lunes, 26 de marzo de 2012

Nokia y su garantía: un tema lleno de polvo

El pasado julio participé, junto a otros cuatro compañeros, en un juego llevado a cabo por Nokia a través de Twitter asignado con el hastag #experienciappsquizx7, por el canal @experienciapps, que realizó dos preguntas al día durante una semana en una especie de Trivial vinculado a un móvil de inminente lanzamiento al mercado. El resultado final, una contundente y trabajada victoria de nuestro equipo de formado por cuatro personas sobre nuestros rivales y un premio para cada uno de los componentes: un ‘smartphone’ Nokia X7. Móvil que en su momento fue la gran novedad de la casa y que luego no ha tenido la repercusión que la marca finlandesa hubiera deseado.
Obviamente podría hablar de las virtudes y defectos de un teléfono que, pese a todo, sigue siendo un terminal potente y con calidad. Sin embargo, varios de los ganadores se quejaron de su inutilidad, menoscabos y poca fiabilidad. El terminal deja muchas cosas de desear, aunque reconozco que, en mi caso, no ha sido así. Si bien es de subrayar que, visto lo visto, se posiciona muy por debajo de otros móviles de gama alta de compañías rivales que todos conocemos. Ya se sabe… “A caballo regalado…”.
Aquí no voy a escribir de ello. Vamos con el asunto… Hace un par de semanas y sin motivo aparente, al interior de la pantalla táctil ha comenzado a entrar polvo y suciedad. Tanto es así, que ahora en vez de un teléfono parece una de esas bolas de navidad que simulan tener nieve que cae sobre una estampa navideña o si nos ponemos, como si fueran los hombros de Juan Manuel de Prada. Ante este problema, me pongo en contacto con Nokia Center para que me solucionen un inconveniente que, a priori, no debe ser muy complejo de enmendar mediante el servicio técnico de cualquier punto oficial. Simplemente sería abrir la carcasa, limpiar el dispositivo y comprobar que la pantalla exterior está en perfectas condiciones para volver a presurizarla para su correcta colocación. La pantalla LCD está en perfectas condiciones, así como el resto del dispositivo. Todo funciona correctamente. Como el primer día. Salvo el tema de las dichosas partículas.
Desde el punto Nokia Care de mi ciudad, me dicen lo siguiente:
“Hola, ése modelo no lo puedo desmontar aquí, con lo que cualquier reparación implica enviarlo fuera y tiene coste de unos 80 euros seguramente. Saludos”.
¿¿WTF?? ¿80 euros? ¿Bajo presupuesto? ¿De qué grotesco modo funciona entonces la garantía de Nokia? Echo un vistazo a la Red y descubro que el teléfono se puede desmontar de una forma factible y viable. Sin embargo, desde la central de Nokia Centre Europe lo confirman:
“En relación a su consulta, le indicamos que las repuestas de nuestros centros Nokia son correctas, la infiltración de suciedad en el display de la pantalla no se encuentra en garantía por lo que la limpieza del mismo se tiene que realizar bajo presupuesto”.
Me quejo por la inconsecuencia de estas palabras aludiendo, como es lógico, a la garantía del producto. Parece ser que se la suda con otro amable mail de indiferencia. Una hermosa forma de modales mecanizados para mandarte a la mierda:
“En primer lugar, queremos agradecerle la confianza depositada en los productos y servicios Nokia. Lamentamos, Sr. Refoyo, no poder ofrecerle una respuesta distinta a la que le ha comunicado nuestro Servicio Técnico oficial, con respecto a la revisión y limpieza de la pantalla de su terminal Nokia X7.
Agradeciendo el tiempo invertido en contactar con nuestro servicio, aprovechamos la ocasión para poner a su entera disposición nuestro Departamento de Atención al Cliente, en el teléfono 902-404414 o fax 91-6270334, para cualquier duda o consulta adicional que desee realizarnos”.
¿Para qué sirve la garantía entonces? ¿Existe realmente? ¿Qué indemnidad encontramos si alguno de sus productos sale defectuoso o tiene taras? Parece ser que ninguna. Así funciona Nokia. Una marca que, por si fuera poco, actualizó recientemente su paupérrimo sistema operativo llamado Symbian a otro “novedoso” llamado Belle que intenta plantar cara de forma inocente a los todopoderosos Android y a la generación de iPhone que han quitado una preeminencia que Nokia tuvo en el pasado y que, por no adaptarse a los nuevos modelos de mercado, cayó en picado ¿Qué pasó con esta actualización? Que más de la mitad de los usuarios tuvieron infinidad de problemas con el nuevo sistema. Yo entre ellos ¿Encontré ayuda en sus lugares oficiales? ¡Bingo! Claro que no. Lo hice en foros especializados con gente más capacitada. Con el servicio técnico, la garantía de sus atávicos modelos y la correcta conducta en que te dispensan cuando tienes un problema no me extraña en absoluto que los beneficios de Nokia cayeran un 52% en 2011. Mejor alejarse de esta marca de terminales que deja tanto que desear desde un punto de vista evolutivo y técnico, como desde su área de servicios y caución.
En cualquier caso, la solución, como todo en esta vida (parece ser), está en Internet y en un corto periodo mi antediluviano ‘smartphone’ (como digo, lo tengo desde julio) volverá a su estado inicial. Eso sí, con el modélico desaire y el nulo auxilio que ha ofrecido Nokia para solucionar mi problema.