lunes, 25 de noviembre de 2013

Trailer de ‘Nymphomaniac’ o la controversia de un estratega

Si hay algo que domina el director danés Lars Von Trier es la controversia. A veces se le va de las manos en esa pose de visceral provocador que forma parte de la directriz de artista autoerigido profundo experimentador de la estética y los argumentos fílmicos en todas y cada una de sus concepciones, como cuando en el festival de Cannes, durante la rueda de prensa de ‘Melancolía’ tuvo la feliz idea de expresar su simpatía por el mismísimo Hitler, algo que le crucificó en el prestigioso certamen que tanto ha impulsado su carrera. En su condición de sedicioso, arrogante y rupturista, Von Trier se ha creado ese mito de cineasta contracorriente y lo ha demostrado en su último filme, ‘Nymphomaniac’, del que se lleva escribiendo incluso antes de rodarse.
Altercados con parte del casting (Charlotte Gainsbourg, una de sus habituales, ha confesado no querer volver a trabajar jamás con Von Trier), incómodas escenas de sexo explícito, exhaustivas jornadas de trabajo exprimidas con afán tiránico por el creador del movimiento Dogma o la negación por parte de éste a rebajar ni el tono excesivo ni la larguísima duración del montaje final. Al director el hecho de que su película se pueda quedar sin distribución parece que se la suda. Todo apariencia, obviamente. También pensaba lo mismo de ‘Dogville’ y terminó recortándola para una exhibición comercial que, en este caso, delimita la rentabilidad a esa opulencia de sexo que promete este peculiar individuo cinematográfico, tan dado a llevar al límite sus obsesiones, sin importar crudeza y realismo. Algo que no es nuevo en su condición de alterador.
.
Este fin de semana se ha lanzado el primer tráiler oficial y parece que su actitud contestataria va en serio. En poco menos de dos minutos se vislumbran las intenciones de Von Trier, con un drama saturado por esa explicitud tentadora con rostros como Gainsbourg, Uma Thurman, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Jamie Bell, Christian Slater, Stellan Skarsgard o Willem Dafoe. Ahora sólo falta saber si para su exhibición la cinta de más de cinco horas de duración se dividirá en dos partes y si serán mutiladas de la superabundancia carnal o si finalmente el público podrá ver en pantalla grande (se supone que el 25 de diciembre en España) esa versión final que el cineasta se ha propuesto no tocar. El baremo de la transgresión, no obstante, se ciñe a la repercusión que ha tenido en la red. Apenas unas horas después de lanzarse, Youtube lo censuró acogiéndose a su pacata política de material sexual. Después, al parecer, dejaron que el avance corriera como la pólvora. De nuevo, y como en el creador de ‘Anticristo’ es ya casi un estereotipo, la polémica está servida.