miércoles, 5 de febrero de 2014

La roja de Cristiano y el nefasto panorama del periodismo deportivo

Me hace mucha gracia el revuelo que se ha levantado por la sanción a Cristiano Ronaldo. Tres partidos, sí ¿Y qué? Los errores arbitrales son así. Es incuestionable que el portugués deja la mano en el rostro de Gurpegi, tal vez no con tanto énfasis como pueda parecer después de la exageración del rojiblanco, cosa que no voy a defender. Pero arrimarse con intención, se arrima y le golpea en la cara. Esto es así. Es más, cuando Iturraspe entra en defensa de su compañero en el instante de la trifulca, también le agrede de forma sutil (o al menos, existe intención). Con la habitual chulería que le caracteriza ¿es justa o no la tarjeta roja? ¿exagerada?
Vamos a ver… Retrotraigámonos hasta el día 9 de noviembre. Bilbao, minuto 90, el Athletic gana por 2-1 en el marcador al Levante de un viejo conocido por la Catedral, Joaquín Caparrós. El balón sale despejado muy cerca de la línea de córner a favor del Levante, cuando en el mismo momento de sacar, el árbitro pita algo y expulsa con firmeza a Aritz Aduriz. Se monta un revuelo dentro del área y los de Valderde protestan enérgicamente. En la repetición se ve perfectamente la jugada; Simao Mate se acerca al delantero, le pisa y cuando éste le recrimina, sin ni siquiera tocarle, se lanza al suelo en una actuación digna de nominación al Goya. Afortunadamente el juego estaba parado y esto provocó que no fuera penalti (podéis verlo perfectamente  en el vídeo pinchando la imagen de abajo -los de MediaPro siempre poniendo las cosas fáciles-). Pese a lo evidente de las imágenes, a Aduriz no le quitan la roja cuando se alega ante el Comité Deportivo ¿Por qué? Porque le dice al árbitro “es una puta vergüenza que me expulses por esto”. Y lo fue. De forma irrebatible. Que viene a ser lo mismo que el gesto de Cristiano dándose palmadas a la cara, aludiendo a “la jeta del colegiado”, a sus espaldas. Esto es normal, porque a las estrellas de esa calaña les gusta que se les vea en cámara, no dar la cara. En ambos casos se llama menosprecio al árbitro. Así de simple.
http://youtu.be/fq90xe3UrOU
¿El resultado de estas dos acciones con bastantes paralelismos? Aduriz salió a dar una rueda de prensa y explicó que, a pesar de que fue muy injusto la evidencia del teatro que le echa Simao y que se vio fuera del campo cuando ni siquiera le tocó, asumió que el error estuvo en dirigirse a Fernández Borbalán con unos modos improcedentes. Sin embargo, en el Real Madrid se acaparan titulares de protesta encendida, causando asombro e indignación y acumulando todas las iras de los aficionados. Ahí está la diferencia; como cuando el pasado domingo, en vez de ensalzarse el determinativo juego del conjunto del Botxo y su aguerrido recital de fútbol, otra vez ante un rival de complejidad y carisma como es el Real Madrid de Ancelotti, se prefirió concentrar toda la crónica del encuentro en la expulsión del astro luso.
Como explicó en su momento Mónica Planas en su comentado y grandísimo artículo, ahora mismo “…el periodismo deportivo televisado ha desvanecido el valor de la exclusiva. El término que antes resultaba emocionante ahora es visto como una acrobacia para vender nimiedades”. Y quizá tenga razón ¿qué más da el fútbol cuando tienes un titular que venda, una repetición que reproducir hasta la saciedad, una tergiversación que otorgue un ‘share’ esperado o una excusa para que en los focos de verduleras deportivas nocturnas tengan cebo para vociferar estupideces?
Solución: El Athletic ya ha denunciado ante la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte a esos despreciables escupidores de improperios que mancillan con sus absurdas pataletas una profesión tan maravillosa como es la del periodista deportivo.