miércoles, 24 de septiembre de 2014

Soderbergh y 'En busca del Arca Perdida' en Blanco y Negro

En 2011, Steven Soderbergh manifestó que había visto ‘En busca del Arca Perdida’ repetidamente en blanco y negro y sin sonido. Le fascinó el poder de la puesta en escena, del montaje asentado en la coordinación y fluidez perfecta de la utilización de montajes paralelos con los que Michael Kahn y Steven Spielberg dinamizaron la narrativa del cine conteporáneo.
Se refiere a esa disposición “invisible” que adopta Spielberg a la hora de planificar sus filmes y que encuentra en esta cinta de aventuras, que cumplirá treinta y cinco años en 2015, un ejemplo perfecto a la maestría con la que el “Rey Midas” dispone de los elementos cinematográficos, alineados y dispuestos en función de una idea fílmica concreta. “En las películas, el papel del montaje añade algo único: la oportunidad de entender una idea visual (o narrativa) a los límites de la imaginación, algo que parece una locura hoy, pero que se normalizará en la disposición del rodaje mañana”.
Soderbergh sostiene que “ésa capacidad de organizar algo de tal manera es uno de los grandes placeres que existen en el cine. Y la mayoría de la gente no lo hace bien, lo que indica que no debe ser fácil dominar una secuencia o un conjunto de escenas”. David Fincher dijo una vez: “existen innumerables y distintas formas de rodar un plano, pero al final realmente sólo valen dos. Y uno de ellos es erróneo”. En su web Extension 765, Soderbergh apunta el objetivo de este experimento que, de algún modo, cualquier amante y estudioso del cine ya tanteado alguna vez, como sugiere en multitud de ocasiones el maestro Martin Scorsese. Y no es otro que ver un filme sin sonido para descubrir las intenciones narrativas de las grandes películas. “Por supuesto la comprensión de la historia, el carácter y el rendimiento son fundamentales para dirigir un film de forma correcta. Sin embargo, existe una teoría que sugiere que una película debería funcionar con el sonido apagado, y bajo esa teoría, la puesta en escena se transforma en un elemento fundamental”.
Y ahí tenéis el resultado de este experimento que bien podríamos llamar "excentricidad". Y máxime cuando se elimina el memorable 'score' de John Williams para sustituirlo por música alternativa de Trent Reznor y Atticus Ross.