miércoles, 30 de abril de 2014

Jeremy Mann: Del realismo urbanita a la intimidad impresionista

La obra del artista de San Francisco Jeremy Mann se efectúa sobre varios géneros que denotan un talento fuera de lo común, completamente genuino, concentrando en sus lienzos una miscelánea de misteriosa personalidad y perspectiva de captación sublime a la hora de iluminar con su arte ese universo de texturas en su prolífica obra. Dentro de ella abarca desde paisajes, estudios figurativos y, sobre todo, ese trazo vigoroso y distintivo a la hora de captar la vida en las grandes y emblemáticas ciudades con la riqueza atmosférica de un horizonte urbano despojado de clichés o reiteraciones paisajísticas. En sus cuadros, la disposición de las formas, a veces diluida en la lluvia o las luces de la noche, emerge un equilibrio lineal que captura la realidad sin pretender categorizarla, dejando que sea una belleza tranquila la que transmita, bajo sus formas abstractas y de claroscuros, un todo que evoque la vida urbanita en la que esconden miles de historias perdidas en el colectivo ajetreo y el bullicio de la ciudad iluminada por sus luces de neón.
Una forma de ver el mundo sin límites de un arte que no necesita pinceles para ilustrar su estilo, con tinturas, disolventes aplicados o efectos pedregosos definidos en el uso concreto del rodillo. En la complejidad dinámica de cada óleo, logra esa perfección en la caracterización visual de la vida en las grandes ciudades o del drama inquieto y solitario que despierta un retrato. Mann tiene la virtud de reflejar un estado de ánimo, contextualizar una expresión o un ambiente acuoso a través de la evanescencia intangible de lo que expresa. Un artista que diversifica su obra entre el realismo y el impresionismo y cuyas pinceladas evocan la cotidianidad de una ciudad o un instante captado en la intimidad de un tocador.
Os animo a que os adentréis en su página web y descubráis a este portento del arte moderno.