lunes, 6 de enero de 2014

Reyes Magos 2014

Hubo un tiempo, hace muchos años, en que estas líneas y tal día como hoy se alimentaban de la tradición de compartir con los lectores abismales las dádivas en forma de presentes que nos traían los Reyes Magos. Incluso pusimos de moda acumular los presentes debajo del árbol enumerando la bondad de SS.MM. Sin embargo, desde hace otros, aquellas risas compartidas fingiendo esta fábula infantil extendida para complacer a nuestro niño interior que camufla, de forma subyacente, el adictivo fomento hacia el consumismo desaforado, se ha ido apagando lentamente con el devenir de los acontecimientos.
La imagen del árbol desierto de este 2014 establece la realidad que nos rodea, la depauperación que enarbola el significado de ese precipicio que se insinúa bajo nuestros pies. Los magos de aquel Oriente de tradición mesopotámica arreglada a diversos mitos atávicos parece que este año se han olvidado de nosotros. O lo que es lo mismo, ya nos hemos acostumbrado a rechazar esa entelequia comercial que ajusta la calidad de vida por seguir una tradición religiosa. Algo que, en el fondo, fortalece la resignación y ayuda a fomentar una perspectiva mucho más sintomática hacia ese proceso de admisión de una situación que perpetúa el cambio. No hay regalos de reyes, tampoco hijos a los que transmitir este hábito mundano. Es una pena, pero no importa. Siempre nos queda un año para lograr cosas más importantes.
Va a ser que la ilusión sí es cosa de niños y que nos ha tocado perder la inocencia y madurar a base de palos, hostias y miserias diversas. Pero hagámoslo con firmeza y constancia. Es lo que se viene llamando vida.
Felices Reyes 2014 a todos.