martes, 21 de enero de 2014

Robert Chew y sus drones para la defensa animal

¿Recordáis la simpática caída del Rey por la que le tuvieron que operar al precipitarse al suelo mientras cazaba elefantes en Botswana? Todos tenemos en la retina aquella instantánea junto a un fulano rubio en pantalón corto orgulloso de haber sacrificado a un enorme paquidermo que yacía sin vida detrás de ellos. Bonita estampa para un monarca acostumbrado a que le rían las gracias por aquello de que es “muy campechano”. Sin embargo, el tema de fondo va más allá y es mucho más grace. Lo de cazar elefantes es un tema que empieza a amenazar la especie. Los cazadores asesinaron en los dos últimos años unos 40.000 elefantes. Según la supervisión de la caza ilegal en la sabana africana, se calcula que sólo a manos de furtivos cayeron unos 30.000 ejemplares. Pese a que el precio del marfil está bajando, la muerte de elefantes aumenta sin retracción. Otro dato; a medida que la demanda por los cuernos de rinoceronte aumenta en China y Vietnam, por ejemplo, los animales sacrificados únicamente por su “cuerno de oro” alcanzó la escalofriante cifra de 1.004 rinocerontes en 2013. También los leones de las llanuras del Africa han perdido hasta el 75 % de su hábitat natural en las últimas décadas.
La evolución humana parece pretender, de forma consciente o involuntaria, la paulatina aniquilación de todo aquello que le rodea si eso beneficia a unos cuantos. Desde el flanco contrario, aparecen propuestas que utilizan la sofisticación tecnológica que conlleva ese progreso de los nuevos modelos de inteligencias artificiales y robóticas varias para contrarrestar este efecto monstruoso y sádico tan característico del ser humano. Los esfuerzos de la IAPF, organización que aúna sus esfuerzos en campañas de preservación de estas especies, incluye un programa para utilizar aviones no tripulados (los tan de moda llamados ‘drones’) con el fin de lograr desmantelar y combatir a las redes de cazadores furtivos que tanto daño están haciendo a las animales autóctonos que ven peligrar la prosecución de su especie.
Inspirado en la lucha contra esta lacra que azota a la naturaleza africana, el artista Robert Chew ha ideado, basándose cinco de las razas de animales más amenazados de esta estepa, una serie de estos ‘drones’ camuflados generando una serie de ciborgs denominada ‘Big Five’, que tendrían espacio en una hipotética lucha en un universo de fantasía futurista. El rinoceronte, el búfalo del Cabo, elefante, el león y el leopardo son los modelos visionarios que incorporarían avanzadas técnicas de reconocimiento y exploración, complejas y pesadas armaduras, sistemas ópticos, transmisores de última generación, plataformas de patrulla nocturna, pequeños pájaros espías Oxpeckers, sistemas ofensivos y de defensa de las manadas. Por un momento, imaginar estos bocetos llevados a cabo para eliminar a los furtivos provoca, no sólo la inmediata creación de un guión con este argumento, sino el reconocimiento del talento y conjetura tan capaz de adaptar el arte al dinamismo de los avances de la técnica. Parece ciencia ficción o la ensoñación de un artista dotado con un talento fuera de lo común, pero lo cierto es que crazyasian1 (como se hace llamar Chew en Deviantart), ha donado de forma altruista el importe íntegro de la venta de estas fantásticas ilustraciones a la organización para que siga protegiendo a estos animales de la amenaza humana.
He aquí esta portentosa galería de diseño de drones.