jueves, 13 de junio de 2013

El delirante cine de Minoru Kawasaki

En 2004, surgió en Japón una película que franqueaba todos los límites de la lógica con la intuición de un cineasta que venía asumiendo el rol de director contracorriente dentro del vasto universo fílmico japonés con una carrera trufada por títulos insólitos: Su nombre: Minoru Kawasaki. ‘The Calamari Wrestler (Ika resuraa)’ narraba, como una esperpéntica confluencia entre el ‘kaiju eiga’ y el género deportivo de lucha, la inclasificable historia de de luchador profesional que, tras de desarrollar una enfermedad terminal, se transforma en un calamar, viéndose obligado a recuperar su antigua vida dentro y fuera de los rings. A pesar de lo inaudito de la trama, de su incoherencia dramática, la cinta lograba ser una crítica con toques de humor y cierta profundidad deliberada que apuntaba a la situación de Japón y sus valores tradicionales puestos en tela de juicio debido a la crisis económica y de cómo el individualismo altera de transformación social y cultural de modo peligroso. La fórmula funcionó bastante bien en su país. Tanto, que incluso se exportó de forma internacional, por lo que era inevitable que esta estrambótica argucia se repitiera con alguna que otra variación.
Imaginemos las conversaciones de los ‘brainstormings’ sobre nuevos proyectos. “Oye… ¿y un koala ejecutivo que viste trajes caros cuyo jefe es un conejo y que es sospechoso del asesinato de su novia?” “¡Podemos incluir a un amigo que tiene una tienda y puede ser una rana!”. Por supuesto, ‘Executive koala (Koara kachô)’ es una realidad. “¿Y qué tal una parodia del género policial de los 70 con un trasfondo de terrorismo y uranio seguido por un detective que lanza su propio peluquín como proyectil letal?”. Gran idea. Y más si entre su reparto está la sugerente Nakagawa Shoko. El resultado es otra película de culto llamada ‘Zura Deka (The rug cop)’. Pero aún hay más… “¿Qué tal un cangrejo que juega como portero de fútbol?”, debieron pensar. ‘Kani goalkeeper (Kani gôrukîpâ)’ es la respuesta. Kani es un cangrejo que sufre todo tipo de ‘bulling’ por sus compañeros y gente que le aborrece como un ser despreciable debido a su aspecto. Sin embargo, gracia a Shin’ichi, convertido en valedor y amigo de Kani, aprenderá a hablar y a vivir una vida de fútbol bajo palos y el esfuerzo por salir adelante con la ayuda de su amigo y una novia que aprende a aceptar su naturaleza subacuática. La heterogeneidad como barrera con el objetivo de ser normal en un mundo de dificultades. Para colmo de interés, la cinta cuenta con Aya Koizumi (echadle un ojo en las imágenes del buscador Google), una estrella del porno japonés que le otorga más poder de fascinación a una cinta totalmente enloquecida.
Minoru Kawasaki es un autor de culto que autofinancia parte de sus éxitos con una capacidad para la parodia que cuestiona todo método argumental posible mediante la satirización de las convenciones de los géneros, sin dejar pasar la oportunidad en ninguna de ellas de atizar con humor surrealista los defectos de la sociedad japonesa y salpicar sus trabajos con la presencia de bellas actrices, modelos y estrella del cine sicalíptico y parcialmente pixelado. Entre sus obras también figuran los clásicos del cine bizarro ‘Maboroshi panty vs. Henchin pokoider’, basado en trabajos de Go Nagai, ‘The World Sinks Except Japan’, donde Japón es único país del planeta que ha logrado evitar ser devastada por un desastre natural sin precedentes y que ve cómo se llena de inmigrantes foráneos con la intención de integrarse en la sociedad japonesa o ‘The Monster X Strikes Back: Attack the G8 Summit’, otra paródica réplica a las ‘kaiju eiga’ clásicas. Un cineasta que se antoja imprescindible.