miércoles, 12 de septiembre de 2012

Décimo aniversario de un rodaje inolvidable

‘El límite’ está a punto de comenzar y siento sobre mí el peso del mundo, una especie de nervios incontrolables y un entusiasmo difícil de explicar con palabras. No me creo que vaya a empezar este sueño, este complejo y esperado proyecto que me está proporcionando el más arduo y provechoso adiestramiento que podía esperar. Comemos en la localización unas hamburguesas esperando a que esto dé comienzo. Ha llegado la hora”.
Estas eran las primeras palabras que aparecían en el diario de rodaje de ‘El Límite’, aquel cortometraje que se pierde en la memoria porque, un día 10 de septiembre de de hace diez años, comenzaba el rodaje de esta pieza que, por suerte, ya no es último trabajo de ficción que he rodado. Una década desde que un grupo de aguerridos jóvenes asumieron el reto de crear un corto a la altura de las exigencias impuestas por unas circunstancias que provocaron una lucha contra los elementos hasta la extenuación para que las cosas fueran por buen cauce. Era 2002, año en el que se celebró la Capitalidad Cultural Europea de Salamanca y aquella odisea parece alejarse en el tiempo, dejando las heridas cicatrizadas en el recuerdo.
Ha llovido mucho desde entonces. Sobre todo en el Monte Waialeale en Estados Unidos. Fueron, posiblemente, algunos de los días más emotivos y felices de mi vida. Una experiencia que me inoculo una potente droga en mis venas, la de ansiar crear más historias a través de una cámara. A día de hoy, aquel santuario de terror ambiental llamado La Salle ya no existe y he perdido el contacto con algunos de los miembros de aquella familia que convivió durante cinco largos días. Pero nada podrá borrar aquellos cinco días de recuerdos perennes. En esta ventana seguís teniendo todos los detalles de aquel maravilloso viaje a lo largo de cinco días con un equipo al que sigo adorando y añorando a partes iguales.
Después de aquello, me costó sudor y sangre volver a erigir otro proyecto con la ilusión y la fuerza necesaria para que se cristalizase en un nuevo trabajo cinematográfico que estrenar. Primero fue el intento de ‘El reencuentro’, una historia romántica con fondo de terror demasiado costosa, ‘Día de campo’, inquietante historia de un dominguero o ‘KM.’, una extraña ‘road-movie’ paranormal que, con toda la preproducción definida y un equipo para rodar, no llegó a transformarse en cortometraje. Lo teníamos todo preparado minuciosamente, estuvo a punto de hacerse realidad, junto a Víctor Clavijo y Mariano Venancio como protagonistas. Sin embargo, la realidad fue dura conmigo y el proyecto no llegó a rodarse… Hay que levantarse y seguir caminando por muy fuerte que haya sido la hostia.
Fue el constante recuerdo de las sensaciones que despertaron en mí aquel corto en el que hace diez años estábamos inmersos las que han marcado una referencia que tomar para sobreponerme a la adversidad. De ahí, que con la inestimable ayuda de unos cuantos amigos del alma algo irresponsables por confiar de nuevo en mí, pudiéramos volver a rodar el año pasado ‘3665’. La espera acabó y ahora mi equipo trabaja duro para finalizar una larga y compleja postproducción para poder ver lo nuevo. Hay máxima expectación y mucha ilusión. Sin embargo, no dejo de recordar todo lo que aquel trabajo colectivo significó para mí. Y con ello, espero que con este nuevo corto podamos revivir todo eso tan fantástico que estar por llegar.
Publicar un comentario en la entrada