jueves, 23 de febrero de 2012

PANTERA: 20 años del 'Vulgar Display of Power', uno de los mejores discos de la Historia

El día que estrenamos ‘El Límite’ en Salamanca fue muy agridulce para mí. No porque las condiciones de aquel evento y su celebración no salieran como había soñado. Un día antes, el 8 de diciembre de 2004 había amanecido con la triste noticia del asesinato de Dimebag Darrell. Cuando me enteré de que un zumbado frenético seguidor había arremetido a tiros la decisión de Darrell y su hermano Vinnie Paul de separarse de su banda de siempre Pantera para seguir una carrera alternativa con el grupo Damage Plan (sin renunciar a una previsible aunque difícil opción de continuidad en algún momento futuro), supe que mi grupo favorito de toda la vida se había roto para siempre. Y así fue.
Hoy en día puedo seguir diciendo, sin perspectivas de que esto cambie nunca, que Pantera es el grupo que más me ha marcado, el más trascendental en mi modo de sentir la música y, por cuestiones de edad y generación, de vivir un tiempo y una vida con una banda sonora muy antagónica a la que han compuesto los genios del celuloide que sigo reverenciando con devoción.
Sin embargo, aquello era diferente, una vía de escape, un sintonía afín a los sentimientos de un adolescente que por aquel entonces se revelaba contra el mundo a la vez que descubría la magia de aquel sonido de la banda de Arlington. Posiblemente fuera con alguna canción del ‘Power Metal’ que, para ser sincero, no me convencería. Aunque, por supuesto y como todo hijo de vecino, me aferré a la devoción del grupo con la auténtica revolución que significaría aquel discazo titulado ‘Cowboys from Hell’, que rompiera con todo lo tanteado hasta el momento estado y alejarse así radicalmente del ‘glam metal’ al que tan apegados habían estado hasta aquel momento como seguidores de KISS o Van Halen como se proclamaban.
Pantera ya llevaba una trayectoria muy coherente y consolidada, pero fue este disco el primer publicado por un gran sello, Atco Records por influencia de Mark Ross y bajo la supervisión de Terry Date y el inaugural de la formación clásica que todos conocimos desde ese mismo instante. Vinnie Paul a la batería y líder fuera de los escenarios, su hermano Diamond Darrell (que entonces aún no se hacía llamar Dimebag) a la guitarra, Rex Brown como bajista y la todopoderosa figura de ese animal vocal que siempre ha sido Phil Anselmo, posiblemente la mejor voz y más polivalente de cuantas hayan poblado la historia del metal. Sus actuaciones se consolidaron como uno de los espectáculos más potentes vistos hasta entonces. La rotundidad y técnica de aquel grupo pasaría, casi fulminantemente, a los fastos de la música.
Su siguiente trabajo impondría una evolución y vuelta de tuerca imposible a lo avanzado. El 25 de febrero de 1992 saldría a la venta el que está considerado por muchos como el mejor disco de la banda y uno de los más importantes (si no el que más) de la historia del género. Aquel sexto álbum llevaría por título ‘Vulgar display of power’. Echad cuentas. En dos días cumple dos décadas, veinte años aturdiendo con aquellas estructuras rítmicas de construcción sonora revolucionaria, de sincronización perfecta y furia desencadenada. Era el año en que Guns N’ Roses seguían en boca de todos con el triunvirato de la crítica y el público, el mismo en que Nirvana devastó los números de ventas y el afianzamiento del movimiento Grunge que un año atrás ya había puesto de moda el ‘Ten’ de Pearl Jam, cuando Faith no More dejó para la galería el ‘Angel Dust’ o al mismo tiempo que Rage against the Machine presentaba su mejor disco y Alice in Chains nos regalaba el mítico ‘Dirt’. Todo muy trascendental. Lo que queráis. Pero los texanos sacaron el ‘Vulgar…’ con aquella violenta portada que reflejaba una hostia en la cara (se cuenta que es una foto real de un puñetazo propinado por Vinnie a un mendigo al que pagaron por partirle el rostro), que fue más o menos lo que simbolizaba la energía y fuerza de lo que el disco iba a ofrecer. Su estilo se había endurecido de forma abismal, la grandeza del sonido traspasaba el enfoque radical que se esperaba tras el ‘Cowboys…’ y la transformación del ‘groove metal’ había impuesto unos límites difíciles de asimilar incluso por los entendidos.
Para entonces, en aquel mundo de largas melenas sacudidas al viento, la figura demiúrgica de Phil Anselmo emergió con la cabeza rapada al cero y apareciendo con pantalones holgados y cortos, zapatillas Converse y camisas de cuadros al más puro estilo ‘redneck’, sus sienes tatuadas eran una marca inconfundible y la actitud muy desafiante el grito de guerra para cualquier comparación posible. El propósito agresivo e impactante se había logrado con un éxito irreprochable. Sus canciones te golpean con la severidad de un placentero correctivo; comenzando por ese antológico ‘Mouth for War’ que ya acojona desde su principio y que expulsó de un plumazo al número uno de las listas al ‘Enter Sandman’ de Metallica, pasando por ‘A New Level’, la oda al Travis Bickle más furibundo y demencial (Are you talking to me?) con ‘Walk’ (una canción de cabecera), la belicosa ‘Fucking Hostile’, una de mis canciones predilectas que es ese ‘This Love’, que puede considerarse como una áspera tregua romántica dentro del disco, las imparables ‘Rise’, ‘No Good (Attack the Radical)’ o la vocal ‘Live in a Hole’ y las enfervorecidas ‘Regular People (Conceit)’ u otra joya como ‘By Demons Be Driven’… para acabar con una lenta y triste ‘Hollow’ que termina como un grito de furia.
¿Existe alguna canción negligente dentro del disco o que desmerezca dentro del álbum? ¿Hay algún tema que sea flojo o pase desapercibido? Concluyentemente: NO. ‘Vulgar display of power’ parece no tener aristas de debilidad, resquicios de flaqueza. Es un disco celérico, sin pausa al descanso, donde no hay aliento. Aquí no existe la detención. Lo que importan son los magistrales ‘riff’ de Dimebag, la fogosidad a las baquetas de Vinnie Paul, los compases de Rex Brown y, sobre todo, la descarga de brutalidad que impone Anselmo. La contundencia de una trituradora que destruye el sosiego o el aburrimiento desde una confección musical de compleja calidad que hace sentir cada cambio de ritmo y cuyas estrofas estaban procesadas con violencia en forma de música catártica.
Dos décadas después este ‘Vulgar display of power’ se ha transformado no sólo en un clásico, en una obra maestra del rock, sino también en una fuente de inspiración cuyo poder de influencia alcanza más allá de ese quimérico atributo que transforma a una banda en mito de culto. El disco sigue siendo, hoy en día, una maravilla, un potente delirio que continúa poseyéndote como una apisonadora, como un huracán de sensaciones siempre renovadas en cada audición. La entidad musical y la reciedumbre de sus cañonazos hacen de este disco toda una experiencia. Fue la banda de los 90, el icono diferencial de la grandeza de los genios musicales. Después llegarían más; el ‘Far Beyond Driven’ (ya habrá tiempo de escribir sobre todo esto), aquel disco que el pincha del extinto bar salmantino ‘La iguana’ acabó más que harto de poner ante mis insistentes y etílicas peticiones o la bestialidad del ‘The Great Southern Trendkill’. Así como el ‘Official Live - 101 Proof’, uno de los más destacados directos que se han editado nunca y su último disco juntos en 2000 ‘Reinventing The Steel’, que Anselmo alternó nada menos que con dos grupos, Down y Superjoint Ritual, y que sería el desencadenante del final, primero de forma nada amistosa, de Pantera y después de forma mucho más trágica, con la muerte del gran Dimebag Darrell.
Desde entonces Pantera es un concepto y un sentimiento arraigado a los que amamos a este grupo y seguimos disfrutando de su vasto e inmortal legado, de sus discos e irrepetibles ‘Vulgar Vídeos’ y de su filosofía de transgresión. Esta banda de Texas siempre pondrá voz y música al tema más furibundo de nuestra vida, donde deberíamos recuperar la fuerza de esa propagación de sublevación e intimidación para una protesta amenazadora, tan necesaria en los tiempos que corren.