miércoles, 2 de julio de 2014

Presentación del libro 'Los héroes están muertos'

Las series de televisión ya no son lo que eran. Todos los sabemos. Hoy en día, el ámbito catódico ha pasado a un nivel superior que se hermana directamente al medio cinematográfico, que incluso ha tomado ciertos estilemas de la tele y viceversa, retroalimentándose recíprocamente en una comunión constituida que ha venido a alcanzar una consolidación que se presagiaba hace ya tiempo. La televisión actual ofrece productos estrella que avalan la globalización de intereses fomentando la adicción visual por una narrativa constituida en el fenómeno de la cultura popular llevada a un entorno de seriedad, calidad y compromiso con el espectador. La parrilla actual aglomera series plurales y heterogéneas, que abordan desde esa condición el objetivo de satisfacer la progresiva exigencia con la trasferencia de unos contenidos cuidados al máximo y atendiendo a valores narrativos que antes eran sólo propiedad del entorno fílmico. El éxito de estas series reside, por tanto, en su contenido y en la adaptación a los nuevos medios de comunicación que popularizan el efecto de inmediatez que viene imponiéndose en el medio.
Por otra parte, se concede una libertad creativa mucho más revolucionaria y menos estricta que hace algunos años, identificando sus historias en unos ámbitos polivalentes y una serie de significados sujetos a una complejidad intertextual impensables hace décadas. El libro colectivo que acaba de ponerse a la venta recientemente ‘Los héroes han muerto’, aglutina a un buen puñado de reconocidos nombres que examinan desde diversas perspectivas analíticas de personajes y series los éxitos catódicos de los últimos años, centradas exactamente en esa faceta de cambio; en la ambigüedad de los protagonistas, de la profundidad y giros de las tramas múltiples, de las voces narrativas divergentes que exponen personajes que ya no simbolizan los códigos de honor y valores relativos a la cuestión épica de proteger y servir. Inconsecuentemente, mi nombre aparece en uno de estos capítulos. Cuando me ofrecieron la posibilidad de retratar a un personaje, lo tuve claro: tenía que ser Vic Mackey (Michael Chiklis), de la serie creada por Shawn Ryan ‘The Shield’.
De ahí que en mi capítulo ‘The Shield: Cuando el héroe es el villano’ me refiera a la mutación que ha sufrido el prototipo de policía heroico alejado de la visión del centinela que, siguiendo un estado de indiferencia y misantropía, no sigue ningún tipo de regla o postulado del viaje heroico o monomito de Joseph Campbell. No se identifica con las reglas, ni con la clasificación idiosincrática, sino que se aparta de los patrones reconocibles y universales para ejercer su oficio desde la brutalidad y el egoísmo. Mackey, personaje central de esta serie y que analizo de forma profusa en las páginas del libro coordinado por Juan J. Vargas-Iglesias, representa una dimensión transfronteriza y alejada de ese protector agente de la ley, que procede desde la doble moral adentrado en un universo donde la decadencia moral y ética viene fundamentada por el idealismo de un hombre enfangado en una espiral de corrupción.
Mañana día 3 de julio por la tarde, en la librería Hydria de Salamanca (Plaza de la fuente, 17), tendré el placer de charlar sobre todo esto y mucho más junto a Diego Matos Agudo, otro de los autores de un capítulo del libro (en concreto, ‘Arrow’) y con Miguel Ángel Huerta Floriano, profesor de Comunicación de la UPSA, que ejercerá de presentador de este evento que tendrá lugar a las 20:00 horas. Supondrá el comienzo de gira de presentación de un libro que analiza casi una treintena de títulos televisivos que conforman las bases de esa cultura popular que ha lanzado la televisión actual; desde ‘24’ hasta ‘Juego de tronos’, pasando por ‘Firefly’, ‘Lost’, ‘The Shield’, ‘The Wire’, ‘Breaking Bad’, ‘Sherlock’, ‘Homeland’, ‘House’, ‘Dexter’, ‘Mad Men’, ‘Cómo conocí a vuestra madre’, ‘Héroes’, ‘Doctor Who’, ‘Deadwood’, ‘Monster’, ‘Death Note’, ‘Fringe’, ‘The Walking Dead’, ‘Adventure Time’ o ‘True Detective’, entre otros.
Allí os esperamos.