jueves, 15 de marzo de 2012

Athletic Club y la oportunidad de otra gesta histórica

La semana pasada el Athletic Club de Bilbao vivió uno de esos encuentros difíciles de olvidar. El Manchester United, grande europeo, uno de los mejores equipos del mundo, caía en su campo, el mítico Teatro de los Sueños, ante un juego eléctrico de los bilbaínos que convirtió el estadio en una doble pesadilla para los ‘Red Devils’; por una parte, con un partido dominado absolutamente por los de Marcelo Bielsa, fraguaron una gesta histórica, con un fútbol dominante y abierto, que dejó la sensación a todos los que lo siguieron de haber asistido a un espectáculo que difícilmente se puede ver hoy en día. Un partidazo total de plenitud futbolística. Una obra de arte y de juego colectivo. Por otra, una afición que enmudeció con 8.000 seguidores a uno de los campos más vociferantes de la Premier, anulando cualquier amago de griterío, haciendo que el terreno inglés fuera conquistado por los aficionados que hicieron que Old Trafford pareciera San Mamés. Poco representan los dos goles de Rooney el juego pobre y apocado del United y que marcan la injusticia del fútbol. El 2-3 dejó la frustración de que el Athletic mereció más, si no hubiera sido por un De Gea fastuoso que fue, sin duda alguna, el más destacado de los de Sir Alex Ferguson sobre el campo o un par de jugadas inoportunas, subrayando ese penalty inocente y casi inconsciente de De Marcos al tocar el balón con la mano en el límite del área.
Bielsa ha transformado con su juego romántico y absolutista a un Athletic que enamora. Un juego de presión, de posesión, de combinación y agobio con el balón al rival. De puro fútbol y magia donde prima la propiedad del esférico sobre el campo con rápida circulación, con una mentalidad repleta de ideas, de progresivo crecimiento con conceptos novedosos y una plantilla que es la más joven de la liga. Desde esa pieza clave que es Iker Muniain, auténtica revelación de la liga y valuarte ofensivo de raza con jugadores vitales para este equipo como Amorebieta, Iraola, Iturraspe, Ander Herrera, Susaeta, De Marcos, Javi Martínez (vaya temporada, amigos) y, por supuesto, Fernando Llorente, que ha multiplicado su función en el campo y ha crecido como jugador. Este Athletic parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre la efectividad y el talento, la distribución en el campo y la impremeditación de estos talentos emergiendo tenazmente.
Un equipo que transmite alegría en el campo con su juego colectivo, sin aquella sensación de juego trabado y de balón largo buscando la cabeza de Llorente de antaño. Es cierto que a este Athletic le falta bruñir algunos matices de su juego, moldear sobre todo la capacidad del equipo para asumir esos últimos minutos que parecen el Talón de Aquiles del equipo, donde rivales de solvencia consiguen desmantelar la gran imagen de furia y control del equipo del Botxo cuando todo parece finalizado. En liga, Barça, Valencia, Espanyol, Racing y Villareal, por ejemplo, han dejado muchos puntos en la cuneta que eran propiedad del equipo de Bielsa. Son los riesgos de un estilo de juego al que el técnico argentino es fiel, sin renunciar a un modelo de trabajo seguido hasta que el árbitro pita el final. Este equipo va hacia delante, sin contemplaciones. Y así tiene que ser. Lo mejor de todo es que el perfeccionamiento estar por llegar, el juego desafiante está gestándose y si los abusadores grandes clubes no ejercen de fratricidas y destructores de clubes modestos a base de dinero contaminado y respetan el bloque en un futuro inmediato los logros podrían no tener techo. Pero de eso… ya se hablará.
Hoy no hay espacio para este tipo de debates. Hoy el tema central se ubica en una Catedral que lucirá más orgullosa que nunca para el partido de vuelta de octavos de la Europa League. El reto de una hazaña histórica está en manos de un equipo arropado por la mejor afición del mundo, por los colores rojiblancos que engalanan las calles de la ciudad porque huele a epopeya, a partido grande e inmemorial. Hay nervios y expectación. El Machester United no será la dócil escuadra de la ida. A buen seguro que los de Ferguson plantarán cara y exprimirán sus posibilidades con la intención de darle la vuelta a la eliminatoria. El Athletic, por su parte, saldrá a exhibir su juego de siempre, irreductible y férreo. Sabedor de su responsabilidad y asumiendo el lance del conflicto.
Esta tarde nuestro equipo mostrará su orgullo y su heterogeneidad delante de toda Europa, intentando hacer posible que la esperanza de una parroquia que merece esta oportunidad de seguir avanzando y reivindicar su posición entre los más ilustres del continente. Ha llegado la hora de concretar los sueños, de vivir el presente de un club de futuro, de disfrutar de ese sentimiento arraigado a la emoción de ser de este gran club que se lleva dentro. Se acabó la espera. La batalla contra los ingleses se forjará a partir de las 19:00 combinando una dulce locura de agitación, esperanza, entrega y sacrificio ¡¡A por ellos, leones!!
¡¡AUPA ATHLETIC…Beti Zurekin!!
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