lunes, 2 de febrero de 2015

XLIX Super Bowl: un partido épico y la leyenda de Tom Brady

La noche de la XLIX Super Bowl de ayer tardará mucho tiempo en repetirse. En muy pocos años, este evento deportivo considerado el más importante y trascendente del planeta, se había llegado a un final tan ajustado y emocionante como el de una velada histórica disputada en el University Stadium de Phoenix, en Glendale (Arizona). Después de un partido con un par de alternancias en el marcador y de que los Seahawks empezaran a ganar enteros como favoritos para la llevarse el título. El marcador era 28-24 después de que Edelman hubiera adelantado a los Patriots. Dos minutos y tres tiempos muertos parecía suficiente para que a los de Pete Carroll lograran un ‘touchdown’. Cuando quedaban 51 segundos para el final del choque Jermaine Kearse realizó una recepción acrobática y con mucha fortuna tras un pase de 33 yardas. Increíble ‘catch’. Todos tenían en mente una recepción similar en 2008 para los Giants por medio de Tyree. En Seattle se daba por hecho el afianzamiento del gran trofeo Vince Lombardi por segundo año consecutivo. Primera y gol con la confianza de completar un pase que parecía hecho.
El ‘quaterback’ Russell Wilson, que hasta entonces había cuajado un gran encuentro a pesar de ceder un balón fundamental para su desenlace, con el balón en la mano, decidió pasar en corto a Lockette sin que nadie esperara que un ‘cornerback’, un jugador de segunda fila como Malcolm Butler interceptara en la ‘end zone’ y decidiera el partido para los Pats. A veinte segundos del final el destino de la Super Bowl había cambia de dueño. Por si fuera poco, un ‘offside’ de la defensa de Seattle les hizo retroceder cinco yardas y dar por concluida una final para el recuerdo. Con la frustración y los nervios del momento, un golpe a Rob Gronkowski desató una monumental tangana de puñetazos y pañuelos volando. Triste final para un encuentro memorable, de esos que permanecerán en la memoria de los aficionados al fútbol americano como una gesta histórica dentro de los fastos de la NFL.
A lo largo del partido, la igualdad fue marcando el protagonismo para los Patriots hasta el final de la segunda parte, en el que un pase final de Tom Brady a Gronkowski con un segundo ‘touchdown’ en un drive de 80 yardas en minuto y medio que dobló la ventaja en el marcador. Sin embargo, los Seahakws, comandados por su quarterback Wilson y por una poderosa defensa, logró en tres acciones en menos de medio minuto con ‘facemask’ incluido llegar con opciones de ‘touchdown’ que tradujo Matthews tras pase completo de 11 yardas de manos de Wilson. Los de azul imponían el desafío y la lucha empatando a 14 para una segunda parte en la que pudieron sentenciar a los de Bill Belichick. Después de una serie de errores ejecutados por Brady, Seahawks los establecían el ritmo del partido y se fueron de 10 puntos gracias a un ‘touchdown’ de pase de Wilson Baldwin después de avanzar yardas cómodamente y llegar hasta la seis. Era el momento de los Patriots. O reaccionaban o el partido estaba acabado.
La moral de Brady y el orgullo patriota determinó el devenir de la final. La feroz defensa de Seattle fue perdiendo empuje. Pese al ‘holding’ en la jugada entre Brady y Edelman, el tercer cuarto fue recomponiendo las aspiraciones de los Patriots que pudieron frenar la ofensiva de su rival y construir un sistema de defensa muy eficaz. Con la llegada del último periodo, el reloj estaba de parte de los Seahawks con dos posesiones de ventaja, sin embargo, los acontecimientos desequilibraron la balanza hacia los de Nueva Inglaterra, con sendos ‘touchdowns’ de Gronkowski y Edelman protagonizados por un inspirado Brady. 28-24 y balón para los halcones marinos a dos minutos de ese final que no movería el marcador y concretaría uno de los términos de partido más míticos de la competición.
Las páginas de oro de esta competición recordarán el partido de la consagración de Brady como una de las leyendas más grandes de la NFL. Terminó la noche Brady terminó la noche con 37 de 50 en pases para 328 yardas, con cuatro envíos de ‘touchdown’, dos intercepciones y un índice pasador de 101,1. El cuarto título de los Pats (después del ‘three-peat’ de 2001, 2003 y 2004) también iguala el palmarés de Brady al de célebres clásicos como Terry Bradshaw y Joe Montana. Además, del lógico MVP de la noche, dejó un nuevo récord de pases de ‘touchdowns’ en las finales, con trece, arrebatándoselo precisamente a Montana. Por su parte, el head coach Belichick, unió su nombre al del legendario entrenador de los Pittsburg Steelers Chuck Noll, al adjudicarse su cuarto anillo de Super Bowl. Las lágrimas de Butler en la banda tras lograr la intercepción que le convirtió en el inesperado héroe de la noche y un final de infarto pocas veces visto en la tradición de este gigantesco sarao deportivo, hicieron de este encuentro uno de los más épicos de la Historia.
El otro ‘show’ de la Super Bowl
La Super Bowl va mucho más allá del encuentro deportivo que representa. Congrega delante de la televisión a una audiencia estimada en los 115 millones de personas que la siguen en una esfera mundial. La voluptuosa Katy Perry había sido la elegida para ser la estrella musical del llamado ‘halftime show’, que se destaca por ser uno de los más espectaculares del año. La puesta en escena no defraudó. Ostentosa y señorial, la cantante apareció en el estadio montada a lomos de un gigantesco león dorado evidenciando un flagrante ‘playback’ que pone en evidencia que el show mediático está por encima de los valores artísticos de una artista que protagonizó el dispendio entre espectaculares ‘mappings’ de luz y de color, tiburones, ambientes surfs y palmeras bailarinas primas hermanas de los Fruitis y Lenny Kravitz, cuya presencia fue bastante ridícula debido al ínfimo espacio de tiempo que compartió escenario con la estrella californiana simulando tocar la guitarra y uniéndose a la simulación vocal del tema ‘I Kissed A Girl’.
También apareció por allí Missy Elliot. Con ‘Firework’, su tema más conocido, comienza lo que pareció su voz en directo con micrófono que más bien parecía el ‘numchuck’ de la wii y se despliega con una explosión de fuegos artificiales, con la cantante volando en una estrella que parecía el cometa Halley de guió, según cuenta la leyenda católica, a los Reyes Magos en su periplo hasta Belén. Con el recuerdo hace dos años de una de las mejores y más apoteósicas actuaciones que se recuerden en la mitad del partido como fue la de Beyoncé, Perry no estuvo mal, pero sin más concesiones.
Otro de los eventos es, como no podía faltar en esta cita, esos anuncios publicitarios que se emiten antes, durante, en el descanso y al final. Como uno de los escaparates más influyentes del mundo por su gran repercusión popular, cada treinta segundos el coste por emisión alcanza los 4.5 millones de dólares. En la edición de ayer, destacaron las habituales marcas con lujosos ‘spots’ como los de Budweisser, Mercedes, Microsoft, McDonald’s, Lexus, Coca-Cola, Pepsi, los siempre divertidos de los snacks Doritos, Euserance, los teleñecos y su aparición con Toyota, T-Mobile con Kim Kardashian, los ángeles de Victoria’s secrets o la espectacular Charlotte McKinney anunciando hamburguesas naturales de comida rápida Carls Jr. Podéis verlos todos aquí mismo.
Por supuesto, hubo espacio para lanzar los tráilers cinematográficos que marcarán la taquilla de este 2015; ‘Jurassic World’, ‘Tomorrowland’, ‘Minions’, ‘Terminator: Genisys’, ‘Furious 7’, ‘Ted 2’, ‘50 sombras de Grey’, ‘Avengers: Age of Ultron’ o la saga ‘Divergente: Insurgente’ fueron algunos de los que captaron la atención de un acontecimiento como no existe otro en el deporte global. Y la Super Bowl de anoche no decepcionó en ninguno de sus aspectos.
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