jueves, 15 de septiembre de 2011

Review 'Cowboys & Aliens (Cowboys & Aliens)', de Jon Favreau

Extravagante ensalada de géneros
Daniel Craig y Harrison Ford se meten de lleno en un ‘mash-up’ que ejerce de exótica mixtura de ciencia ficción y ‘western’ en un filme solvente pero lleno de tópicos de ambos géneros.
La variabilidad de Hollywood cada vez está más estancada, olvidando encauzar su camino hacia la mutación, hacia la continua transformación de códigos y géneros. Por eso, el hecho de que la adaptación de la novela gráfica de Scott Mitchell Rosenberg ‘Cowboys & Aliens’ se haya transformado en una superproducción, en estos tiempos de ‘remakes’ y traslaciones, no sorprende a nadie. Definida como un ‘mash-up’, que vendría a ser un híbrido de géneros y lugares comunes, la suma de clichés, la cinta de Jon Favreau propone en su presentación la defensa de los estilemas del ‘far west’ y el cine de ciencia ficción; un hombre sin nombre, perdido en un pequeño pueblo ganadero con sentido de la honestidad pese a estar detenido por el Sheriff condal y abogando por la redención que no duda en unirse al bien común utilizando todas sus armas para lograrlo.
Hasta ahí, bien. Lo inusual es cómo el enemigo esta vez se metaforiza en los indios, ni en impíos malvados que amedrentan la villa. Aquí los malos de la función son unos aliens que se apoderan de una explotación de oro y abducen a gente con oscuros fines. El héroe, en este caso provisto de una extraña muñequera con poderes destructivos, será el encargado de salvar a la humanidad. Más o menos, eso es lo que viene a narrar este entretenimiento veraniego con ínfulas de cine fugaz y circunstancial, que no busca transgredir en ninguno de los dos géneros que aderezan esta extravagante ensalada.
Con ‘Cowboy & Aliens’, Favreu sigue un insólito modelo prosélito, a su manera, de los edictos ‘fordianos’ del ‘western’, donde los indios son sustituidos por extraterrestres y los códigos de conducta no varían en exceso de los de aquellas piezas maestras. El género clásico americano por excelencia y su marco histórico se invierten hacia un relato de ciencia ficción descafeinado, donde todo parece avocado a ese simbolismo de pertenencia en contra del colono, que amenaza en forma de flagelo extranjero los intereses de sus diversos componentes. Ese subfondo simbólico que acude a un género patriótico y genunino como es el ‘western’ se fusiona con la ciencia ficción de extraterrestres e invasiones en una emulsión que no acaba de convencer, pero que acaba por resultar un filme solvente e irregular e impone su curso hacia un patrón de espectáculo que no traiciona en ningún momento.
No hay que negar que el primer tramo es prometedor y resulta estimulante, pero se va enflaqueciendo una vez conocidos todos (o casi todos –por no spoilear-) los elementos que mueven la historia, con momentos de espectáculo llevados casi al paroxismo de la miscelánea, como el momento en que los jinetes cabalgan en grupo con la intención de luchar contra las naves espaciales. Sin embargo, ‘Cowboys & Aliens’ no termina de erigirse como la gran función que todos esperábamos. Fundamentalmente, porque está trazada por el convencionalismo, pero sobre todo por una acuciante falta de humor e ironía, en un producto que necesitaba algo de autoparodia para funcionar y que se limita a tomarse demasiado en serio y sin decidirse en ningún momento a explotar al máximo ninguno de los dos dispositivos que homenajea.
No obstante, Favreau no pierde su pulso en el constante rastreo de la esencia de un espectáculo diáfano que recupere la infalibilidad de otros tiempos pasados, sin conseguirlo, pero tampoco dejándose comer por la mediocridad de algunos éxitos de saldo que responde a una moda muy consolidada dentro de la gran industria. Se intuye algo de riesgo en sus expectativas. Las suficientes como para orientar su estilo lúcido a la hora de alcanzar formas más indicadas de introducir al espectador en el caos alienígena. El resultado es un “ctrl. X + ctrl. V” exótico y dispendioso, donde destaca un siempre contundente Daniel Craig y un Harrison Ford que pule su carisma para adecuarse a un personaje algo desagradable y envejecido. Un producto con alma de ‘blockbuster’ que mantiene su dignidad con logrados efectos digitales y una derivación genérica que resulta de guión escrito y reescrito hasta la extenuación, como un adoquinado de irregularidades, a golpe de ‘cliffhanger’ y sin lustre, que se encamina con cansancio y flojedad hacia ese gran enfrentamiento prometido por el título de la película.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2011
PRÓXIMA REVIEW: 'La piel que habito', de Pedro Almodóvar.