lunes, 15 de septiembre de 2014

Mundobasket España 2014 (y II): USA recupera el cetro en un mundial para el olvido

En este Mundobsaket disputado en España se había especulado (y dado casi por hecho) con dos coyunturas que, a priori, iban a marcar este campeonato; la primera era que España, tras unos amistosos y una primera fase con pleno en victorias se había dispuesto como el equipo a batir, como el gran favorito. Jugaban en casa y habían alcanzado triunfos cómodos con abultados marcadores pese a percibir algunas carencias en ciertas parcelas del juego. No importaba, porque la euforia colectiva y del seleccionador Juan Antonio Orenga eran máximas. Segundo, la selección denominada como Team USA de Coach K. (o lo que es lo mismo Mike Krzyzewski), llegaba sin estrellas de primer orden, algo que hizo advertir al colectivo de la NBA como un equipo ‘B’ muy diferente al de los Juegos Olímpicos de Londres de hace dos años. Kevin Durant había abandonado a sus compañeros por motivos comerciales, más bien digamos que de estado físico, que es lo oficial o que Paul George dejase una de las lesiones más escalofriantes de los últimos años.
La plantilla, con estos términos, parecía menos potente que su precedente. Pues bien, España se fue a las primeras de cambio ante Francia en un partido bochornoso que tardará mucho tiempo en olvidarse y los USA han demostrado un grado de implicación colectiva y de esfuerzo muy por encima de lo que se había vislumbrado. Y con un equipo delineado únicamente para un hipotético encuentro final contra España, no lo olvidemos. No tenían a K.D., Westbrook, Kobe Bryant, LeBron James, Dwyane Wade, Blake Griffin o Carmelo Anthony. Tampoco se les ha echado de menos. Tanto es así, que el equipo yanqui ha desplegado un ejemplar progreso de mejora con una elevación de su rendimiento productivo tanto en el juego exterior como en el interior, dejando claro que si había un equipo con la etiqueta de favoritos eran ellos. Y así lo han manifestado. Y con una rotundidad inmutable.
Tras el batacazo monumental de ese catatónico equipo nacional que ha decepcionado a propios y extraños, el Mundobasket había tomado como alternativa de pugna antiamericana a una Serbia que se ganó el puesto de rival a batir consolidando su juego a través de un sistema de juego directo asentado en la rapidez y en jugadores clave como Teodosic, Nenad Krstic, Bjelica, Raduljica o Bogdanovic. Los balcánicos eran la opción de atacar el cetro de los americanos. De hecho, Djordjevic había insistido unas horas antes de la final que “los milagros eran posibles”. El resultado ha justificado que la realidad acaba imponiéndose siempre a la ilusión de una forma bastante cruel. Estados Unidos 129 - Serbia 92. Así de lapidario. USA, acostumbrada a imponer un ritmo de juego más asfixiante a partir del tercer cuarto, ejerció su hegemonía cuando el técnico norteamericano pidió un tiempo muerto a los cinco minutos, cuando los serbios habían empezado sorprendiendo con un 7-15. Parecía que habría una final para enmarcar.
Ese tiempo muerto supuso el final de la utopía. En pocos minutos, la final ya tenía dueño. 15-0 de parcial y festival anotador de Irving, que empezó a enchufarlas desde todo el parquet. Harden no quería ser menos y se apuntó a la fiesta de los triples. Klay Thompson también. Las circulaciones de Serbia eran aplacadas con la efectividad de los americanos dirigidos por Faried y Cousins como dueños y señores de la zona. Y ahí se acabó todo. USA pasó por encima de Serbia como una apisonadora. Sólo Kalinic hizo por despegar lo infranqueable. Y así… terminó el partido. Se acabó el Mundobasket y los Estados Unidos devolvieron a este deporte a la potestad y supremacía de hace tres décadas, cuando cualquier equipo americano era prácticamente inexpugnable. Así se mostró el equipo de Krzyzewski, sin dar opciones, sabedor de su superioridad y ganando otro oro que recupera la soberanía de las barras y estrellas al deporte de la canasta. Ayer nadie echó de menos a Durant. Su estrella era un Kyrie Irving que se alzó con el MVP del campeonato y que dejó para la galería esos 26 puntos y 6/6 en triples en la final. En cualquier caso, cuando un equipo de la NBA gana un anillo, ellos mismos lo denominan ‘World Championship’ y ahora han recuperado la primacía de este otro campeonato del mundo que hasta hace bien poco consideraban secundarios.
Lo mejor de estas dos semanas ha sido que los aficionados al baloncesto hemos disfrutado baloncesto de alta competición, a pesar de la inicial incompetencia de Mediaset y su desprecio por la retransmisión de muchos de sus partidos. En cuanto a jugadores, el estadounidense Kenneth Faried ha encontrado su escaparte para emerger como una superestrella de la mejor liga del mundo. Por el contrario, este Mundobasket nos ha dejado la descafeinada sensación de apatía y de insuficiencia en cuanto a grandeza muy por debajo de lo esperado. No sólo por esa triste despedida de la Generación ÑBA, sino porque los grandes equipos no han estado tampoco a la altura a excepción de Serbia o Francia. Brasil apuntaba a medalla, pero ni Varejao, ni Nene Hilario ni Splitter pudieron acrecentar las buenas sensaciones que apuntalaron con su apabullante victoria ante una Argentina en decadencia. Grecia completó una sensacional primera fase, pero no encontró continuidad y terminó cayendo contra Serbia después de llegar invicta a la segunda ronda. La falta de gente como Diamantidis, Sofo o Spanoulis fue concluyente en ése aspecto. Los croatas también pasaron desapercibidos y Angola abandonó su carisma y esperanza de buen baloncesto para caer en primera ronda y hacer mejor equipo africano a Senegal. Y una última duda… ¿Qué ha pasado con Derrick Rose? Dentro del conjunto yanqui todos han tenido una actuación más o menos destacada, pero el base estrella de los Bulls ha abierto una tremenda incógnita sobre su futuro y posible rendimiento de cara a la próxima temporada.
Todo esto ha sido decepcionante, pero sin duda alguna lo peor de este mundial ha sido la retransmisión torpe y muy controvertida de un Siro López oxidado y trasnochado por sus apariciones ridículas en los late nights deportivos de verduleras que rebautizaba nombres de jugadores como hablaba de fútbol y de madridismo sin venir a cuento, no se enteraba de los resultados, llenando sus retransmisiones de gazapos y absurdos varios sólo compensados por la profesionalidad y la cercanía de un tótem como es el imprescindible Antoni Daimiel. Se ha echado la magia del basket, se ha echado de menos a Andrés Montes, se han echado de menos tantas cosas… que este Mundobasket de España es, tristemente, un mundial para el olvido. Por estas y otras muchas razones.