sábado, 28 de junio de 2014

Carteles de los Mundiales

Este Mundial de Brasil 2014 nos está dejando grandes decepciones, pero no por ello hay que olvidar que el espectáculo no entiende de sentimentalismos o devociones. El fútbol sigue mostrando su mayor esplendor y en pleno apogeo. Durante ochenta y cuatro años, la Copa del Mundo siga siendo un referente en el panorama deportivo internacional, acaparando la atención y la relevancia de los medios y de los espectadores. Una vez acabado el campeonato, llegará el momento de analizar en profundidad el devenir y el desarrollo del mismo.
Hasta el momento, detengámonos en un pequeño aspecto que concierne a la historiografía del Mundial, centrándonos en los diseños que reconocidos artistas dieron como imagenes representativas que pasaron a la historia como emblemas deportivos de carácter universal. Por eso, desde vintag.es nos convidan a repesar esta galería de diseños en un reconfortante viaje a través del tiempo con los posters de todos los Mundiales de fútbol, desde 1930, a excepción de los años 1942 y 1946 (que no se celebró debido a la Segunda Guerra Mundial).
Carteles oficiales de la Copa Mundial de la FIFA desde 1930 hasta 1994.

viernes, 27 de junio de 2014

'3665' en SGAE en CORTO

SGAE en CORTO es una iniciativa fomentada por la Fundación SGAE como proyecto para el lanzamiento de obras cortometrajísticas que supongan, según su baremo, una representación de lo mejor del año en este género. De tal forma, es un privilegio y un orgullo que ‘3665’ esté presente en esta muestra que tendrá lugar esta misma tarde y mañana en la mítica Sala Berlanga de Madrid.
Como bien señala la web de esta última, “las películas que veremos son ejemplo de la trascendencia del cortometraje como espacio creativo autosu¬ciente, como manifestación de la capacidad artística de sus autores. Hay entre ellas a¬cción clásica, ensayos experimentales, documentales, animación… Una nueva convocatoria con obras breves, pero en absoluto menores”. A ello se suma en esta ocasión la colaboración de la institución con el Festival de Tendencias Urbanas Madrid (Mulafest), en el que se ofrecerá  en los mismos días una programación especial de cine cubano, procedente de la Muestra de Jóvenes Realizadores ICAIC de La Habana, así como los cortos finalistas del XV Concurso Versión Española / SGAE.
Por ello, estaremos en la capital para apoyar nuestro trabajo y disfrutar de un fin de semana de reencuentros con amigos y conocidos. Estáis todos invitados porque es entrada gratuita hasta completar aforo.
Recordad, ‘3665’ se proyecta…
VIERNES 27 de junio de 2014, a las 21:00.
SÁBADO 28 de junio de 2014 a las 19:00.
Allí nos vemos.

jueves, 26 de junio de 2014

Review 'X-Men: Días del futuro pasado (X-Men: Days of Future Past)', de Bryan Singer

Reconfortante continuismo mutante
Bryan Singer vuelve a la saga de los ‘X-Men’ después de más de una década recuperando el pulso que supo imprimir Matthew Vaughn en el anterior ‘reboot’ en una disección del pasado y el presente de sus personajes.
Después de ‘X-Men: Primera Generación’ quedó patente que la saga de los mutantes superheroicos necesitaba una rehabilitación mitología fomentada, en gran parte, por una tercera parte ‘X-Men: La decisión final’ que supuso una anémica finalización y un agotamiento más que evidente dentro de los parámetros de las adaptaciones del cómic de la Marvel hasta la llegada de ‘Los Vengadores’, de Joss Whedon. El ‘exploit’ y filón de los cómics llevados a la gran pantalla parecía haberse acomodado en la incuria de cualquier complejidad en la concepción de un subgénero que juega muchas veces con lo insubstancial de ambos artes al perder el equilibrio entre el origen y la adaptación.
La cinta de Matthew Vaughn propuso un agradecido cambio de aires a la saga de los mutantes con una precuela (más bien reseteo) filmada con elegancia en una ágil concesión al ‘thriller’, con un fondo de sentido del humor que mitigó los errores pasados. Con ‘X-Men: días del futuro pasado’ se reaviva esa ansiada reinterpretación de los orígenes con un Bryan Singer que regresa tras once años apartado de ella, en conjunción con un libreto de brillantez ajustada a esta resurrección por parte de Simon Kinberg y Jane Goldman.
Se trata así de reconducir la estética y el imaginario del cómic a un tono mucho más naturalista y creíble para aportar el realismo necesario al drama, como esculpió el propio Singer entonces, a través de ese discurso constante e ineludible sobre la supervivencia de la especie mutante y su conservación frente a la segregación a la que son sometidos dada la intransigencia y discriminación por los prejuicios de una sociedad en progresión hacia la distopía. En esa circunstancia, un ejército de Centinelas a las órdenes del gobierno está sacrificando mutantes y encamina al mundo a su Fin. No obstante, el Profesor Charles Xavier y su antagonista, Magneto, vuelven a unirse para transportar la conciencia de Logan/Lobezno a los años 70, donde pueda poner fin a este programa gubernamental para preservar el bienestar de los de su raza y del mundo.
Abordando una contextura mucho más reconducida al espíritu de los cómics que ningún otro, es paradójicamente ‘X-Men: días del futuro pasado’ la adaptación más libre de todas las grandes historias surgidas de la Marvel, con el Profesor X y Magneto usando los poderes Shadowcat y evitar así la muerte de Trask a manos de Mística, dibujando un nuevo tablero de ajedrez que sirva de escenario para que las piezas se muevan en una escondida estrategia no sólo en las paradojas temporales propuestas en este filme, sino con la intención de ejercer una libertad sin coartadas hacia nuevos horizontes de la serie.
Los devotos de la saga se preguntan hasta qué punto afecta a este tipo de producciones las reescrituras y la fidelidad hacia las páginas del cómic, puesto que estamos ante una serie de películas muy vinculadas a una tipología de público que, si bien no excluye al neófito que entre en el cotarro mutante por primera vez, sí requiere una familiaridad con algunos títulos anteriores. La respuesta es variable: si bien mantiene el respeto hacia las aventuras de los mutantes dentro de las páginas tebeísticas, es cierto que se ha ejercido un ‘reboot’ completo para comenzar de nuevo obviando cualquier corrección, sin rastro de condescendía, beneficiándose de una narración y seguimiento de los personajes desde el pesimismo y la condena que rodean a esta nueva pátina que se le ha conferido a la saga. El resultado ha sido positivo, puesto que se ha reestablecido la empatía con las emociones de los personajes, sobre todo el respeto, por no decir miedo, que ejerce ese villano que es Magneto, motivado por los sentimientos al que tan bien pone rostro de Michael Fassbender, en sintonía con el carisma del de Ian McKellen, cuya metamorfosis obedece a una evolución de su maldad esgrimida en la rebeldía y el integrismo, así como la contraposición con su antagonista, el profesor Xavier y cómo el decaimiento en el presente (Patrick Stewart) evidencia que el cansancio fue mermando las ansias de cambiar el mundo del pasado (James McAvoy).
Además, en esta nueva entrega de los ‘X-Men ‘ se incluyen varios personajes que refuerzan esa esfera de introspección e interrelación entre los caracteres como son Destello (Bingbing Fan) y Mercurio/Pietro Maximoff (Evan Peters), dos componentes de la saga que revitalizan el poder de sugestión de esta nueva orientación, así como un rol desarrollado desde un dibujo más interiorizado de Raven/Mística (Jennifer Lawerence), cuya presencia ha dejado de ser meramente articulada en el ornamento espectacular hacia una trascendencia que se extiende a personajes puntuales que tienen su efecto protagónico sin pasar desapercibidos. Algo que contribuye a que Logan/Lobezno (nadie se imagina ya el personaje sin el físico de Hugh Jackman) opere como eje invisible y pase más desapercibido con la solvencia que ofrece su personaje cuando efectúa su labor en un segundo plano, como es el caso, y atribuyendo de este modo un carácter de compleja pluralidad a estas nuevas secuelas.
La cuestión vital en ese nuevo episodio era si el regreso de Singer a la saga que le encumbró al olimpo de las adaptaciones superheroicas estaría a la altura de esa elevación de calidad de la propuesta iniciada por el ‘reset’ de Vaughn. Y lo ha logrado con creces, sobre todo en la primera mitad de esta propuesta, sabiendo modular sus ejemplares ‘set-pieces’ con una ecuanimidad que consigue evitar la reiteración de un modo muy sutil y acertado. Singer aprovecha en su beneficio los bucles temporales en serie que sirven para desglosar sus intenciones en la acción dinámica y en el ingenioso interés que despierta ese devenir del desarrollo de los acontecimientos de cada universo paralelo y cómo las acciones impactarán en el presente, así como el desarrollo que concierne a las conexiones por la tolerancia y la evolución humana fundamentadas como emblema de esta franquicia.
‘X-Men: días del futuro pasado’ emerge como una producción metalizada que devuelve esa frialdad ambiental seguida por Singer en sus primeras entregas para respaldar visualmente un guión astuto que, sin llegar a alcanzar un espectáculo total, sí se nutre de ejemplares detalles de eficacia fílmica, sobre todo en sus vistazos al pasado. Es la consecución de un giro en la saga que no traiciona su esencia ‘mainstream’ y permite que el espectador no sólo asista a un lujoso espectáculo lleno de acción, sino a su vez un agradable ejemplo de cine de entretenimiento de gran calidad.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2014

miércoles, 25 de junio de 2014

Muere el incombustible Elli Wallach

(1915-2014)
Eli Wallach fue uno de los más distinguidos valedores del célebre método Strasberg, aunque a lo largo de su carrera nunca tuviera un protagonismo único de estrella de primera fila que le hiciera valedor de un reconocimiento total en Hollywood. Su talento y esa dirección interpretativa tuvieron su mejor ejemplo en la adaptación de Tennessee Williams llevada al cine por Elia Kazan ‘Baby Doll’, que dejó uno de sus mejores y más recordados papeles. También pasará a la Historia del Cine por el icónico e inolvidable Tuco, el pícaro “Feo” del spaghetti western de Sergio Leone ‘El bueno, el feo y el malo’, de Sergio Leone, papel por el que hoy, un día después de su fallecimiento a los 98 años de edad, casi todo el mundo le ha recordado.
Pero Wallach fue mucho más que un personaje antagónico. Judío y nacido en las entrañas de Brooklyn, a lo largo de su carrera definió su carisma con unos rasgos fisonómicos aptos para interpretar todo tipo de personajes, confiriéndoles una heterogeneidad y fuerza camaleónica que magnificaron su sólida presencia, otorgando una dimensión de calidad a cada rol al que puso rostro. Ahí quedan películas como ‘The Lineup’, de Don Siegel, ‘Los siete magníficos’, de John Sturges, ‘Las flores del diablo’, de Terence Young, ‘Vidas Rebeldes’, de John Huston, el western colectivo ‘La conquista del Oeste’, ‘La bahía de las esmeraldas’, de James Neilson, ‘Lord Jim’, de Richard Brooks, ‘Cómo robar un millón y…’, de William Wyler, ‘Abismo’, de Peter Yates, ‘La noche y la ciudad’, de Irwin Winkler ‘El Padrino III’, de Francis Ford Coppola… Más de ciento cincuenta títulos y trabajos fraguaron su leyenda como un intérprete de oficio. Contaba que rechazó el papel de Maggio al que dio vida Frank Sinatra en ‘De aquí a la eternidad’ por el que ganó un Oscar, pero su premio fue siempre su actitud ante la profesión, en la que ha seguido activo hasta hace un par de años, conservando la voluntad y el carácter reconocidos con el Oscar Honorífico de 2010.
Wallach tuvo un hueco especial para el teatro, desde su debut en 1945 con el drama ‘Skydrift’, hasta su pasión por el Off Broadway con ‘The Scarecrow’, ‘Mademoiselle Colombe’ o representaciones internacionales en funciones de prestigio como ‘Major Barbara’, ‘The Chairs’ o ‘The Cold Wind and the Warm’. Sin renunciar al ámbito televisivo, donde ha aparecido en algunas de las series más recordadas del universo catódico; ‘Batman’, ‘Playhouse 90’, ‘Kojak’, ‘Autopista hacia el cielo’, ‘Se ha escrito un crimen’, ‘Ley y Orden’, ‘Urgencias’…

martes, 24 de junio de 2014

Gene Palma, el batería urbano de 'Taxi Driver'

En ‘Taxi Driver’, de Martin Scorsese, hay un corte de secuencia que incluye una actuación de un hombre en los alrededores de la hoy ya inexistente Cafetería Belmore, tocando la batería con redobles en homenaje a otros grandes nombres del instrumento. Su aspecto es llamativo, es imposible no desubicarse en el recorrido que siguen Travis (Robert De Niro) y Betsy (Cybill Shepherd) en dirección al cine X, el mismo en el que el diálogo tiene como protagonista el disco ‘The Silver Tongued Devil And I’ de Kris Kristofferson. Viste traje, camisa de chorreras y pajarita, lleva la cara pintada de un color negro rojizo y lo que llama poderosamente la atención; la parte superior de su cabeza está teñida de negro, dándole una extraña apariencia brillante, como la cabellera de plástico de un muñeco antiguo. “¡Y ahora un redoble sincopado al estilo de Gene Krupa!” grita al mismo tiempo en que voltea sus baquetas a una velocidad de vértigo.
Su nombre es Gene Palma. Durante los años 70 y principio de los 80 solía verse tocando su tambor cerca de la boca de metro en Sexta Avenida o en la 59th Street, girando sus palillos con un estilo inconfundible, recordando al inigualable Chick Webb. Tras su aparición en ‘Taxi Driver’, incluida por capricho del propio Scorsese, Palma participó, como un cameo 'freak', en el filme de 1980 ‘Hero at large’, de Martin Davidson con John Ritter y Anne Archer. Cuando llegaron los 90, pocos han sido los que han asistido a este peculiar artista callejero. Su extraño talento combinaba la esencia del ‘dowtown’ neoyorquino, con vagabundos reconocibles y la música perdida en las calles de la Gran Manzana.
Palma era uno de esos personajes sinfónicos como lo fueron Flying Rabbi y su piano en Washington Square o Moondog, quien dejaría las calles y los ámbitos nocturnos de Nueva York para triunfar como compositor en Alemania. La red tampoco arroja muchos datos sobre el paradero de Gene Palma. Puede verse rara vez, por distintas esquinas de Nueva York. Apenas existe información respecto a este mítico integrante de la fauna de músicos urbanos de la capital del mundo. Sin embargo, a través de una fugaz aparición en una de las películas más memorables de la historia del cine, quedará en la memoria colectiva cuando uno revise ‘Taxi Driver’.

sábado, 21 de junio de 2014

Verano

Hoy es el primer día de verano.
Concretamente, la estación más calurosa del año ha comenzado a las 12.51 horas del que será uno de los más largos de los últimos siglos. Una de las únicas bondades que trae consigo ese calor obsceno que impregna el ánimo y entumece cualquier iniciativa de dinamismo, ahogando en el sofoco que provoca el abatimiento ambiental, es este tipo de agasajos visuales como el refrescante Calendario FHM de Bikinis 2014.
Disfrutad de la estación. Vosotros que podéis.

viernes, 20 de junio de 2014

El conejo Oswald, precedente del imperio Disney

Todo el mundo, desde su más tierna infancia, reconoce al que es un icono universal como es Mickey Mouse, emblema de la compañía creada por Walt Disney y su dibujo más célebre. Sin embargo, pocos conocen a Oswald, el conejo afortunado. La historia de este conejo que supone, a la vista identificable, las características antropomórficas del citado ratón vincula su nacimiento a la necesidad de los estudios Universal por encontrar un icono que irrumpiera como símbolo y creación del tío Walt.
A finales de los años 20, junto al productor Charles Mintz y >Ub Iwerks. El conejo protagonizó más de una veintena de cortometrajes mudos en blanco y negro y supuso el primer reclamo de un gran estudio para generar una marca y derechos de ‘merchandising’ de un personaje de animación por encima de creaciones mucho más conocidas como Félix el Gato y Koko, the Clown. Su éxito generó que Disney pidiera un aumento de sueldo, algo que Mintz y Universal le negaron.
Tras la marcha de Disney, se contrató al mítico Walter Lantz para proseguir con la triunfal carrera de Oswald hasta bien entrada la década de los 1930, teniendo incluso una aparición en la película ‘The King of Jazz’, producido por Carl Laemmle para Universal, el mismo hombre que despidió a Mintz. Oswald cambiaría el cine por los cómics, primero en manos de DC Comicsdentro de la serie New diversión, luego en New Funnies Dell Comics.
No obstante, Walt Disney ya tenía un generador propio de dólares, un personaje que pasaría a la historia iconográfica de sus estudios, Mickey Mouse emergió como el gran tótem de la animación de la época. En 2006, los estudios Disney recuperaron los derechos de Oswald y fue introducido en el videojuego ‘Epic Mickey’, donde coincidirían las dos creaciones de Walt Disney.

jueves, 19 de junio de 2014

Humanos "multitarea"

Una inteligencia elevada pudo haber comportado un mayor estatus social y, en consecuencia, mejores opciones en la elección de compañero. Ser más listo debió de haber incrementado también las posibilidades de supervivencia, en especial con el desarrollo de la tecnología: los más listos debieron ser asimismo mejores cazadores y recolectores más astutos, y con toda probabilidad debieron cuidar mejor de sus hijos y planificar mejor las cosas. Antes del desarrollo del trabajo especializado, que acompañó a la revolución agrícola del Neolítico, para ser un humano de éxito posiblemente había que ser algo así como un “multitarea”. Es sólo hablar por hablar, pero bien podría haber sido que la fuerza muscular por sí sola no fuera más útil en la antigua Edad de Piedra de lo que lo es hoy.
Michael Hanlon, ‘Diez preguntas’ (Editorial Paidós.2008).

miércoles, 18 de junio de 2014

Mundial 2014 (II): Tradición recuperada

Desde 2008, en la que la selección española de fútbol obtuvo su segunda Eurocopa con aquel mítico gol de Fernando Torres contra la selección alemana, en esta casa seguimos una estúpida tradición que forma parte de la evolución culinaria idiosincrática. Desde el principio de aquélla cita futbolística, hicimos un pacto implícito por pasar el tiempo en forma de liturgia divertida que iba más allá del fútbol, bastante práctica, consistente en disfrutar platos de otras culturas. El reto, como un absurdo sortilegio, tomaba de excusa el fútbol para preparar un plato tradicional o típico del equipo contra el que España fuera a enfrentarse ese día.
Fueron muchas las recetas que fueron pasando por la mesa, mientras veíamos absortos cómo la selección, primero de Luis Aragonés (Eurocopa 2008) y después de Vicente Del Bosque (Mundial 2010 y Eurocopa 2012), iban pasando fases hasta hacerse con títulos imposibles de soñar hace años. Lógicamente, no responde a esta tradición gastronómica el éxito de la selección, sin embargo, este uso no se repitió el pasado viernes en el partido contra Holanda. Ya he comentado en este blog que este Mundial no se afronta con el mismo entusiasmo que anteriores, cuando el desconsuelo de la crisis te golpea tan de cerca y a uno no le quedan ganas de engalanar la casa, de seguir otras usanzas relacionadas con el deporte rey. Nada ha cambiado a ese respecto. No obstante, que nadie piense que me alegro de la dura derrota del otro día, ni que deseo que la selección no continúe el legado de éxitos que lleva perpetuando a lo largo de seis años.
Por eso, nos hemos dicho ¿qué cojones...? Y hemos procedido a recuperar, para propia delectación, aquélla entrañable superstición casera, la de elaborar un plato típico del rival para, de forma metafórica, comérnoslo. A ver si así rompemos ese abultado descalabro del otro día y se puede levantar el perjuicio del desánimo. Si ganamos, seguiremos en la tesitura de cocinar un plato foráneo correspondiente al enemigo deportivo del día. Si perdemos, qué se le va a hacer. Buscaremos otra absurda excusa para transformar aquélla testimonial costumbre en algo más habitual, más alejado de la trivialidad del fútbol y acercándolo a cosas más importantes.
De momento esta tarde, como parte de especial de REFOgones especial Brasil 2014, nos hemos metido entre pecho y espalda un rico chacarero, el sándwich o emparedado que supone uno de los platos más típicos y reconocibles en cuanto a comida rápida de la gastronomía chilena se refiere. Yo estoy con los que piensan que ellos son la verdadera y genuina “Roja” y no nuestro equipo, más proclive a agenciarse modas y designaciones. Que Chile se quede con la nomenclatura, históricamente les pertenece. Que la selección española se preocupe por la victoria… O yo qué sé. Pero el chacarero estaba de muerte.
Y sí, basta ya de deporte. Mañana prometo encauzar esto hacia el cine y otros de esos ámbitos desde el prisma descolocado que lleva perpetuándose una década por este blog.

lunes, 16 de junio de 2014

Finales NBA 2014: San Antonio Spurs y la solemnidad de la perfección

San Antonio Spurs había llegado a esta final con una voluntad inapelable y un férreo objetivo a cumplir: enmendar la anterior edición de estas Finales de la NBA y apuntalar la imagen de equipo sólido y campeón que ha mostrado a lo largo de la temporada regular. Gregg Popovich parece haber pertrechado uno de los mejores y más completos equipos que se recuerden, negociando con la maestría de un gurú del baloncesto la veteranía de sus estrellas, la adjudicación de nuevos ‘status’ heredados y la compensación de un banquillo en constante rotación cuyo engranaje opera con sutilidad en la abrumante gestión táctica. Acabó siendo el mejor equipo de la liga (62 victorias – 20 derrotas) sin que ningún jugador de la plantilla superara los treinta minutos de media. Un hecho éste último que se da por primera vez en la historia de esta exigente competición.
La final no ha sido más que la constatación de ese vendaval de baloncesto fluido, de juego en equipo y constante evolución. Los Spurs han sido una auténtica apisonadora que han pasado por encima de los Miami Heat de Spoelstra, ganando cuatro de los cinco choques de esta serie final por más de quince puntos, mostrando una exhibición tanto ofensiva como defensiva que define el factor colectivo de una franquicia que ha sido capaz de promediar en estos cinco partidos nada menos que 106 puntos y en los que en cuatro de ellos (dos a domicilio) se ha impuesto por más de quince puntos. Una hazaña épica para los llamados “hombres de negro”.
Ha habido de todo en esta final que perdurará en la memoria colectiva como una de las más arrolladoras y espectaculares de los últimos años. De hecho, este quinto anillo de los del Álamo, se ha conquistado con unos números y un juego que hacen palidecer sus anteriores logros. Durante el primer partido, el aire acondicionado del ATT Center de San Antonio provocó temperaturas asfixiantes que sembraron las dudas en Miami. Básicamente, porque debido a este factor, LeBron James se quedó en la cuneta tras sufrir unos calambres que allanaron el camino a la victoria de unos Spurs que creyeron más en la victoria para afianzarla en el último cuarto. En el segundo encuentro, “The King” volvió a erigirse como ese jugador total y letal, asentado en el individualismo y el acierto fuera de lo común, recordando sus mejores actuaciones y beneficiándose de los errores en los tiros libres de San Antonio y un preocupante quebranto del poder físico y colectivo de los texanos. Sin embargo, fue un espejismo, un tránsito y cura de humildad para lo que iba a venir.
Las expectativas de Miami respecto a la final se empezaron a resquebrajar en casa, cuando emergió la potestad del heredero y rival del propio Lebron, Kawhi Leonard, que asumió el rol de líder ejerciendo poco menos de superhéroe y gestando otro récord que ni el mismísimo Michael Jordan pudo conseguir: trazó la mejor primera parte ofensiva de la historia de las finales. Miami nada pudo hacer contra el descomedido porcentaje de tiros de campo de los Spurs (75 %) y el bajón físico que afectó al propio LeBron. Pero el reinado de los de Popovich quedó patente en el tercer choque, donde destrozó otra ley no escrita al convertirse en el primer equipo en ganar dos veces consecutivas a domicilio en las finales. Y lo hizo por la vía rápida, ejerciendo de nuevo de grupo aplastante y subiendo las estadísticas a unos números nunca vistos. Los Heat notaron la frustración que se ha instalado en el equipo en las que han sido las series más desequilibrada de los fastos de la NBA. Y el hecho de llegar así al quinto partido, en territorio hostil, hacía prever que el fatal desenlace para sus intereses era cuestión de horas.
La madrugada de ayer vivió la magia de un espectáculo digno de grabar y visionar una y otra vez hasta el éxtasis del baloncesto en estado puro. Comenzó el encuentro con el 6 de Miami especialmente inspirado y herido en el orgullo. La resistencia de los visitantes, amparado en la fuerza desmedida de LeBron en los primeros compases supuso un contraste absoluto de actitud y modos. Transcurridos siete minutos, el marcador indicaba un escandaloso 6-22 a favor de los Heat. Parker estaba desaparecido y el juego colectivo del equipo local disipado en el error y la definición física de un contrario aferrado a su esperanza de remontar. Fue un efecto efímero. Una visión pasajera. Recordemos que el año pasado, durante el último partido, el argentino Manu Ginobili, falló estrepitosamente canastas decisivas en aquel séptimo partido para erigirse como uno de los principales responsables del fracaso de los Spurs. De tal forma fue su actuación en aquel malogrado encuentro, que llegó a sugerirse una necesidad de recapacitar sobre su continuidad en la competición.
Pues bien, ayer fue precisamente Ginobili, apoyado en el despertar de Kawhi y un totémico Patty Mills los encargados de ir extinguiendo la llama de Miami para terminar por sofocar cualquier reactivación hacia la remontada. Una vez más, el juego coral de un equipo no echó de menos a Parker (que se metió en el partido cuando el anillo estaba en el bolsillo), Green o Diaw, porque la efectividad del grupo está más allá de los desaciertos individuales. Ahí estaba Ginobili que con 36 años, se permitió el lujo de plantarle un mate estratosférico ‘in your face’ a Chris Bosch para, seguidamente, anotar un triple acrobático que dinamitó los exiguos ánimos del rival. A la fiesta se unieron Duncan, el mejor ala-pívot de la historia grabando su nombre en oro o Mills, con un festival desde la línea de tres que parecía no tener final. Mientras tanto, Dwyane Wade seguía labrando una de las peores finales que se recuerdan para uan estrella de tal magnitud y sueldo casi insultante.
Cinco anillos en tres décadas distintas
Como si estuviera escrito en el destino, el otrora ‘Big Three’ de Miami se descompuso y LeBron no pudo luchar él sólo contra la rotundidad de un baloncesto modélico, el lujo combinativo entre el espectáculo, la estética y unos números categóricos. Con el marcador final 104-87, San Antonio había hecho historia. El rostro destrozado de LeBron dejaba una imagen de derrota más allá de lo deportivo, mientras Kawhai, con sólo veintidós años, se proclamaba con todo el merecimiento el MVP de las finales, abriendo un legado que vislumbra un futuro impresionante dentro de un equipo insólito que integra en sus filas a nueve jugadores nacidos fuera del territorio yanqui.
Quinto anillo en quince años, en tres décadas distintas. La noche de ayer era el colofón perfecto para celebrar esa estadística que proporciona un huracán de récords; un global en los cinco partidos de 528-458 (con un +70), 17,2 puntos por cada 100 posesiones ante los Heat, 52,8% en tiros de campo logrando superar en una décima el establecido por los Bulls de Jordan en su primer anillo en 1991, 105,6 puntos de media y tres partidos consecutivos ganando de más de quince en el marcador final…
Este equipo ha rozado la perfección y ha impuesto una imagen de juego envidiable, de grandeza mitológica en cada disciplina del juego. Los Spurs se han construido en el afianzamiento de lo coral un estilo propio sin concesiones a la frivolidad, sustentado en la composición de la jugada desde el pase frenético, originada en la circulación del balón. También en la cimentación de un equipo acostumbrado a confeccionar estrellas alejadas del show mediático del draft (Duncan es una elección Top-14 y Kawhi fue elegido en un puesto 40). Estos San Antonio Spurs ejercen su triunvirato desde la labor de equipo y el trabajo constante. En esta serie final ha ganado la contundencia de ese espíritu. Y con él hemos ganado todos los espectadores. Ha sido mágico. Inolvidable. Y da mucha pena que el show haya acabado… hasta el año que viene.

sábado, 14 de junio de 2014

Stanley Cup 2014: Los Kings se llevaron su segundo título en tres años

Visto lo visto en los anteriores partidos, la Stanley Cup iba teniendo dueño desde el comienzo de estas finales, más por el ‘punch’ a la hora de llegar a la portería contraria, que por la superioridad mostrada en los cuatro anteriores encuentros. Tal condicionante ha terminado otorgando el segundo título en los últimos tres años a los Kings de Los Ángeles, que se llevaron el que ha sido el partido más emocionante y con más suspense de toda esta serie. Jugando en casa, con un Staples Center hasta la bandera, los New York Rangers se encomendaron al juego de Henrik Lundqvist, que había demostrado en los anteriores encuentros que era el hombre más en forma de la escuadra dirigida por Alain Vigneault. Era cuestión de fuerza, de un juego que ha sido demoledor en esta final por el campeonato de la NHL. Los Kings no dejaron escapar la posibilidad de cerrar una temporada de ensueño, haciendo que el 3-1 conseguido en el cómputo deshiciera las esperanzas de los neoyorquinos por levantar una final que se les puso muy complicada en el partido de la madrigada del pasado miércoles.
Empezó inspirado el ‘goaltender’ Lundqvist, parando todo lo que los angelinos lanzaban a puerta. Doughty, Alec Martinez, Mitchell y Dwight no pudieron perforar la portería de los Rangers pese a aprovechar sus llegadas ofensivas. Sin embargo, los Kings supieron sobreponerse y comenzar a dominar como habían venido demostrando en la final. Hasta que Justin Williams pudo marcar el primer tanto que hacía que la Stanley Cup estuviera más cerca de quedarse en Los Ángeles. Pese a que los Rangers supieron no venirse abajo con el tanto, en gran parte con las llegadas de Martin St. Louis y Brad Richards, eran los Kings quienes tenían las oportunidades más claras. De hecho cuando tras un ‘powerplay’ Chirs Kreider lograra el empate, nadie esperaba que casi sin respiro Brian Boyle pusiera en el marcador un 2-1 dándole la vuelta al encuentro en un visto y no visto. Fue a partir de entonces Lundqvist quien empezó a desajustar el objetivo del equipo local, con paradas de un talento fuera de serie. A los ocho minutos del tercer periodo, aprovechando una superioridad numérica, sería Marian Gaborik el responsable de un empate que hizo enardecer los ánimos y el aliento de los espectadores. De hecho, tanto Lewis y Toffoli, tuvieron en su stick el gol ganador, pero la providencia del guardameta sueco y el devenir lógico de estas finales llevó el partido a una nueva prórroga. La tercera de la serie.
La prolongación fue de lo más espectacular y contundente que se ha visto en todo el año, con un juego por parte de los dos equipos basado en el físico y el desgaste, con una dureza que marcan la gesta de una final. McDonagh y Girardi enviaron sendos disparos al poste que hubieran abierto la final a un nuevo episodio y darle así un respiro a los Rangers, que siguieron con el ímpetu de levantar la eliminatoria en las escapadas de Kreider que estuvo a punto de sentenciar el partido. Sin nada decidido, en una contra combinativa entre Clifford y Toffoli dejó un duro disparo que Lundqvist logró despejar con tan mala fortuna que Alec Martinez recogió y logró anotar el tanto de la victoria que daba la Stanley Cup a los Kings. Volvían a repetir la hazaña sólo dos años después, en la que se granjearon el título contra los New Jersey Devils.

jueves, 12 de junio de 2014

Brasil 2014: El Mundial del desencanto

Arranca el mundial de Brasil. Un campeonato marcado por varios factores extrafutbolísticos y que apunta a una división de detractores y partidarios marcada por temas sociales que hay superponer a los millonarios ámbitos deportivos. En un país donde el deporte rey se vive casi como una religión, éste ha dejado de ser una fiesta para pasar a un segundo plano y motivo de revueltas. Tanto es así, que el apoyo a la selección ‘canarinha’ ha descendido más de un 50% entre la población, avivado por el desencanto social de un país que se manifiesta por el excesivo coste de un evento (es el Mundial más caro de la historia) que da a la espalda a los más desfavorecidos y solemniza esas desigualdades económicas. Un foco de polémica que se amplía no sólo a Brasil, sino a todo el resto del mundo.
Es imposible no pensar en esas personas sin recursos que han sido excluidos de los centros urbanos y de sus favelas para ser desalojados y expulsados y lavar de este modo el rostro del país de puertas afuera. Al fin al cabo, parecen decirnos, que eso no debe importar en el mundo de fútbol. Lo trascendente aquí es la FIFA y su enriquecimiento con la venta de derechos en televisión global. Independientemente de quién gane el Mundial, los bolsillos de gente como Joseph Blatter y Jerome Valcke serán los grandes beneficiados de este cotarro reverenciado por millones de personas. Este Brasil 2014 (y las olimpiadas que están por venir en un par de años) se vendieron como emblemas de una promesa incumplida basada en un auge económico que no va a producirse.
Llegados a este punto, es inevitable no verse reflejado con tal situación, fundamentalmente porque el mundo occidental, desde las burocracias nefastas y carteristas siguen intentando hacer que la crisis parezca que aminora sus efectos, cuando la realidad refleja sus miserias de corrupción y gestiones despreciables que priorizan este tipo de acontecimientos por encima de necesidades. En España, mientras las deficiencias de carencias básicas siguen su curso descendente, se espera que este Mundial sirva de antifaz para relegar los problemas de un país con preocupantes roturas sociales de desigualdad y austeridad, con seis millones de parados y viendo cómo desde las altas esferas siguen saqueando al ciudadano medio.
Por eso, este año, esa pasión por la falsamente llamada “la Roja”, sobrelleva un detrimento al saber que mientras la gente sufre para llegar a fin de mes un colectivo de millonarios con sueldos descomunales puede llegar a ganar 720.000 euros si gana este campeonato (dejando a un lado lo que cobran por disputar el mismo). En un contexto social de esta índole, la fragmentación está servida que mitiga la idea recurrente de agrupamiento colectivo en el ánimo de un país alentando a una selección que poco o nada representa al interés común. El sentido contrario y división parece irrefutable. Pocos niegan que las aficiones internacionales vayan a seguir las vicisitudes de lo que acontezca con sus respectivas selecciones en este mes de fútbol. Sin embargo y sin demagogias baratas, se hará de otra forma, con la percepción de que el deporte, en este caso, es algo secundario.
No obstante, que empiece el espectáculo…

martes, 10 de junio de 2014

'Project 2501': impresionante ofrenda a 'Ghost in the Shell'

“En un futuro cercano el alcance de las redes corporativas ha llegado más allá de las estrellas. Electrones y luz fluyen a lo largo del universo. A pesar de ello, el avance en la computerización todavía no ha suprimido a los grupos étnicos y a las naciones...”.
Con este párrafo impreso y un magistral fundido en verde que da paso a los créditos, la protagonista, Motoko, una joven que se descubrirá como un sofisticado cyborg, observa desde una azotea esperando recibir órdenes para comenzar una misión que se está produciendo desde el operativo policial en Newport City por parte de la Sección 6.
Es el comienzo de una de las grandes obras maestras del anime contemporáneo, ‘Ghost in the Shell’, que adaptó el manga de Shirow Masamune a la gran pantalla de la mano de Mamoru Oshii en un filme que jugó con una vertiente ‘cyberpunk’ innovadora y seminal desarrollada en 2029. La inquietante historia en la que el bloque asiático domina gran parte del mundo, las redes computacionales se extienden por toda la faz de la Tierra y se han convertido en una parte indispensable de la vida diaria, provocando un cambio radical en la sociedad y en los individuos exploraba, bajo el halo futurista, la concepción de una sociedad en la que tanto las máquinas como los seres humanos están manipulados.
A punto de cumplir dos décadas de su estreno, 'Proyect 2501' (nombre código asignado al personaje principal) es una pequeña pieza de ingeniería audiovisual erigida como ofrenda artística hacia uno de los animes más reconocidos de la historia. Para ello, han recreado esa secuencia de apertura con un poder de sugestión y perfección que va más allá del simple homenaje. Dirigido por Ash Thorp y fotografiado por Tim Tadder, el proyecto ha ido acumulando hasta veinte artistas que han trabajado con una minuciosidad impecable hasta lograr la fidelidad y visión que destila el original.
Una relectura y modernización que ha mutado de la animación a lo cinematográfico, naciendo como iniciativa únicamente fotográfica que pasó a convertirse en un ambicioso tributo de 'live action' para rendir culto a una película donde la tecnología cibernética está incrustada en cuerpos humanos para que éstos sean sustituidos enteramente por componentes sintéticos y lograr una mayor eficiencia. ‘Ghost in the Shell’ planteaba interpelaciones y axiomas mucho más trascendentes de lo que aparenta. Y este 'Proyect 2501' ha querido recoger todo ese espíritu en una impresionante ofrenda.

lunes, 9 de junio de 2014

La cartografía en los cómics

La pasión por la cartografía también tiene un submundo dentro del cómic. Tanto es así, que la página Comic Book Cartography nació con la iniciativa de recopilar ese entusiasmo por los mapas, por la geografía y las dimensiones lineales circunscritas a la territorialidad dentro de las historias tebeísticas. En cuatro palabras: amor por los mapas. Dentro del noveno arte, de un modo sutilmente subrepticio, existe una tendencia pasional por la composición cartográfica de esos mundos de ficción que se encuentran en los tebeos, como una adoración clandestina por los ‘explainers’ visuales de geografías inventadas que nos permite conocer minuciosamente y con todo lujo de detalles los recovecos telúricos de estos mundos de fantasía.
La página en cuestión aborda distintas perspectivas, a modo de diagramas topográficos, las entrañas de un contexto espacial en el que se mueven todo tipo de personajes y superhéroes; desde la mansión de los Vengadores, el contenido exacto de cinturón de ‘gadgets’ de Batman, el metodismo con el que se interpreta el emblemático Helitransporte de S.H.I.E.L.D, el interior del cohete de ‘Destino a la luna’, de la saga de Tintín, la composición de Astro City, el Baxter Building de los Cuatro Fantásticos, las entrañas de Kane County o la Wayne Foundation que preside Bruce Wayne y multitud de mapas sobre ubicaciones geográficas de ciudades, estados, provincias, países, edificios y entornos subterráneos.
La url se nutre de la predilección por este tipo de recolección de mapas de John Hilgart, aunque por lo visto, no es el único por esta filia cartográfica, ya que en el adictivo Tumblr Comic Cartography también podemos estar horas
diseccionando.

domingo, 8 de junio de 2014

Rafa Nadal es LEYENDA

Este blog está a punto de cumplir diez años y desde su nacimiento, exceptuando en una ocasión que todos recordamos, cuando ha ganado Rafa Nadal ese torneo de prestigio que es Roland Garros ha tenido un espacio destacado abordando su tenacidad y proezas desde el adjetivo ponderativo, como no puede ser de otra manera. Esta misma tarde, cuando la gesta de la novena ensaladera se ha hecho realidad, no he podido evitar que un par de lágrimas hayan acompañado a la emoción de este deportista que es el paradigma de lo que tiene que ser un hombre luchador, un guerrero que une sacrificio, talento y fuerza con un solo objetivo que es la supueración a sí mismo y la grandeza de la victoria. Un héroe sobrehumano que exhibe su poder desde la humildad y el trabajo, arraigado a su naturaleza de impetuoso y disciplinado tenista.
Su carrera ha ido enarbolando éxitos sin parangón, sobreponiéndose a las lesiones y a los retos desde la confianza mental de un campeón de solidez irrefutable, manteniendo esa actitud de respeto y educación frente a la adversidad y a sus rivales. Nadal representa las virtudes que toda figura pública, sea cual sea su disciplina, debería personificar y glorificar. La primera semana de junio nos ha malacostumbrado a celebrar un domingo de tenis especial, con títulos ganados desde la grandeza del que es el mejor deportista que ha dado España en toda su historia, convidando al público a concurrir absorto a una progresión que parece no tener fin.
Estamos viviendo en primera persona una crónica de triunfos irrepetible que muy probablemente jamás se volverá a repetir. Rafa Nadal ha conquistado su noveno Roland Garros, brindando otro de esos épicos partidos de espectáculo y sacrificio admirables frente a un grandísimo Novak Djkovic (3-6, 7-5, 6-2 y 6-4) que sube el nivel de ese duelo hasta un punto de éxtasis tenístico poco menos que antológico. Estas finales son una exhibición de fuerza y tesón al máximo nivel y las victorias de ese chaval de Manacor han conquistado los corazones de todo un país con cada gestación de sus epopeyas. Un mito que traspasará los años convertido en un paradigma de lo que debe ser el deporte desde la magnitud más titánica y demostrativa.
Rafa Nadal nos ha vuelto a emocionar con esa capacidad de superación rayana en la heroicidad. Su voluntad de mejora, el denuedo y esfuerzo que requiere este deporte, sus declaraciones comedidas y disciplinadas o su actitud y lágrimas de exaltación en la victoria como si fuera la primera vez hacen de este chico una auténtica LEYENDA. En una semana empieza el Mundial, sí. Lo que queráis. Sin embargo, hoy hemos vivido la grandeza de un triunfo que debe ser reconocido como algo excepcional. Rafa lo vale. Es, en términos agrestes y palmarios, “el puto amo”.

sábado, 7 de junio de 2014

Indiana Jones... ROCKS!

TheHumanTim nos presenta una fantástica ofrenda rockera de las partituras de John Williams para ‘Indiana Jones’, recreando con gran versatilidad la inmortal música a través de instrumentos tocados por él mismo. El resultado es espectacular, como podréis apreciar.
Un evento que sirve, como excusa perfecta, para rescatar aquel dossier de hace seis años que repasaba, desde una perspectiva de análisis en profundidad, las tres primeras películas de Steven Spielberg y su transcendencia dentro del cine contemporáneo.

viernes, 6 de junio de 2014

Tres décadas de Tetris

Cuando el ruso Alexey Pajitnov lanzó el Tetris el 6 de junio de 1984, no se imaginaba que había creado el que sería uno de los juegos más antológicos y famosos de la historia. Más de 170 millones de copias, más de 30 plataformas y exportado a 50 países son unos números que corroboran la catalización de este juegos de pentominós inspirado por enigmas clásicos y rompecabezas de toda la vida. Pajitnov logró con su invención que millones de personas se volvieran adictos a este juego, revolucionando el mercado y generando unos ingresos millonarios de los cuales no fue partícipe por el férreo control económico de la antigua Unión Soviética, viendo cómo la compañía Elorg se apoderaba de los beneficios de aquel joven programador moscovita que no vería nada de dinero hasta casi una década después de haberlo inventado. Fue el empresario Henk Rogers el que consiguió los derechos de explotación y patente para la gran campaña de lanzamiento conjunto con la exitosa consola Game Boy, donde se instauró como el juego de moda en todo el universo y vender, nada más y nada menos, que casi 120 millones de unidades de la consola más rentable de Nintendo.
Treinta años después, el Tetris ha pasado a ser un icono de la cultura y símbolo de una generación que vio nacer una industria todopoderosa como es la del videojuego, alargando su sombra hasta esos estudios fidedignos que apuntan a que jugarlo es beneficioso para la salud por su sugestión de la actividad cerebral y coordinativa. Hoy en día, sigue perpetuando su impronta como uno de los juegos más célebres de todos cuantos han ido surgiendo desde entonces y sigue aportando horas de diversión como en su lanzamiento en 1984 ¿Quién no ha tarareado la canción popular rusa ‘Korobéiniki’ o ha esperado con ansia inusitada esa barra roja salvadora?

jueves, 5 de junio de 2014

Los Bartleby del Siglo XXI

Un día tras otro la vida se desliza entre los dedos con una sensación de vacío sin fin, sabiendo que todo aquello que un día movió tus ideales hacia una franja de ilusión factible parece haber sucumbido hacia una irrevocable rutina que no ve un futuro satisfactorio. Te lleva a hacerte preguntas por el sentido de todo lo que te rodea. Te despiertas, desayunas, te sientas delante de una pantalla o te armas de un currículo en busca de un trabajo conociendo de antemano el infecundo desenlace de tal demanda. Miras las redes sociales, construyendo una vida mejor y repites acciones equivalentes que se confunden con el paso de los meses. Evidentemente esa lenta estrangulación del tiempo avoca a pensar algo parecido a Bartleby, la célebre creación de Herman Melville. No hay que imaginar mucho pare verse reflejado en ese hombre pulcramente pálido, lastimosamente decente e incurablemente triste. Y es entonces cuando te dan ganas de contestar con su misma letanía a cualquier interpelación que requiera tu atención: “preferiría no hacerlo”.
La dramaturgia del relato encuentra su corpus en ese sistemático declive hacia la omisión de la propia voluntad, de la resistencia pasiva, negando así uno de los principios básicos de la existencia humana. Bartleby determina no decidir nada más, provocando un golpe de efecto en un abogado narrador que va descolocando sus ordenados pensamientos con la irrupción de este extraño ser al que ve como un paradigma humano del deterioro que sustenta el absurdo de la realidad, de lo que nos rodea, lo baladí que puede ser todo. La desobediencia deja paso a la confusión de su receptor ante la insistencia de sus palabras “preferiría no hacerlo”. Allá donde no existe la ambición y la falta de pretensiones inscritas en un trabajo cómodo y gris se origina una percepción instalada en el bienestar de cualquier sociedad como es la resignación que suele propagar el abandono paulatino e invisible. El instante en el que el personaje convierte su día a día en la nulidad de acción, abandonando cualquier signo de vitalidad, puede significar la anticipación de cualquier idea de Kafka o de Sartre acerca de que en esta vida muchas veces no existe un premio a la perseverancia, aunque también no exista un espacio para el castigo, aparte de la inevitable muerte.
Sin embargo, existe en esa negativa a actuar otro prisma mucho más oscuro, más estimulante a la hora de conjeturar sobre una obra que ofrece una serie interrogaciones y nunca respuestas, evitando el análisis profundo, como si Melville quisiera decirnos que la importancia de la rebeldía sobre el orden social es también un mecanismo de actuación. Funciona como ejemplo para que otros, en este caso el abogado, vayan construyendo una idea sobre los motivos de esa negación. Cuando uno abre los ojos y los sueños desaparecen, de forma consciente o instintiva, aceptamos nuestra condición en el mundo, sin preguntarnos el porqué. Tal vez, incluso abriéndonos la puerta a pensar que ese abogado omnisciente que siente lástima y comprende la actitud a la que Bartleby se va aferrando a él mismo, como un reflejo disociado de su propia vida. Esa inmovilidad es, paradójicamente, uno de los factores que no deja espacio a una interrupción de la actividad determinista que nos coloca en un marco irrompible.
¿Y si Melville hubiera personificado en Bartleby una vaticinio de la nulidad del libre albedrío que imposibilitara la felicidad y la concordia interior? ¿Qué haríamos entonces? ¿Preferimos no hacer nada o seguimos haciendo lo que hacemos?

miércoles, 4 de junio de 2014

'El tren (The Train)', de John Frankenheimer

John Frankenheimer salió de aquel fantástico grupo de cineastas denominado ‘La generación de la televisión’, compuesto por autores con un ideario y unos principios determinados que, con erudición televisiva de calidad, afrontaron su carrera cinematográfica con un concepto de realismo y tejido social que modificó las tesis se que alejaron, en cierta medida, del post-macarthysmo, la guerra fría y el patriotismo de la época. En ‘El tren’, Frankenheimer se olvida de cualquier moralismo implícito de las decisiones antinaturalistas que se toman a lo largo del filme. En ese periplo donde los franceses tienen que impedir que el tren que transporta tesoros artísticos de un museo de París destinadas al III Reich termine su trayectoria. La película obliga al espectador a asumir un juego de apariencias desde su inicio, cuando Labiche (Burt Lancaster), uno de los antihéroes que dedican su vida al ferrocarril, se destapa como un agente secreto encargado de que la misión de tráfico de obras no se haga efectiva.
Un juego de recovecos psicológicos que, dentro de un filme bélico, se impone a las armas, que cuestiona las decisiones de un personaje que juega un doble papel; el de aquel que tiene como obligación salvaguardar la integridad artística que va en la locomotora y al mismo tiempo debe impedir que el tren llegue a Alemania. Todo ello, en un magistral artificio donde hay que burlar al enemigo y obligarle a creer su propia mentira. Una pugna dialéctica y moral donde se especula sobre la vida y el arte, temas capitales que son tratados frente a frente por Labiche y Von Waldheim (Paul Scofield), un oficial nazi que es capaz de sacrificar a sus hombres por cumplir su misión y a la vez se aleja del mercantilismo alemán porque adora esos cuadros.
Basada en el libro ‘Le front de l´Art’, de Rose Valland, responsable del museo Jeu de Paume, lugar donde se acopiaban los cuadros que los alemanes habían saqueado de Museos y colecciones privadas de Francia antes de su traslado a Alemania, supone uno de los mejores trabajos de Frankenheimer, que da una lección de detallismo, definido en el cuidado con el que cineasta puntúa cada plano (algunos de ellos, planos secuencia abrumantes y perfectos), sin ahorrar tensión o violencia, dejando que la acción vaya creando el desasosiego necesario en la gradación e influencia de cada personaje. ‘El tren’ es una ejemplar muestra de cine de acción bélico con un engranaje narrativo que funciona como un reloj.

martes, 3 de junio de 2014

El hombre-leopardo

Los héroes desarraigados defienden con una tenacidad en ocasiones suicida causas a menudo perdidas. La opacidad de sus personajes, la oscuridad de sus motivaciones, lo arbitrario de sus pasiones, manifiestan todo juicio moral: “los hombres están dominados por fuerzas más impetuosas que ellos mismos”, nos decía ya el hombre-leopardo. Para el más secreto y taciturno de los hombres, el corazón humano oculta tantos misterios como la vida del más allá.