lunes, 1 de diciembre de 2014

FELIZ 2015: Comienza un año intenso

A la hora de acabar el año y comenzar otro es inevitable echar la vista atrás y hacer recuento sobre la situación actual de todo lo que, de forma subjetiva, rodea este mundo perverso que parece querer putearnos y ponérnoslo difícil. Desde el despotismo camuflado, nos han hecho creer que toda esta lamentable situación tampoco es tan mala y que “todo podría ser peor” ¿En serio? Si examinamos lo que tenemos, la ponzoñosa herencia que nos están dejando es una sociedad al borde de la distopía que cada día tiene más lejos una salvación real para disfrutar de un bienestar que parece no admitir el infranqueable optimismo con el que algunos se enfrentan a la vida. Además del dinero, nos han robado la ilusión, la casa, la sanidad, los servicios básicos, la educación… Nos dijeron que todo iría a mejor. Obviamente, nos engañaron. Y lo hicieron subvirtiendo conceptos y abogando por cerrar la boca a los que protestan en beneficio de aquellos que pagan sus lujos a costa de los demás. Así nos va ¿Qué nos queda? Muy poco. Intentar salir adelante. La actitud de la gente de a pie es la que hace constatar la creencia en el ser humano como esperanza de futuro. De otra forma, es imposible.
Este año, a pesar de que esa subida del IVA cultural con la intención de inocular un cáncer mortal al entramado de conocimientos, de artes o de costumbres, de cultura, en definitiva, que pretende eliminar el factor litigioso que conlleva consigo la libertad, les ha salido por la culata. La gente parece no aceptar la anulación de su voluntad, ni quiere convertir su juicio disconforme en un dócil prosélito de básicos principios. Por eso, la cultura, a pesar de la inmundicia que intentar echar encima, sigue subsistiendo con dificultad, pero con voluntad de superación gracias al ciudadano que sigue invirtiendo como puede en un derecho convertido en lujo como es la cultura. Sólo así es posible que, por poner un ejemplo, el cine español, al que han intentado linchar y sacrificar desde un solo flanco, no sólo se ha recuperado, sino que ha firmado su mejor año recaudando en taquilla 123 millones, con una cuota de mercado del 25,5%.
Desde el año pasado, 21 millones de espectadores se han decantado en este curso por películas españolas, un 89% más que el año anterior. Los recortes y la actitud castrante del gobierno no han servido para mucho. Aquéllas palabras de Montoro “Los problemas del cine tienen que ver también con su calidad” son otra rúbrica de una ineptitud que insulta a la inteligencia. Sólo a un ‘monguer’ de tamaña envergadura se le ocurriría mear hacia arriba para salpicarse de esta forma. Lástima que en otros aspectos no se den estos números, que son engañosos cuando se habla de bienestar de un sector muy dañado por la situación de miseria como tantos otros. En fin, seamos positivos y mirar hacia delante con perspectivas e ilusión.
En mi caso concreto, las perspectivas laborales siguen planteándose como una fábula a medio camino entre lo grotesco y trágico, sin perder el ánimo viendo cómo pequeñas puertas que van dejando ver el sol. Nuestro cortometraje, ‘3665’, ha tenido buena acogida en multitud de festivales nacionales e internacionales, recibiendo numerosos reconocimientos e incluso premios de relevante importancia. Estamos muy satisfechos. Mientras, los proyectos se acumulan y las ganas parecen reverdecer desde la apatía hacia otros horizontes de una inusitada creencia por la calidad de lo que nos traemos entre manos. Hay cortos, largometrajes y algún documental en proceso de escritura y pre-producción. El blog, este primogénito internauta que sustento con mis textos desde hace, nada más y nada menos, que una década, ha resucitado. Y de qué manera; alcanzando las 217 entradas, unos números que no se daban desde 2006. Con un flujo de visitas comparable a aquéllos años. Sin las típicas ‘reviews’ cinematográficas (sólo ocho en todo el año), un detrimento que viene causado por la desaparición del reembolso laboral otrora compaginable con el blog, he exprimido hasta el último día por ofrecer contenidos a la altura de lo que el lector espera de esta bitácora.
Le debo tanto a ‘Un Mundo desde el Abismo’, que para celebrar su décimo aniversario he tenido que retribuir mi esfuerzo con tanto trabajo sin percibir hasta este momento que ha sido uno de los años más divertidos del blog. Amo escribir, pero 2015 será muy distinto. Echaré el freno, pero sin dejar de acudir regularmente a este espacio al que quiero como a mi vida. Llega un falso lapso de sosiego. A partir de ahora dedicaré un poco más de tiempo a escribir para otros medios, a regresar a la escritura de ficción, a intentar sacar adelante el sueño que alimenta mi fuera, pero sobre todo, abordaré la aventura de un aprendizaje absolutamente fascinante en el que invertir gran parte de mi tiempo y de mi existencia. A partir de finales de abril, volcaré mi energía y mi amor en la ardua tarea de ser padre. El futuro está abierto a sorpresas imprevisibles y hay que estar preparado con la mejor de las sonrisas y el optimismo necesario para afrontarlo. Si no, estaremos perdidos. Y es algo que no podemos permitirnos. Hay que luchar para que sea un gran año. Seguid este consejo.
Por últimos, gracias por continuar ahí desde casi una década. Y por compartir este espacio y formar parte fundamental del blog con vuestro tiempo. Os lo agradezco de corazón. FELIZ 2015 y que todos vuestros deseos se cumplan, si es que nos dejan.