jueves, 4 de abril de 2013

Rompiendo la cuarta pared

La ruptura de la cuarta pared propone el efecto de transgredir el límite que separa al espectador de los personajes, haciéndole partícipe y cómplice unas veces o quebrantando el espacio íntimo del público en otras. Se trata de alterar lo que está sucediendo en pantalla, despojándose de la primera zona (o el entorno lógico de la narración fílmica) y desenmascarando la coartada lingüística de la ficción. Se revelan así los mecanismos constructivos de la obra para evidenciar con ello el proceso de realización. Puede considerarse que este modo de interactuar con el público deprecia la condición de artificio o magia, sin embargo potencia esa consecuencia sorpresiva que involucra directamente al receptor con la historia y su desarrollo.
Leigh Singer ha reunido más de cincuenta instantes de películas que abordan este quebrantamiento voluntario de la lógica ‘voyeurista’ del cine, haciendo desaparecer esa fina línea que tanto gustaba vulnerar en términos teatrales a Pirandello.