miércoles, 9 de julio de 2014

Funland, un parque de atracciones sexuales

Los castillos hinchables suponen uno de los mayores reclamos cuando se trata de los más pequeños, una atracción infantil que suele suponer el éxito en cualquier evento de toda índole. Hasta ahí bien,  pero... ¿por qué no llevar este esparcimiento de niños a otra esfera más adulta? Es más… ¿por qué no conferirle a este inocente entretenimiento un cariz sexual? Es lo que deben haber pensado los artistas conceptuales británicos Sam Bompas y Harry Parr, responsables de la instalación llamada ‘FUNLAND: Pleasures and Perils of the Erotic Fairground’, dentro de el Museo del Sexo, que ha adquirido fama internacional y está ubicado en la neoyorquina Quinta Avenida de Manhattan, muy cerca de la calle 27. En él se programan exposiciones, muestras y publicaciones relacionadas con el sexo desde diversas perspectivas; ya sea de forma educativa o directamente con eventos bastante explícitos.
Volviendo al tema del principio, ‘FUNLAND’ tiene como propósito la consecución de un espacio a modo de feria donde el público podrá disfrutar de múltiples atracciones de corte sicalíptico y en la que triunfa un castillo hinchable en cuyo interior el asistente puede saltar y retozar entre enormes tetas aerostáticas. Obviamente, a la atracción la han llamado BOOB! Es sólo una muestra de una especie de yincana con trasfondo erótico puesta al servicio del público como una experiencia totalmente distinta en este universo de atracciones. En su catálogo, existen otros reclamos de esparcimiento jubiloso, como la ‘Grope Mountain’, una pared en la que se puede escalar mediante todo tipo de orificios y voluptuosidades o introducirse, y nunca mejor dicho, en el ‘Tunnel of Love’, un laberinto de espejos en el que el desafío es encontrar el punto G que anida en su interior.
Todo muy loco, sí. Pero suena divertido.