viernes, 12 de abril de 2013

‘Tiburón’ dentro de una botella

Reconozco que hay hobbies que me atraen sobremanera, desde la distancia, debido a su complejidad y dedicación. Uno de ellos es el de esas personas armadas de paciencia y de talento para introducir minúsculos barcos en botella. El modelismo naval requiere una precisión quirúrgica para montar una embarcación con sus mástiles replegados, pintar y dar lustre y una vez dentro de la botella, estirar los hilos de los mástiles a 90º y posicionar las velas de forma correcta. Ésta sería la descripción expedita de un desconocedor de este apasionante ámbito de ocio considerado como un auténtico arte. Si queréis más información al respecto, los más versados entendidos indican algunos libros de cabecera como ‘Model in the bottles’, de Percival Marshal o ‘Ships in Bottles’, de Donald Hubbard.
Existen virtuosos expertos como Gabrielle Rogers y Auer Stefan cuyas ceraciones son auténticas maravillas provistas de un detallismo alucinante. Todo creado a mano, desde la nada. Según sus autores, la diferencia estriba en “la cantidad de mínimas referencias y elementos que un artista introduce en el contenido de la botella para dar vida a una representación naval”. ‘You’re gonna need a bigger boat’ es una frase que pertenece a una de las películas más icónicas de toda la Historia. Se trata, obviamente, de ‘Tiburón’, de Steven Spielberg. “Vamos a necesitar un barco más grande”, además de una frase que pasó a ser utilizada en otros contextos, cuando una situación sobrepasa la expectativas creadas, es el tema de este antológico barco dentro de una botella.
En él no falta detalle alguno, desde la Orca, nombre de la embarcación que surca Nueva Jersey para capturar con el gigantesco escualo, pasando por los tres tripulantes; Quint, el sheriff Brody y Hooper, que permanece dentro de la jaula en el mar hasta el amenazante tiburón tallado en arcilla al que no le falta ni siquiera la bombona de oxigeno insertada entre sus fauces. La miniaturización, entre otros muchos elementos, utiliza agujas, pequeñas clavijas de bambú para el mástil, una silla de pescador de 10 mm., arandelas de reloj… Un proceso creativo y constructivo que enaltece un trabajo que merece ser estimado como una obra de arte.
En este enlace de los autores tenéis el proceso íntegro, paso a paso, de esta maravilla de nostalgia cinematográfica.