miércoles, 8 de junio de 2011

Muere Jorge Semprún

1923-2011
Se ha ido el testigo excepcional del Siglo XX. Un hombre que vivió parte de su vida en la clandestinidad de un exilio forzado. Ensayista, escritor, intelectual, guionista cinematográfico, traductor, ex Ministro de Cultura y profesor de literatura, Semprún se caracterizó por confeccionar, a través de sus libros memorialistas y reflexiones sobre nuestra la historia reciente, una obra de consorcio entre memoria y literatura siempre enfrentado y acallando a aquellos que, como Marguerite Duras y su marido Robert Antelme, creyeron que Semprún fue partícipe de una brutal delación contra los miembros de la célula de la rue Saint Benoit y que incomoda a los defensores ideológicos y seguidores hagiográficos del literato. Más allá de la controversia histórica que levantó su vida y su posible condición de kapo estalinista dentro del campo de concentración de Buchenwald en la Alemania de Hitler (como sugiere Stéphane Hessel, tan de moda por su ensayo 'Indignaos', base del texto para la revolución del 15-M, en su autobiografía), su paso por el infierno nazi se refleja en su trilogía sobre esta traumática experiencia en el (‘El largo viaje’, ‘Aquel domingo’ y ‘La escritura o la vida’), que influyó en todos los aspectos literarios posteriores, Semprún fue el autor de obras como ‘Adiós, luz de veranos’, ‘Netchaiev ha vuelto’, ‘El largo viaje’, ‘La segunda muerte de Ramón Mercader’, ‘Autobiografía de Federico Sánchez’ o la primera novela escrita originalmente en castellano y, posiblemente mejor libro del autor, ‘Veinte años y un día’, que suponen un ejemplo en primera persona de construcción de un legado literario sobre los fragmentos de una propia memoria inmersa en el tumulto histórico de acontecimientos relevantes del pasado siglo, donde Semprún describió su vida en el fuego cruzado que lucha para que el recuerdo no caiga en el olvido. Guionista de cineastas influyentes como Costa-Gavras, Joseph Losey y Alain Resnais en títulos imprescindibles como ‘Z’, ‘Las rutas del sur’ y ‘Stavisky’, respectivamente, este hombre de mundo, contestatario y siempre polémico por los claroscuros de su manifiestos ha logrado describir mediante su obra un foco personal para entender, siempre desde un punto de vista subjetivo, parte del pasado.