jueves, 7 de febrero de 2013

Fallece Stuart Freeborn, el mito del 'make up'

Stuart Freeborn fue un autodidacta. Debutó en un departamento de maquillaje cinematográfico en 1936, en ‘Wings of the Morning’, la primera película filmada en Technicolor. Sus primeros reconocimientos llegaron con ‘Green For Danger’ in 1946 y el ‘Oliver Twist’ de David Lean, cuya polémica caracterización de Fagin en el rostro de Alec Guinness le valieron algunas críticas. Aún así, Freeborn comenzó a destacar y a ser una primera figura de la caracterización en cintas de aventuras como ‘Los arqueros del rey’ o ‘Su majestad de los mares del Sur’. A punto de morir en un accidente de tráfico mientras trabajaba en ‘El puente sobre el río Kwai’, siguió con su carrera y tras una quincena de títulos, Stanley Kubrick le llamaría para darle forma con sus genuinas prótesis faciales a los rostros de tres personajes interpretados por Peter Sellers en ‘Teléfono rojo: volamos hacia Moscú’. Con Kubrick repetiría en ‘2001. Una Odisea del Espacio’, erigiéndose como uno de los más importantes innovadores de su trabajo.
Las conceptuales formas ya avanzadas por el maquillador en ‘The Dawn of Man’ que quería Arthur C. Clark no convencieron a Kubrick, cuya intención era mostrar esos huesos que simbolizan el comienzo de la creación humana hasta la llegada del monolito en un plano de recreación naturalista con todos los primates. Los trajes de simio creados por Freeborn supusieron un antes y un después en la personalización animal dentro del cine, la más perfeccionada y realista hasta la fecha. Además, la utilización de sutiles mecanismos sirvió de fuente e influencia para que Rick Baker rompiera los moldes del ‘make up’ con ‘Un hombre lobo americano en Londres’. Esta nueva tecnología aplicada al maquillaje fue utilizada también en los salvajes caninos de ‘La profecía’, a la que se unió la cabeza segmentada de Jennings, interpretado por David Warner, fabricada con un compuesto de acrílico dental.
Todos esas nociones revolucionarias hicieron que George Lucas contara con él para su saga de ‘Star Wars’, donde explotó su creatividad y talento instaurando modelos que serían imitados hasta la saciedad. En la memoria colectiva quedarán marcados Chewbacca y Yoda, en las que Freeborn ejerció de generador de ambos mitos, pero también una serie de criaturas que han pasado al imaginario colectivo de los mitómanos de la saga. También estuvo presente en otra célebre saga, la de ‘Superman’ y se animó a renovar los Teleñecos en ‘El gran golpe de los Teleñecos’, catalizador de gran parte del desarrollo técnico de estos muñecos.
La mítica piel de espuma, los combinados de reflectantes con pintura cromada, la ingeniería aplicada a los gestos de criaturas fantásticas, la intrusión de la fibra de vidrio, la construcción de prótesis de todo tipo y tamaño y la complejidad evolutiva con la que Freeborn fue gestando sus hazañas le convirtieron en un auténtico mito dentro del Séptimo Arte. Abandonó su trabajo con 76 años, en el año 1990, dejando algunos últimos filmes como ‘Top Secret’, ‘Rey David’ ‘Santa Claus’ o ‘Terrorífica luna de miel’. El próximo año hubiera llegado a los 100 años. Pero el mago del maquillaje se ha ido con los deberes bien hechos. En una era donde los efectos digitales y la creación CGI han ido depauperando la función artística de los creadores de ‘make up’ artesanos, Stuart Freeborn siempre tendrá un hueco en la Historia como uno de los más grandes.