domingo, 11 de marzo de 2012

Muere Moebius: El Mundo del Arte pierde a uno de sus genios

Ayer moría Jean Henri Gaston Giraud, conocido por todos como “Moebius”, a los 73 años de edad tras una larga enfermedad. Uno de los creadores de cómics más grandes de todos los tiempos dejaba su legado como demostración de un talento y una excelencia reconocidos en el mundo del arte más allá del cómic como tal. Su transcendencia en este terreno está fuera de toda duda. La grandeza del maestro exploró con el ímpetu de un innovador que siempre buscó nuevas tentativas de incorporar formas y colores con la premura de un genio. Como él mismo decía, dotaba a sus creaciones con la sorprendente capacidad de pasar de un tipo de anamorfosis a otra de una manera totalmente intangible, casi mágica. Moebius fue un creador capaz de desdoblarse en múltiples personalidades y engendrar incalculables y distintivos mundos de color y fantasía.
Giraud fue un rebelde, un rompedor de las normas establecidas y los cánones a seguir que fraguó su fama de dinamitador conceptual, con creaciones de vocación hipnótica y siempre sugerentes, aportando un imaginario sensorial insustituible y magnánimo. Un creador total, padre del antológico teniente Mike Steve Donovan de ‘Blueberry’, su cómic más personal e importante, una ruptura con el ‘western’ clasicista que iniciaría una longeva singladura desde las páginas de la revista Pilote en 1964 y cuya vida aún tenía luz en la actualidad, pese a la muerte del guionista Jean Michel Charlier hace más de dos décadas. Autor de obras maestras de culto, una de sus más recordadas creaciones viene firmada junto a Alejandro Jodorowsky en la saga de ‘El Incal’, dando vida en las viñetas al detective privado John Difool en un complejo caos de elementos a medio camino entre la religión, la espiritualidad y la ciencia ficción. Un referente que se ampliaría con la saga de ‘Los Metabarones’.
Al lado del místico artista chileno también erigiría fabulosas y sugerentes obras como ‘Arzach’, ‘Los ojos del gato’ o ‘El corazón coronado’. Y un ambicioso proyecto fílmico, la adaptación a la gran pantalla de ‘Dune’, de Frank Herbert, que nunca llegó a materializarse. De hecho, con el cine mantuvo un idilio intermitente, donde transformaría en imágenes y diseños algunos de los sueños surgidos en películas como ‘Alien’, ‘Blade Runner’, ‘TRON’, ‘Abyss’ o ‘El quinto elemento’, entre muchas otras. Así como su cercanía al universo binario de los videojuegos para las que puso su cosmos de luz y color en ‘Panzer Dragoon’ y ‘Seven Samurai 20XX’.
Su arte siempre desprendió una metafísica ficcional de realismo e imaginación, dignos de un creador intuitivo e inmortal con su miscelánea de matices pictóricos y épocas y estilos que van desde el realismo al surrealismo onírico, siempre con una estilización sorprendente que se acercan a mundos fantásticos y evocadores, avezados de una diversidad poliédrica que definieron su talento y ese ‘feedback’ colorista tan sugerente. ‘La desviación’, ‘Pesadilla blanca’, ‘Mississippi River’, ‘El Mundo de Edena’, aportación gráfica al Silver Surfer de Marvel… así como los magazines temáticos ‘Coeurs Vaillants’ o revistas de cómic como ‘Spirou’ dan fe de su versatilidad e incontestable productividad artística. En este repaso tampoco hay que olvidar el colectivo ‘Humanoides Asociados’ creado con Bernard Farkas, Jean-Pierre Dionnet y Philippe Druillet y posteriormente una de las revistas capitales impulsoras de otra perspectiva de ciencia-ficción como fue la ‘Métal Hurlant’, de donde saldrían las influyentes ‘The long Tomorrow’ o ‘El Garaje hermético’, básicas para entender una nueva forma de concebir el género.
Una de sus últimas genialidades fue ese espejo autobiográfico titulado ‘Inside Moebius’ en cuyas páginas se encierra gran parte de la filosofía creativa de este titán capaz de reinventarse a sí mismo una y otra vez. No sólo el mundo del cómic queda huérfano de la excelencia de una de sus figuras más trascendentales. El ARTE, con mayúsculas, ha perdido a uno de sus grandes iconos.
Te echaremos de menos, Moebius.