jueves, 14 de noviembre de 2013

55 ZINEBI: Una doble sensación

Hay una doble experiencia que contribuye a una extraña sensación de singularidad dentro de este nuevo viaje a Bilbao, ciudad de la que me siento parte y donde estoy como en casa. Por una parte, ayer volví a presentar ‘El límite’, mi anterior cortometraje cuyo estreno se produjo hace una década. Debo reconocer que pese a lo tortuoso de aquel viaje hasta que vio la luz (muy similar a lo que ha sucedido con ‘3665’) hoy en día parece lejano y se habla con cariño de él, aunque uno no sepa bien que decir respecto a un trabajo que se pierde en la memoria. Anoche, dentro del mítico Evidence Café Teatro, en su habitual Cineclub de los miércoles, el evento llevaba por título ‘Sesión Pre-Zinebi’, con el pase del mencionado cortometraje de antaño y ‘The Baskles’, un divertido y muy vasco mokumentary creado por un grupo de inquietos artistas capitaneados por Adrián Agrelo. Fue una velada distendida y el ambiente familiar, con amigos y conocidos compartiendo un instante de nostalgia y un soplo de aire fresco con las aventuras ficticias de ese grupo euskaldun que aparecieron en Bilbao antes que los ‘Beatles’. Durante la proyección del trabajo propio, pude revivir experiencias a través de los recuerdos y no pude evitar pensar cuánto tiempo había pasado desde entonces hasta hoy. Pero sobre todo en qué poca suerte hemos tenido a la hora de rellenar el vacío con más proyectos.
Por otra parte, ‘3665’ está dentro de la sección dentro de la sección oficial del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (ZINEBI), que se proyectará mañana viernes como integrante de las propuestas de los Cortos Vascos para esta edición 2013, una tradición que inaugura desde hace años un certamen que cumple ya los 55 años. Y eso es un privilegio. Un lujazo. Y, de repente, la nostalgia de ayer, se ha convertido en la ilusión de estos días, en los que experimento, por primera vez, el trato dispensado como si fuera un cineasta, hotel incluido, ruedas de prensa de por medio, fragmentos de un pequeño sueño vivido desde una perspectiva a la que, obviamente, estoy desacostumbrado. Esta tarde-noche, en el eminente Teatro Arriaga, junto a la Ría, se verá por primera vez en Bizkaia este nuevo corto que ha tenido gran parte de su gestación aquí, compartiendo pantalla junto a distinguidos trabajos de reconocidos autores de la tierra; ‘Democracia’, de Borja Cobeaga, ‘Cólera’, de Aritz Moreno, ‘Sonic Trash’, de Jesús Pueyo o ‘Loco con ballesta’, de Kepa Sojo, el corto documental ‘Zela Trovke’, de Asier Altuna y las cintas de animación ‘Hotzanak, for Your Own Safety’, de Izibene Oñederra y ‘Sangre de unicornio’, de Alberto Vázquez.
Disfrutemos de la experiencia y hagamos que la celebración por estar aquí derive en una copiosa arbitrariedad que traiga consigo alguna que otra ronda etílica y tarambanera como consecuencia de la delirante felicidad de haber visto proyectado ‘3665’ en el Arriaga. Todo un sueño cumplido. Es lo que toca.