martes, 31 de enero de 2012

Orson Welles sobre Hitchcock

Orson Welles, el prestidigitador hedonista, el oscuro innovador de verbo fluido y narrativa deslumbrante, uno de esos cineastas con inigualable talento que ejerció de manipulador y genio fue capaz de gestar auténticas obras maestras en muchas ocasiones y en otras terminar desmañándolas por la ambición de un megalómano que fue perdiendo su credibilidad frente a los grandes estudios hasta llegar el vivir en el exilio, viviendo entre el fracaso y el singular ingenio del artista en constante estado de gracia. A veces aportó sentenciosamente su opinión sobre ciertos compañeros de profesión como otro dios de la pantalla como Alfred Hitchcock en la sección de Playboy Interviews, expresándole a Kenneth Tynan en 1977 lo siguiente…
Stanley Kubrick y Richard Lester son los que más me atraen, dejando aparte a los viejos maestros. Con esto quiero decir John Ford, John Ford y John Ford. No considero a Alfred Hitchcock un cineasta americano aunque haya trabajado en Hollywood todos estos años. Me parece terriblemente inglés, en la mejor tradición de Edgard Wallace y poco más. Siempre hay algo anecdótico en su trabajo; sus artificios siguen siendo artificios, pero poco importa su maravillosa concepción y puesta en práctica. Honestamente, creo que Hitchcock es un cineasta cuyos filmes no suscitarán ningún interés dentro de un siglo. En el mejor Ford, el filme vive y respira un mundo verdadero, aunque hubiese podido escribirlo Mamma Machree. El mundo de Hitchcock es un mundo de espectros”.