jueves, 8 de agosto de 2013

Nostalgia en vena: Juegos electrónicos de infancia

Hoy en día, parece que nos hemos acostumbrado a esos interfaces de abrumante desarrollo tecnológico, a juegos que requieren una calidad de componentes supina, que tiran de RAM para poder mover unos parámetros al máximo nivel de exigencia actual. Los juegos se han expandido dentro de un entorno lógico a la tecnología mutante que paulatinamente convierte este tipo de ocio en toda una experiencia; que si unas texturas ultra acabadas, ‘shaders’ para darle realismo, filtro anisotrópicos, FXAA, gran variedad de teselaciones… A nivel visual, los videojuegos modernos son una utopía hecha realidad para aquéllos que un día comenzaron con las primeras consolas y ordenadores de mesa del mercado. Cuando jugar en la calle con amigos y la intercomunicación que avivaba la independencia tecnológica era una realidad. De hecho, los juegos de aquel entonces se han quedado obsoletos incluso para móviles, tablets y smartphones, que han desarrollado una tecnología a nivel visual que deja en evidencia cualquier conato de antaño.
Sin embargo, los recuerdos y la nostalgia suele tener cierta dependencia de todo aquel universo binario que fue moldeando una cultura del videojuego hoy ya caduca. Allá por los 80, se popularizó una estirpe adictiva que se generalizó en partidas interminables, en tardes delante de aquella tortuosa pero a la vez tan reconfortante. Hoy lo llamamos ‘vintage’, pero obedecemos, en cierta medida, a aquella educación, a los primeros pasos atávicos que proponían una atractiva adherencia a pasar el tiempo delante de una pantalla LCD. Qué recuerdos ¿no? Me refiero a los ‘Game & Watch’ de Nintendo, que fagocitaron y glosaron una infancia memorística a golpe de botón y récord, de efímeros desafíos que robaban horas y proporcionaban a su vez una absurda felicidad individual. El principio de todo. Gunpei Yokoi incorporó hasta cinco docenas de títulos de esta modalidad tan arraigada a una generación que, en la actualidad, no puede por menos que definir aquella moda como un objeto de culto ¿Recuerdas aquella sensación…?
Pica Pic lo ha hecho posible.
Retroceder algunas décadas no siempre requiere de un DeLorean. Basta con apretar una tecla y dejarse llevar ¿Cuál era el vuestro?