lunes, 7 de octubre de 2013

Análisis PES 2014: la gran decepción de Konami

Mucho se había hablado del nuevo PES 2014, de ese espectacular motor gráfico basado en el sistema Fox Engine revolucionario tanto a un nivel de movimientos como a la jugabilidad. De entrada, todo parecía un erial de buenas sensaciones lanzadas como un aparente salto de calidad, manifestando la convulsión total dentro de esta generación de juegos futbolísticos abanderados por los dos grandes colosos KONAMI y EA Sports. Este nuevo Pro Evolution Soccer estaba destinado a cambiar el signo tecnológico en este tipo de juegos de ocio; que si trueBall tech, que si una ID realista hasta el paroxismo, que un sistema M.A.S.S. de pugnas desafiantes para exaltar las confrontaciones entre los equipos, una física de un balón nunca vista hasta el momento y varias novedades que el público ansiaba ver. Iba a ser un lujazo.
Pues bien, una vez jugado y analizado, el juego evidencia notables deficiencias. Y vamos a adelantar la sentencia, bastante decepcionante. Gráficamente las mejoras siempre son el incentivo de un clásico que evoluciona de una forma tremendamente irregular. De entrada, la remodelación del interfaz y el menú principal cada año acredita que no tienen muy claro qué es lo que al usuario puede beneficiar o no. Obviamente, KONAMI ha preferido comerciar con la grandeza de ese Fox Engine antes que pulir y renovar errores pasados ¿Qué sentido tiene apostar por un control total de los jugadores si estos no tienen la suficiencia para moverse de un modo satisfactorio? ¿Por qué cambiar el dominio del portero haciendo de él una versión todavía peor que sus antecesores? ¿Dónde está el árbitro para detener el juego después de faltas incuestionables que perjudican tanto al jugador como al juego? ¿Por qué de cada seis disparos a puerta dos van al palo? ¿Por qué antes las faltas eran tan complicadas y ahora son excesivamente fáciles? ¿Es tan difícil evitar que los defensas sigan cometiendo fallos por su nulidad a la hora de responder a los lances del juego? ¿Ahora cuál es la razón de que los laterales lleguen con gran facilidad al delantero que se ha desmarcado? ¿Alguien ha metido un gol de cabeza este año? ¿Por qué la interactividad es tan decididamente nula?
No es todo. La ausencia de algunas licencias de equipos y ligas, de esos estadios que el año pasado eran el referente de sus ventas, su horrorosa selección musical, la eliminación absoluta de la Comunidad Offline (una de las grandes decepciones de 2013), desatendiendo los ruegos de sus ‘gamers’, evidencian una falta total de interés respecto a todo aquello que puedan mejorar en un detritus que provocan el descontento de aquellos ilusos que han comprado su producto, incluso férreos defensores de la saga. Si es que, ni siquiera han sido capaces de que llueva en un estadio. La sensación de prototipo lleno de bugs es la tónica general de este nuevo PES 2014, dejando la evidencia de que han vendido un juego a medio a hacer, inacabado, esperando que en los foros y en páginas especializadas hagan su trabajo. Como esas caras de chiste absurdo homogéneas y sin sentido. Más que un paso atrás, es una incomprensible negligencia por parte de los creadores de este simulador de fútbol.
Al fin y al cabo, detrás de mucha innovación de sistema jugable y la adquisición de licencias de ligas latinoamericanas, PES 2014. Por mucho que KONAMI este año haya intentado modernizar la funcionalidad del ‘next-gen’, dejando algunas sensaciones de mejora que se establecen en una base prometedora (como la pugna corporal), ha subordinado el control y la jugabilidad a la gestión animada y con ello, el temido ‘input lag’, haciendo un juego trabado, con melés cada tres segundos, el peor de los últimos años. Perfecto ejemplo de trabajo sin hacer, de un juego incompleto, con prisas y desdibujado por la frustración de un ‘gameplay’ que no está a la altura.