martes, 15 de julio de 2014

La asombrosa reparación de unas gafas de pasta

En diciembre de 2012, con motivo de la presentación del videoclip ‘It’s Alright’ en una radio local junto a mis amigos de Call Me John, dentro del programa ‘Tres Acordes Rock Show’ de Paco Jiménez, tuvo lugar una de las entrevistas más locas y divertidas en las que he participado (a partir del minuto 37:50). Después de aquello, tuve un percance a modo de involuntaria caída que acabó con mi rostro en el empedrado de una calle céntrica con un espeluznante y salvaje golpe que a punto estuvo de dejarme sin un ojo. De aquel incidente me ha quedado una cicatriz de cuatro puntos de sutura y otros tantos de aproximación que tuvieron que aplicar a la herida.
Sin embargo, lo que más me dolió no fue el trompazo, aunque no voy a negar que me asusté por lo aparatoso del golpe y por lo que podría haber sucedido. Lo que más me dolió fue que unas de mis gafas favoritas sufrieron las consecuencias del impacto tanto como yo. Tanto es el aprecio que les tenía, que incluso pregunté en la óptica donde las adquirí con la esperanza de que quedara algún modelo idéntico de montura en los restos de alguna temporada pasada. No hubo suerte. Así que me resigné y asumí la pérdida. En multitud de ópticas pregunté sobre una posible reparación, certificando en todas ellas la imposibilidad de reparo. Imposible. Pero ahí no acaba la historia.
Indagando en la red, pasados estos dos años, descubrí un comercio oftalmológico cuyo reclamo era, precisamente, la posible restauración de este tipo de monturas en su propio taller. Este blog no se caracteriza por publicitar ningún establecimiento ajeno a la temática multimedia que profesa. Esto es diferente. “De todos los trabajos de taller posibles (soldaduras en monturas de metal, reparaciones de varillas…), hay uno en el que somos especialistas: la soldadura de las monturas de pasta. En muchas ocasiones el resultado es espectacular y tu gafa de pasta parecerá como nueva”, se puede leer en su página web.
¿Qué tenía que perder? A tenor de las fotos de algunos ejemplos de arreglos, el resultado parecía casi un milagro. Siguiendo las indicaciones de la web, determinaron el posible remedio y envié mis gafas pagando un precio bastante asequible y con una rapidez fuera de toda duda. Con una gran comunicación con ellos, me enviaron las gafas totalmente reparadas. Como por arte de magia, volvía a tener la montura como si nada hubiese sucedido, a pesar de que en el golpe se perdió un pequeño fragmento de la parte superior derecha.
La óptica se llama Sanluis Óptico y está ubicada en A Coruña.
Desde aquí, amigos, os vuelvo a dar las gracias por vuestro pequeño “milagro” y devolverme mis gafas como si nada de lo narrado hubiera sucedido.