viernes, 24 de enero de 2014

Muere Riz Ortolani, un compositor ejemplar

Ayer nos dejó el compositor italiano Riz Ortolani, el innovador autor de bandas sonoras memorables que dio personalidad a películas que, en muchas ocasiones, estaban por debajo de la calidad de sus partituras, pero que definió desde muy pronto la importancia de sus participaciones cinematográficas como en ‘Mondo Cane (Este perro mundo)’, génesis del género ‘mondo’ y que se basó en ofrecer un perturbador espectáculo cinematográfico, pleno de violencia y crueldad para suscitar la curiosidad morbosa del espectador. El encontronazo entre la belleza de los temas de Ortolani y el desabrimiento del mensaje de fondo, destacando el tema principal de esta película, ‘More’, interpretado por Katyna Ranieri (su mujer e intérprete de algunos temas memorables), suscitan la esencia musical de un autor que logra descontextualizar, de paso, la severidad visual con una sinfonía de temple calmado y de enorme belleza. Su eficacia en el acompañamiento sinfónico en este tipo de películas dejaría algunos títulos trascendentales en el género; ‘La donna nel mondo’, ‘Danza macabra’, ‘Nuova Guinea, l'isola dei cannibali’, ‘Mondo candido’, ‘Holocausto caníbal’ o ‘Fangio’.
La nominación a los Oscar y el Grammy por la mencionada canción marcaría la trayectoria de un artista que trabajaría a las órdenes de directores míticos como Vittorio De Sica, Dino Risi, Franco Zeffirelli, Lewis Gilbert, Terence Young, Edward Dmytryk, pero también para José Antonio Nieves Conde, Coline Serreau, Anthony Asquith o cineastas italianos del calibre de Umberto Lenzi, Paolo Cavara, Giorgio Stegani, Sergio Grieco, Carlo Di Palma, Giulio Petroni, Antonio Calenda, Enzo Barboni, Gianni Amelio, Tonino Valerii, Tinto Brass… así como una fructífera asociación con Damiano Damiani y Pupi Avati, con el que colaboró en 25 títulos.
Son tantos los títulos que compuso para la gran pantalla que sería inacabable mencionar las grandes composiciones que realizó este gran músico que llegó a dirigir las filarmónicas de Londres, Berlín, Houston, Río de Janeiro, México, la Fenice de Venecia, la Sinfónica del Teatro de la Ópera de Roma, la del Teatro Regio de Turín y la Filarmónica de Montecarlo. Su versatilidad para adaptar y sintetizar los arreglos bajo una capa de clasicismo inconfundible, concentrando lo esencial de las bandas sonoras en paletas orquestales sutiles, puntualizaron esas peculiares yuxtaposiciones tanto de géneros como de instrumentos. Desde el cine de primer orden, el documental extravagante o el cine de serie B y Z… nunca distinguieron su calidad siempre a un nivel sobresaliente. Un genio desconocido por el gran público que, con su pérdida, deja un gran vacío en la orquestación cinematográfica. Se ha ido uno de los más grandes.