viernes, 5 de septiembre de 2014

‘Un mundo desde el Abismo’ cumple diez años

Este blog que leéis nació como un acto de inconsciencia e irreflexión, como casi todo lo que hago en mi vida. Hoy justo hace diez años del primer post. Atraído por la novedad de esa nueva forma de comunicación llamada blog, decidí embarcarme en una emocionante aventura llamada ‘Un Mundo desde el Abismo’. Y de eso hace 3.652 días. Por aquel entonces, los blogs eran una alternativa novedosa en los que plasmar todo tipo de inquietudes. Las bitácoras nacieron dentro de un estrato personal, con vocación de intimidad. Sin embargo, no enfoqué su contenido hacia ese propósito. Desde el principio, el objetivo fue convertir mi voz en la red en un cúmulo absurdo y desordenado de referencias e inquietudes donde el cine fuera la columna vertebral de sus textos, contagiado por todo tipo de géneros, esgrimido en un arduo ejercicio de entrega y disposición. Lo concebí de la manera en que un náufrago mete sus mensajes en una botella y después los lanza al océano, sin saber si alguien los leerá o no.
Y resultó que sí. Los primeros años, ‘Un Mundo desde el Abismo’ se propagó como un caótico espacio donde encontré un sitio exhumando mis ideas, textos, críticas, reflexiones sin sentido y obsesiones varias en los albores de aquella ‘blogoesfera’ que irrumpía con fuerza en una innovadora ventana al mundo, una nueva herramienta periodística. Era la oportunidad de venderme con un fulano con recursos y aptitudes para la escritura, inmerso en esa nueva etapa de la comunicación 2.0, procurando, eso sí, entretener con gran variedad de temática adecuada a un lector que buscara pasar el rato. De repente, el blog abismal era una referencia mencionada en foros, otros blogs, libros sobre internet, finalista en concursos de blogs, ponente en charlas universitarias. El blog gozaba de más de dos mil visitas diarias y generaba comentarios apasionados y multitudinarios, además de diálogos con otros bloggers que copaban este universo que tiene cierto componente de egocentrismo, porqué negarlo. Y era reconocido como un influente foco de opinión. Surgieron enemigos, envidias y encontronazos, pero también amigos que entraron en un blog que siempre ha estado abierto a todo el mundo y se quedaron para siempre. Ésa es la mejor parte de todo este tiempo al frente de un proyecto que, en su origen, pareció abrir incluso alguna puerta laboral. El blog pasó a ser un privilegio único.
El esfuerzo de los primeros años prolongó su titánica profusión dactilográfica, llenando cada día el vacío internauta de abundantes textos, de análisis, de cientos de críticas de cine, de estudios, de dossieres, de artículos, secciones que fueron yendo y viniendo… Todo parecía en aquellos primeros años un vía de canalización hacia algo ilusionante, hacia algún desafío relacionado con la escritura, con el hecho de volcar aquellos deseos e ilusiones o de reafirmar el dudoso talento que atesoraba aquel veinteañero a punto de cumplir los treinta que inició uno de los viajes más maravillosos de su vida con una dirección cada vez menos clara. Hoy en día, todo aquello ha desaparecido. Diez años después, entiendo en primera persona el título de aquel blog. Diez años después estoy en el mismo punto, mirando al precipicio sin atisbar un futuro concreto, al borde de ese Abismo que da título a todo esto. Es triste, pero al menos me queda como consuelo de que este producto abismal no haya sido uno de esos blogs destinados a desaparecer como tantos y tantos otros que se han quedado en la red tras un paso más o menos reconocido por la blogoesfera. Y aunque no sé hasta cuándo durará el hechizo de este periplo sin rumbo (puede que seis meses más, un año, dos… incluso otros diez), la voluntad invariable es seguir divirtiéndome con lo único que sé hacer en esta vida: escribir.
El modelo ‘blogger’ se abandonó como un juguete roto con la aparición de las redes sociales. El mundo cambió, como era de prever. Y los blogs dejaron de ser interesantes, porque Facebook y sobre todo Twitter proponían un escenario de inmediatez alucinante. De pronto, todo el mundo se abrió una cuenta en estas dos redes de moda en busca de amigos y followers; los 140 caracteres se leen antes que un texto de ochocientas palabras y es más expeditivo el flujo comunicativo y la interactuación. El ‘feedback’ es mucho más urgente y efímero. El Crtl+C+V de noticias o fotos han sublimado el hecho instantáneo de compartir nuestra vida, afianzando esta idea como meta, como el espíritu de esta nueva práctica. El sentido y la finalidad que diferencia cada época fue haciendo que ‘Un Mundo desde el Abismo’ no aglutinara el mismo número ingente de visitas o comentarios. Algo lógico, por otra parte. Pese a ello, nunca abrí el blog con un objetivo numerativo o de posicionamiento de contenidos segmentados.
En ese sentido, la pureza de su nacimiento mantiene el mismo concepto de preservar como principal postulado un propósito de actualización centrado en la atención a la temática de ocio, al arte, de diseño, de cultura, de deporte, de cine… o de temas a los que aportar una opinión propia. El fondo sigue siendo hacerse eco de referencias desde un punto de vista subjetivo y sin perder el sentido del humor. Creo que no he incumplido la promesa que me hice a mí mismo. Algún día vendréis aquí y os preguntaréis qué ha pasado al conocer el imprevisto final de una trama que se ha perpetuado por encima de la década fabulando con una idea clara de transmitir una opinión crítica. Os aseguro que sobre quise divertir y que esto no fuera el coñazo que empieza a ser este post de cumpleaños. Se supone que en estas onomásticas hay que celebrar y no contar las miserias. Es como si el invitado achispado y nostálgico alzara la copa ante el estupor de los demás. Y no ése el plan. Así que abramos una cerveza bien fría y brindemos por la salud de este blog. Yo lo estoy haciendo en este momento.
Diez años, amigos. Desde aquel primigenio Abismo, hemos pasado juntos muchas cosas. Y espero que así siga siendo. El 5 de septiembre de 2004 se abrían las puertas de este garito virtual con aquellas palabras de presentación al universo 2.0: “A partir de ahora tengo el privilegio de ir aportando pequeñas reflexiones, mis críticas, reportajes, relatos, paranoias, movidas, pensamientos infectos y neuras en este espacio dedicado a desvaríos varios, cultura inmunda y disgregaciones sin mucho sentido”. En cualquier caso, este blog nació por la bobada del intento y su inspiración fue Rafa Gil, padrino de excepción del Abismo y responsable, en parte, del nacimiento del blog. Si no os gusta esto, echadle también la culpa a él.
Hubo un lapso de tiempo en el blog iba sufriendo cambios, alguno de ellos innovador y revolucionario en la red, dinamizado siempre por la búsqueda de una adaptación estética que fuera siempre en conjunto con la comodidad de lectura. Qué tiempos aquéllos. Reconozco que el blog se ha quedado anticuado y hay que insuflar esa alegría de progresar y no dejar que, más allá del contenido, ese rango obsoleto y abandonado se modernice. Hay que inyectar otro aire a todo esto. La intención es renovar todo este entorno por completo, ejercer un golpe de efecto a una página personal que unifique ideas y la materialización de ese prometido gastroblog llamado REFOgones. El futuro depara sorpresas imprevisibles y depende de muchos factores su continuidad. Es cuando surge una frase que debe aflorar en los momentos de duda: “¡qué cojones!”. Y es ahí donde vuelve a florecer la intención insana de que ‘Un Mundo desde el Abismo’ siga, al menos, otros diez o veinte años más… ¿Os imagináis? ¿Qué os parece la idea?
Llegados a este punto, quiero agradecer la aportación a Myrian, que materializó los cambios que hicieron crecer estéticamente el Abismo. Casualmente supone el mismo aniversario con idéntica cifra de años que me une a ella. Pero sobre todo, quiero daros las gracias por enésima vez a todos vosotros, por haber estar ahí cada día y soportar con interés de ida y vuelta las reflexiones de este pobre diablo que creó este espacio sin saber que llegaría este día, sin saber sabe muy bien a qué expectativas respondía el inicio un blog que formará parte de mi vida para siempre. Estimados lectores y amigos. A pesar de las dificultades del momento, aún persisto como un gilipollas en el empeño de que todos estos diez años de escritura, con esas 2.223 entradas y las horas incontables de trabajo delante del ordenador, han sido fructuosas y valiosas.
Por eso, a todos los que alguna vez visitasteis cada día esta habitación sin ordenar, a los que aún lo seguís haciendo con asiduidad (a vosotros a los que más), a los que os olvidasteis el Abismo, a los despistados que entraron una sola vez por casualidad, a los que criticasteis desde la educación e incluso el ultraje ‘trollero’, a los que no habéis vuelto a pisar y se os echa de menos… os agradezco vuestra pequeña contribución a la historia de ‘Un Mundo desde el Abismo’.
Todos tenéis mi agradecimiento y cariño eterno.