viernes, 26 de septiembre de 2014

Comerciantes del mundo, el acopio como venta y el mítico "Birdman"

El fotógrafo Vladimir Antaki ha compuesto un interesante compendio de instantáneas exponiendo una visión de comerciantes de todo el mundo en sus comercios. Según él, la concepción de este proyecto nació de la idea de rendir tributo a estos “guardianes de los templos urbanos que nos encontramos todos los días sin realmente darnos cuenta de ello”.
Lo que llama la atención poderosamente es la proliferación de comerciantes cuyos puestos podrían ser considerados como una panacea del ‘horror vacui’, con profusión de artículos que saturan la vista. Espacios saturados que exhiben sus productos acumulados en un exceso casi obsceno. Como si de coleccionistas patógenos se tratara, acaparan objetos sin dejar un solo hueco libre. Ya tengas una carnicería provista de cientos de bolsas, un taller de desguace en la que no cabe una tuerca, una relojería con miles de mecanismos y relojes, montañas magazines antiguos o una tienda de discos hasta los topes. El dossier ha aparecido en el diario The Guardian y en él podemos echar un vistazo a esta proliferación de objetos por todos los rincones del mundo.
El protagonista de esta última historia le corresponde a un tal "Birdman", un singular personaje que asegura que no necesita ningún tipo de calculadora, ni teléfono móvil o caja registradora para llevar las cuentas y las ventas de su negocio. Su curiosa vida le sitúa como un bróker multimillonario de Wall Street desde los 35 años a los 57, cuando decidió dejarlo todo y embarcarse en el sueño de su vida: abrir una tienda de música. Lo hizo. Se llama Rainbow Music y está ubicada en el East Village neoyorquino, justo entre un Starbucks y un Subways.
Y lo cierto es que tanta pasión le puso, que casi no se le aprecia entre tanta caja de CD. Asegura que tiene más de 50.000 discos, según inventario. Y todo de memoria. La pena de esta historia es que el viejo "Birdman" se va a ver obligago a vender toda esta colección, él asegura que a través de Amazon, puesto que el propietario del edificio decició no renovar el contrato de alquiler de la tienda con perspectiva a vender el inmueble movido por la crisis. Los tiempos de precariedad económica, los discos on-line y la piratería han hecho que este cascarrabias mítico dentro del sector de venta de Manhattan esté a punto de tirar la toalla. Sin embargo, él mismo dice que hay sintonía para rato. Oh, fucking yeah!