viernes, 30 de marzo de 2012

Schalke04 2– Athletic Club 4: Lamentable trío de comentaristas

0
Corría el minuto 19 cuando Iraola dio un magistral pase a De Marcos por la banda derecha. Éste disparó pero Hildebran detuvo el esférico rechazándolo a los pies del omnipresente Fernando Llorente, que logró el primer gol del Athletic ante el Schalke 04 en un Veltins Arena cuyo césped era un estropicio. Tanto campo para un césped atroz e irrisorio. El equipo del Botxo conseguía el tanto cuando peor lo estaba pasando. Sólo dos minutos después, tras el saque de medio campo, Raúl González Blanco, el ex ídolo madridista y hoy capitán del conjunto alemán, empataba el partido con un gol de ratón como eran habituales en la escuadra merengue. Y entonces sucedió… Se veía venir. Los infames comentaristas de Telecinco, Manu Carreño, Kiko Narváez y Fernando Morientes, que habían estado adulando la figura del veterano ex jugador de la selección española rompieron a gritar y a jalear el gol del delantero. Desde ése instante, la narración pareció un monólogo a favor del equipo bávaro. Todas las ocasiones, todo pase, todo remedo de falta era lisonjas y adulaciones vergonzosas hacia el equipo dirigido por Huub Stevens.
Para ellos, la necesidad de que el Schalke estuviera dominando el juego provocaba frases absurdas y ridículas cuando un equipo de la LFP española se estaba jugando la clasificación de cuartos de final de la Europa League. En sendas jugadas en las que el colegiado portugués Pedro Proença debió haber pitado falta al borde del área y que se comió dejando seguir el juego, se callaron como putas. Sin embargo, en otro lance del juego posterior, donde el Athletic cometió infracción sobre el equipo alemán, subrayaron la jugada y justificaron la opinión arbitral. Su inclinación zafia y grotesca tuvo su culmen con el segundo gol de Raúl, que hizo las delicias de estos amagos de profesionales venidos a menos, brindando un espectáculo de sucio partidismo, de vocación falaz con unos intereses tendenciosos y vergonzantes para los aficionados del club dirigido por Marcelo Bielsa que seguían el partido por la cadena de la Mamma Chicho. Pero… “¿qué cojones?”, pensamos muchos con cara de asombro.
Muy triste lo de estos personajes con micrófono en mano, jaleando y animando al contrario. Lo más extravagante, en una sucesión de apostillas de parcialidades insultantes, casi estrambóticas, llegó cuando Morientes manifestó, después de que De Marcos lograra el tercer gol, algo así como “un resultado un tanto injusto con los méritos mostrado por parte de los dos equipos”. Deplorable esas palmadas en el hombro a Raúl, que si bien fue uno de los más destacados de su equipo, tampoco hizo mucho más que ver cómo Muniain encajaba el cuarto gol y sentenciaba la eliminatoria a favor del Athletic.
Al final, como era más o menos lógico recularon, seguro que en contra de sus deseos, cantando los goles con cierta desgana y alentando a un equipo que ayer, otra vez, ejerció de coloso, de titán capaz de sobreponerse y remontar con un juego legendario y alucinante. La profesionalidad de esta terna se puso en ridículo, cayendo en la estupidez y puerilidad con su afectada predilección por el 7 del Schalke 04. Se puede llegar a entender, en una actitud derivada de la animadversión y el rencor, que ciertos sectores conservadores y retrógrados quieran que el club de Bilbao pierda ante un equipo foráneo. Cosas inexplicables de las rencillas del fútbol. Entre aficiones es hasta normal. Pero que en una televisión nacional se promulgue esta posición de preferencia, de apoyo emocional ante el equipo extranjero antes que alentar al de su propio país, simplemente, injurioso y despreciable.
Lo de ayer fue otra gesta que recordar, otra prueba de que este Athletic, por muy irregular que se muestre en liga, asusta en Europa. Y ya es hora de quitarse prejuicios, de soñar con las hazañas del pasado. No es una utopía pensar en una final de la Europa League y un hipotético triunfo en la Copa del Rey. Las cartas están sobre la mesa. Y Raúl, talento innato en esto del fútbol y viejo conocedor del prestigio del campeón chocó ayer con todo su equipo (con un Klaas Jan Huntelaar desaparecido en combate) con unos “leones” que impusieron su ley, en contra de los deseos de este trío provocador de indigna ética.
Todos lo oímos. No hay excusas que valgan. Afirmaron que la vuelta la emitiría Telecinco. Hoy este hecho no es probable, puesto que la cadena avanza que será la del Hannover-Atlético. Será porque el pescado en Bilbao está vendido y no van a poder animar a Raúl todo lo que ellos quisieran. Seguro que entonces no pondrán la balanza tan descarada hacia el Schalke. El rostro de Raúl después del 2-4 podía haber estar dedicado a Carreño, Narváez y Morientes. Lamentablemente, sigue existiendo gente que no se alegra de las derrotas ajenas. Y ése debería ser la clase a seguir. La que esta gente no tiene. No me los imagino aplaudiendo los goles de Alemania en un posible cruce en la próxima Eurocopa contra España. Sería absurdo ¿no? Pues ayer ya dejasteis claras vuestra filias y vuestras fobias. Bien por vuestra profesionalidad. De vergüenza ajena.