lunes, 21 de noviembre de 2011

'Dolls Killer', un cómic "maldito"

Hace poco terminé ‘Dolls killer’, de Sergio Bleda y Nicolas Pona, un cómic de género policiaco que tiene como protagonista a una ruda detective llamada Juliette Desanges, una astuta investigadora con un trauma del pasado que indaga en un caso que le toca de cerca: una muñeca de porcelana aparece siempre en el lugar de los diversos crímenes que se suceden a lo largo de la trama. A lo que se añade un elemento obsesivo por parte de esta mujer con una pistola caracterizada por una empuñadora reconocible que tiene que que ver con esa invocación de sus aciagos recuerdos infantiles. Inmerso en una línea de ‘serial killer’, el cómic publicado por Dolmen atesora no pocas virtudes, destacando un gran sentido del ritmo y un trazo pulcro, nervioso y sensorial como es habitual en Bleda, que acondiciona el guión perverso y subterráneo de Pona hacia un estilo donde se subraya la psicología de sus personajes y lo retorcido que abunda en la trama, logrando con ello un efecto atmosférico de claroscuros muy adecuado a una sangrienta historia de incógnitas recurrentes ubicada en Nueva York.
Sin embargo, lo más curioso del cómic es su condición de “maldito”. Previsto para tres volúmenes, la editorial francesa Soleil consideró que, debido a su escasa repercusión, el tercer número nunca viera la luz y permaneciera inédito el final de la historia. Todos aquellos que se compraron los dos primeros números se quedaron con las ganas de saber cómo concluía ‘Dolls Killer’ y que sucedía con Desanges y los asesinatos que se producen a su alrededor. Bleda lanza una pregunta más que interesante: “¿La novela gráfica está acabando con las series?”. Por fortuna, para la edición española, Bleda, Pona y Jean Luc-Istin han ilustrado con gran material lo que hubiera sido el tercer número. Así, esta edición incluye el guión, bocetos y gran cantidad de documentos extra que desvela el final del cómic.