lunes, 28 de noviembre de 2011

Fin del 'lockout'. La NBA vuelve a casa por Navidad

La espera se ha prolongado mucho más de lo que los aficionados a la NBA hubieran querido. Al fin y al cabo, esta situación ha provocado daños colaterales que pedían una solución a gritos. El ‘lockout’ quebró el comienzo de temporada debido a las negociaciones por parte de los dueños de los equipos y los jugadores, que poseían por convenio el 57% del ingreso bruto integral de cada franquicia. El objetivo se fijó en el 50% para cada posición enfrentada y con un destino de gran densidad y confusión. Tras los continuos fracasos del asunto y sin llegar a buen puerto ni a un compromiso común, el sindicato de jugadores se disolvió. Y entonces fue cuando los aficionados y todo el orbe que rodea el millonario negocio de la NBA se echó las manos en la cabeza; la temporada quedaba en el aire y se ponía encima de la mesa un dilema histórico que dar como consecuencia la primera temporada sin baloncesto americano dentro de su historia. El “invierno nuclear”, según palabras del comisionado David Stern, asolaba la esperanza de todo integrante de lo que se ha convertido en un circo inacabable.
Cada día que pasaba, los jugadores perdían una suma considerable de dinero en proporción de su estatus de estrella. Sus contratos están sujetos a una temporada de 82 partidos. La alternativa en una de 66 encuentros hacía que todos los partidos no disputados ejercieran una merma bastante evidente en sus salarios. Al fin y al cabo, sus exigencias eran lo trascendental y la pretensión prevalecía sobre la integridad. Aún así, el ‘lockout’ seguía siendo una realidad. La NBA se ha transformado a lo largo de las décadas en uno de los negocios más provechosos del deporte mundial, pero pese a su dulce porvenir no todo el mundo estaba de acuerdo con el sistema de beneficios. Entonces ¿cuál era la solución? Un procedimiento inmediato que se ha traducido en la cesión de 3.000 millones de dólares en una década en el reparto del BRI (los Beneficios de la Liga) para los propietarios. Es decir, lo que vendría a ser el tan cacareado 50/50 de beneficios para jugadores y propietarios, pero con un 51% en el primer año para los jugadores, que se guardan además bajo la manga preeminencias con la Regla Anthony y la excepción salarial de nivel medio.
Una vez saldados los problemas y sabiendo que la liga más espectacular del mundo arranca el día de Navidad con partidos estrellas que reactivarán el interés por esta competición; New York Knicks – Boston Celtics, Dallas Mavericks – Miami Heat y, sobre todo, Los Angeles Lakers – Chicago Bulls debemos estar contentos con el regreso de la magia del basket. El calendario se compondrá de 66 partidos pertenecientes a la liga regular, que finalizará el 26 de abril, con un día de descanso antes de los Playoffs que, por primera vez desde 1999, tendrá en las Semifinales de Conferencia dos partidos disputados en dos noches. Tampoco faltará a la cita el All Star Weekend, en 2012 en Orlando entre los días 24 y 26 de febrero. Todo correcto. Parece que el ‘I love this game’ seguirá formando parte de todos aquellos que amamos el deporte de la canasta. Sin embargo, ha quedado patente que, por encima del deporte, está el negocio y el orgullo. La imagen de la liga, sus objetivos competitivos y de nobleza, han quedado tocados con todo el tema del cierre patronal. Aún así, la NBA está de regreso. Los jugadores que vinieron a hacer las “europas” tienen que hacer las maletas y volver, porque la competición, el baloncesto más vistoso y espectacular del mundo, vuelve a casa por Navidad.