domingo, 9 de junio de 2013

Elías Querejeta, el gran productor

1934-2013
La figura de Elías Querejeta quedará grabada con letras de oro en la historia de la cinematografía española. No sólo por haber aportado algunos de los títulos más sobresalientes de nuestro cine, si no por aportar una valentía inaudita y una pugna incansable por la renovación y el coraje a la hora de acometer cada producción. Su fuerte personalidad fue unida siempre al riesgo de la creencia laboral por descubrir nuevos talentos y aportar su huella bajo películas que responden a la verdadera esencia de la profesión de transformar guiones en películas. Sus orígenes se fundamentaron en dos conceptos que dieron sentido a su vida, la raigambre guipuzcoana y de Euskadi y el mundo del fútbol, su gran pasión. En los albores de su carrera cinematográfica, los cortometrajes ‘A través del fútbol’ y ‘A través de San Sebastián’, ambos llevados a cabo junto a su socio Antxon Eceiza, tienen esa huella personal temática que fundamentaron sus inicios. Jugó en la Real Sociedad en primera división durante seis temporadas (entre 1952 y 1958), en las que disputó cuarenta partidos oficiales con el primer equipo, hasta que abandonó su carrera deportiva sustituyendo el esférico de cuero por el celuloide.
La producción independiente y la convicción del albedrío como método creativo impusieron, siempre desde una visión de respeto y acatamiento de las disposiciones de las diversas épocas en las que ha trabajado, un compromiso total con sus obras. Desde ‘Noches de verano’, de Jorge Grau, Querejeta fue aportando una continuidad valedora de la admiración del cine internacional. Era un tipo particular, muy suyo, que levantaba recelos y admiración a partes iguales, que percibía el cine como una apuesta por la modernidad y la calidad, apostando por gente como Carlos Saura, con el que, a partir de al obra maestra ‘La caza’, en 1965, mostró su mecenazgo más longevo y productivo, Víctor Erice (‘El espíritu de la colmena’), Manuel Gutiérrez Aragón(‘Habla, mudita’), Jaime Chávarri (El desencanto), Ricardo Franco (‘Pascual Duarte’), Emilio Martínez-Lázaro (‘Las palabras de Max’), Montxo Armendáriz (‘Tasio’), Fernando León de Aranoa (‘Familia’) o su hija Gracia (‘Una estación de paso’). En su filmografía destacan títulos sin los que el Cine Español no sería lo que es; ‘Peppermint Frappé’, ‘La prima Angélica’, ‘Cría cuervos’, ‘Las palabras de Max’, ‘Mamá cumple cien años’, ‘Deprisa, deprisa’, ‘Habla mudita’ ‘27 horas’, ‘Feroz’… entre muchos otros.
En su vida, nombres como Luis Cuadrado, Teodoro Escamilla, Luis de Pablo, Primitivo Álvaro y Pablo G. del Amo son claves para entender la fidelidad por una tipología de cine que, incluso cuando el riesgo era mayor y las ínfulas de apuestas internacionales le dieron la espalda (‘La letra escarlata’, de Wim Wenders o ‘La ciudad de los niños perdidos’, de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro), persistió en su empeño de no traicionarse a sí mismo jamás. Un propósito que, sin duda alguna, logró con creces, puesto que Elías Querejeta siempre será recordado como un luchador incansable que acercó la mirada de la cámara a unas historias que forman parte del mejor cine que se ha hecho nunca en este país.