viernes, 14 de marzo de 2014

Schwarzenegger y su tanque apisonador

Si ayer este espacio abismal se centraba en John Milius, una de las figuras más legendarias del Hollywood contemporáneo ¿Por qué no rescatar del ostracismo al gran Arnold Schwarzenegger? Al fin y al cabo, fue Milius el que descubrió al mundo al hipermusculado actor en ‘Conan, el bárbaro’, cinta basada en el personaje de Robert E. Howard, que les unió además con una identificación ideológica y de caracteres casi simbiótica con aquello que narraban y vivieron durante aquel rodaje. El bueno de Arnie ya no es el que era. Lejos quedan aquéllos tiempos en que, a base de músculo y gran acierto comercial, se convirtió en un icono del ‘actioner’ de los 80, con una rotunda fisicidad que glorificaron y determinaría un subgénero que terminó por elevarle a los altares que toda estrella soñaba por entonces. En el camino, ha dejado una carrera política bastante irregular que casi hunde California con su impopular política económica ‘neocon’ que hizo que “Governator” se lo pensara bien y decidiera regresar al contexto del que nunca debió salir ¿Muy tarde? Puede ser. Está mucho más cascado que cuando era el máximo reclamo del cine de acción, pero, reconozcámoslo, no ha perdido su fuerza y su carisma.
Si Milius era un amante y coleccionista de armas de fuego que aprovechaba la mínima ocasión para disparar al aire, Arnold tampoco le ha ido a la zaga en esa afición enloquecida por lo extremo. Y es que el actor austriaco ha conseguido hacer realidad uno de sus sueños: ¡Ha adquirido un jodido tanque militar M47 Patton! (lo dice él mismo en el vídeo) ¿Qué para qué quiere un trasto de este calibre? Pues para pasar sus ratos libres triturando todo lo que se le ponga por delante; que si un coche, un piano, un banco de pesas, todos y cada uno de los infinitos pasteles y tartas de su sexagésimo sexto cumpleaños (recordemos que en su dieta culturista siempre fomentó el 'backcarb loading'), un rollo industrial de plástico de burbujas o el BluRay de ‘Million Dollar Baby’, porque es la única película que ha hecho llorar a este gigantón con pinta de abuelo entrañable. Vamos, lo normal cuando consigues un mamotreto destructor de estas características.
Lo cierto es que, más allá de lo anecdótico, todo forma parte del proyecto Omaze, una iniciativa solidaria como ayuda al After-School All-Stars, dedicada a proveer a los niños más desfavorecidos con programas extraescolares a nivel de escuela pública, en los que se ofrece apoyo académico en catorce estados de USA ¿En qué consiste este caritativo y extravagante viral? Pues nada más sencillo que un sorteo abierto a participantes americanos e internacionales con el que, adquiriendo una papeleta virtual, se puede optar a subirse al tanque con el mítico intérprete que dio vida al ciborg T-800 para pasar un día apisonando todo lo que siempre soñaste, haciendo ejercicio con él e incluso fumándose codo a codo un costoso habano que tanto gustan a el ex ganador de cinco títulos de Mr. Universo. Imaginadlo por un momento, puede ser una experiencia irrepetible. Y en el premio se incluye el vuelo desde cualquier parte del mundo y alojamiento para dos personas.
Queda patente que tras ese rostro enjuto y pese a sus tendencias republicanas, el amigo Schwarzenegger esconde un hombre de buen corazón que destinará cada dólar recaudado en esta rocambolesca puja a una buena causa. Es una buena oportunidad para devolver al actor de ‘Depredador’ a sus fueros heroicos, sobre todo si su última propuesta ‘Sabotage’, de David Ayer, se consolida como la película que puede devolverle a la primera fila de Hollywood.
Hoy se acaba el plazo para ayudar a Arnie es su causa solidaria. Suponed por un instante que os subís en un tanque con este mito del cine a destrozar cosas ¿Os animáis?