lunes, 11 de noviembre de 2013

De iPhones y carcasas

Tengo asumido que nunca voy a tener un iPhone. Ya no por falta de presupuesto, que podría ser la cuestión básica de esta decisión, sino porque nunca he comulgado con ese sectarismo que corroe el espíritu de la compañía de la manzana. Por mucho que ésta siga marcando la pautas y las tendencias dentro del vasto mercado de la telefonía móvil.
En el mundo de estos dispositivos es un caos que ha carcomido parte de nuestra vida, alineándonos en esa paradoja comunicativa denominada 2.0, cuánto más interconectados estamos más aislados del mundo pervivimos en esta vorágine digital.
Dentro del ecosistema Apple, se prolonga un submundo de ‘customización’, de personalización de objetos como símbolo de distinción identificativa y personal. Algo que me llama poderosamente la atención. El universo de las carcasas y fundas para móviles es todo un enigma con miles de alternativas. Por eso, si alguna vez tuviera un iPhone, sería con un la única y exclusiva condición de poder tener una carcasa Ear Shaped Case como la de la imagen superior.
Obviamente hallazgos como este son los que dan sentido a la telefonía móvil.