lunes, 27 de febrero de 2012

All Star Orlando 2012: El año de Kevin Durant

El Amway Center de Orlando acogió la edición número sesenta y uno del All-Star Game, cita ineludible para el baloncesto de élite y escaparate multitudinario de ese espectáculo más allá de las estrellas que es la NBA. Después del más desastroso drama que supuso el concurso de mates del sábado (posiblemente, el peor y más vergonzoso de cuantos han tenido lugar en un All-Star) abría las expectativas a lo que podía ser una velada para el recuerdo. En cierto modo, así fue. Para el aficionado español era una cita especial puesto que Marc Gasol, arrollador en la liga con los Grizzlies y heredero del trono de su hermano Pau (que debería haber estado también en esta selección de los mejores de la liga), iba a debutar en un partido de este calibre y convertirse en el segundo baloncestista patrio en participar en este ostentoso cotarro de la canasta. Marc entraba en la cancha a pocos segundos de finalizar el primer cuarto con una actuación muy discreta, sin ningún tipo de alarde. La intención era disfrutar de la elección privilegiada. Jugó pocos minutos. Sin embargo, anotó dos canastas de cinco intentos y capturó tres rebotes. Muy bien para un debut que augura más ocasiones de demostrar cosas.
El partido empezaba en la cumbre. Con unos jugadores aparentemente enchufados hacia un partido disputado y con la promesa de rivalidad y piques entre sus máximas estrellas. El impresionante tapón enfurecido de Bynum a Howard fue una muestra de ello. Empero, las jugadas de transición y anotación recíproca en ocasiones empezaban a parecer una exhibición más digna de los Globetrotters que de un partido para tomarse en serio. Los constantes ‘alley-ops’, mates, pases de fantasía y concesiones de todo tipo, con un enfrentamiento abierto incluso en el apartado de triples, donde LeBron James y Deron Williams iban enchufando como si esto se tratara de un concurso, rebajaban la esperanzas de un duelo serio y de calidad.
Aún así, la cosa fue tomando un acelerado ritmo que dejaban una colección de jugadas de cara a la galería que pronto empezó a tomar cariz de batalla por todo lo alto, de auténtica sensación de espectáculo de alto nivel enfrentando en duelo Kobe Bryant contra LeBron, a Blake Griffin contra Carmelo Anthony o Dwyane Wade, mientras que la máquina apisonadora en la que se está transformando ese jugador llamado a alcanzar cotas estratosféricas llamado Kevin Durant iba haciendo su particular noche hasta acumular 36 puntos y destacarse por encima de sus compañeros para llegar a ser el MVP de la noche.
No obstante, hubo un duelo significativo que se lleva reptiendo en las últimas ediciones de este tipo de encuentros; Bryant y LeBron llevaron su enfrentamiento casi hacia un estrato personal por hacer ver quién ostenta el cetro de estrella actual. Fue lo más vistoso del partido. La “Mamba Negra” quería repetir la actuación del año pasado en Los Ángeles y LeBron consolidaba sus buenas sensaciones calibrando jugadas y haciendo un juego demoledor. La pugna estaba tan caliente, que Wade, unido a su pareja de baile le metió un viaje a la nariz del jugador angelino que le hizo sangrar abundantemente. El potencial del equipo del Este prevaleció a lo largo del partido, con acometidas constantes de un equipo dispuesto a humillar al rival.
Durante los tres primeros cuartos la superioridad apuntalaba la renta de puntos sobre un Este que, pese a recrearse con algunas de las mejores jugadas del partido, no conseguía acercarse al marcador con un Dwight Howard, estrella local, totalmente desparecido. Parte del protagonismo se lo llevó Steve Nash, que con 38 años jugaba su octava noche de las estrellas. Asimismo, hubo tiempo para recordar tiempos pasados, cuando el baloncesto florecía en épocas inolvidables. Así, además de evocar al mítico y genuino ‘Dream Team’ de 1992 con Chris Mullin, David Robinson o Scottie Pippen en la pista, la figura de Earving “Magic” Johnson saludaba en una ciudad que le coronó dos décadas atrás como MVP en el que sería su último año antes del adiós profesional.
La anotación parecía imparable por parte de ambos equipos, sobre todo un inspirador Oeste vestido de rojo bermellón que acumuló la friolera de 88 puntos al finalizar el segundo cuarto, convirtiendo esta cifra en el récord histórico en el partido de las estrellas en la mitad del partido. El duelo de conferenecias seguía su curso, con Bryant batiendo el récord de anotación en estos partidos en posesión, nada menos, que de Michael Jordan.
Así, el Oeste se ponía con más de veinte puntos, hasta que Dwyane Wade decidió tomarse el juego en serio y entonces fue cuando su defensa sobre Bryant estuvo a la altura de lo que se espera de un jugador con una calidad desbordante como la suya. Iguodala y Carmelo empezaron a apagarse y los Westbrook, Griffin, Williams o Derik Rose (al que Tim Thibodeau no puso mucho en cancha –lo que ha provocado una controversia con el resto de equipos rivales-) tomaron el timón de la remontada. Lo que se preveía como un nuevo y seguro récord de anotación por en equipo en un All-Star se vio obstaculizado con una defensa intensiva en el último tramo del encuentro.
Kevin Love no perdió comba y se encargó de que el recorte en la renta del Oeste no fuera masacrada a base de triples. El Este apretaba y se metió definitivamente en el partido. La recta final del partido tomó otro guión bien distinto del esperado, con un equipo del Este que se mostró serio y confiado con las posibilidades de una victoria que no pudo concretarse, cuando a falta de pocos segundos épicos en los que Bryant falló un tiro libre y a Wade se le escapó un balón de las manos cuando el termómetro estaba a punto de estallar con un 150-149.
LeBron pudo transformar el que hubiera sido tiro que habría forzado una prórroga, pero finalmente el Este dejó escapar la oportunidad de aumentar la noche con más baloncesto y dio por perdido un partido que acabó con una falta a Griffin cuando tiraba “a la remanguillé” (que diría el gran Ramón Trecet) a falta de un segundo que acabaría por solventar la victoria del Oeste por 152-149. Durant se había salido con la suya y fue elegido como el jugador de la noche, por encima de Bryant o Lebron. Y la noche de las estrellas fulguró con un gran partido de exultación del basket, con un nivel de espectáculo gratificante y un partido que será recordado como uno de los más disputados de los últimos años.