martes, 12 de marzo de 2013

Review 'El Atlas de las Nubes (Cloud Atlas)', de Andy y Lana Wachowski y Tom Tykwer

Multifábula kamikaze
Los hermanos Wachowski, junto al alemán Tom Tykwer, adaptan la compleja novela de David Mitchell con una arriesgada aventura que simboliza y desafía el concepto propio de la narración.
La compleja construcción de la novela superventas de David Mitchell ‘El Atlas de las nubes’ ha supuesto una coyuntura de largo recorrido para que los hermanos Wachowski regresen al cine. Y no podían hacerlo de otro modo que con la incontrolable ambición de dos megalómanos fílmicos que ostentan esa cualidad después de la trilogía ‘Matrix’ y exhibir un costoso capricho transformado en decepcionante fracaso que fue ‘Speed Racer’. Una empresa compleja, que ha tenido que contar con el alemán Tom Tykwer para salir adelante y llevar a cabo esta historia de laberintos temporales que proponía el autor británico y donde el tiempo narrativo se fragmenta en constantes trayectos de ida y vuelta, encadenando un entramado discontinuo, con seis historias y estilos diferentes que transcurren desde 1849 hasta un futuro que corresponde a los últimos días de la Tierra y abarca desde el género de aventuras, pasando por la novela negra o el caleidoscopio de ciencia ficción.
Un tejido histórico a modo de ‘mash-up’ que pretende promover una ilustrativa interconexión de la vida a través de un melodrama de esclavos del siglo XIX en las Islas del Pacífico, una relación epistolar en Cambridge de los años 30, un ‘thriller’ conspiratorio sobre un programa nuclear en San Francisco de 1973, dejando un drama sobre la vejez en nuestros días para acabar sin remisión hacia un futuro ubicado en un superestado coreano poseído por un salvaje capitalismo en una futurista Neo-Seúl en 2144 donde agraviados clones buscan su libertad y acabar en un post-apocalíptico Hawai… Todo ello para exponer las vicisitudes por las que el ser humano está destinado a sobrevivir bajo condiciones adversas. En la película, los tres realizadores utilizan esa conexión transversal de historias combinadas con un efecto de ‘matrioshka’, generando varias elipsis en sus seis tiempos y trenzar así un turbulento tratado en contra de la tiranía polifórmica que agrede a la integridad de los más débiles, el conflicto entre individuo y el poder opresor, en un continuo cruce de destinos consignados a regresar al mismo punto.
‘El atlas de las nubes’ no incide en la multiplicidad estilística literaria de Mitchell y Tykwer y los Wachowski la trasladan a la gran pantalla reescribiendo sus propias reglas y desplegando en su propio histerismo detallista una representación del mundo no tan singular como adaptado a la pluralidad de géneros, asumiendo la devoción kamikaze del asunto para terminar por imponer una actitud innovadora que fusiona forma y contenido. El discurso quiere ser un manifiesto de la vida que existe más allá de las limitaciones del ser humano, interconectado por medio del alma a través de los siglos. A los Wachowski les encanta sublimar lo estrictamente cinematográfico para llegar a un nivel filosófico superior, de ahí que conjuguen estas historias superpuestas con un entramado de personajes a los que dan vida una retahíla de estrellas (Tom Hanks;, Halle Berry, Du-Na Bae, Keith David, Xun Zhou, Jim Broadbent, Jim Sturges, James D´Arcy, Ben Whishaw, David Gyasi, Hugh Grant, Hugo Weaving o Susan Sarandon), evadiendo el contexto y transformándose en múltiples roles mediante maquillajes que resultan en ocasiones irrisorios. Muchas veces cambian de condición, raza o sexo en un periplo donde las fronteras físicas no son obstáculos para ser trascendidas. Una idea que puede ser transferida con el cambio de sexo que ha elegido uno de los hermanos Wachowski, que ha pasado de ser Larry a ser Lana.
Lo que en ‘Matrix’ era la raíz de un gnosticismo simbólico que hacía cuestionar la naturaleza misma de la realidad se reasienta en una transmigración del alma que debe encontrar esa fórmula que conlleve a un albedrío frente a los poderes fácticos, atributo que reintegre un punto de partida con la esperanza de la propia naturaleza y se presente como paliativo a los errores cometidos. La importancia del eterno retorno y del incesante conflicto entre libertad y opresión siguen aquí siendo el núcleo argumental que ya desarrollaron, sobre todo, en su magistral primera entrega de ‘Matrix’.
‘El atlas de las nubes’ es un ensayo cinematográfico que peca de desproporcionado, que tiene desequilibrios muy evidentes y desglosa lo mejor y lo peor de sus creadores (por encima de la aportación de Tykwer), pero que en el fondo no es más que una aventura que simboliza, en sí misma, el concepto propio de la narración, desafiando su lógica como una experiencia modélica a la hora de proponer un puzzle con esencia ‘new age’. Una multifábula acerca de aquellos que intentan alterar el orden establecido contra los que, por beneficio propio, se esfuerzan por mantenerlo. Discurso que se actualiza con los acontecimientos a los que está sometida la sociedad moderna.
Un castillo de naipes postmoderno e vehemente, drásticamente ostentoso en su forma y amplificado en su percepción audiovisual, como un colosal ‘mindbender’ plagado de giros de espectacular arquitectura, parábola de la libertad y el control autoritario, de esa falsa realidad de la que continúan revelando sus nocivos riesgos. Tan desmesurada como incomprendida, el tiempo hará valorar esta nueva película suicida, para bien o para mal.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2013