes’ (1991), ‘El amante bilingüe’ (1992), La pasión turca (1994), ‘Libertarias’ (1996), ‘La mirada del otro’ (1997), ‘Celos’ (1999) o ‘Juana la loca’ (2001). Varias de estas obras concretaron uno de sus rasgos más coherentes de su perspectiva artística, que no es otro que una dimensión indiscutible como artista capaz de convertir la literatura en imágenes (16 de los 26 títulos que componen su filmografía son adaptaciones), reescribiendo según su percepción esos libros y novelas en experiencias ciertamente personales, más heterogéneas que lo que a priori pueda parecer, sabedor de que a través de la reconstrucción de la realidad del libro, se consigue un sello propio a la hora de revelar la verdad y el énfasis de sus imágenes, sin tipismos y evitando artificios académicos.
Vicente Aranda siempre fue un cineasta indócil, que obedeció a su querencia por historias de cierta complejidad trágica sobre las contradicciones humanas, sujeto a una mirada insobornable de un clásico de nuestro cine irremplazable.