martes, 28 de junio de 2011

El perro más feo del mundo

La belleza está en los ojos del que mira. Al menos, eso se dice. Sin embargo, a veces no es así. Los concursos por saber quién es el mejor, el más guapo, el que más logra o en el terreno del récord absurdo es como una obsesión para la Norteamérica más arraigada a este tipo de desafíos. Allí son así. Se ven obligados a competir por absolutamente todo. Incluso en disciplinas del todo rocambolescas y dentro del anverso estético. Por supuesto, en el terreno de las mascotas no podía ser de otro modo. Lo normal es que las mascotas perrunas más modélicas se presenten a competiciones de belleza animal, con todo tipo de pruebas de destreza para que los campeones hagan gala de habilidades y desfilen con la pureza de su raza.
Que tenemos un guiñapo de perro y hasta nos avergüenza sacarle a hacer sus necesidades. No pasa nada. Podemos presentarlo a la feria anual del condado de Sonoma-Marin, en el Norte de California, que selecciona al perro más feo del mundo, otorgándole a su dueña el honor de tener el chucho más horroroso del planeta. Este año el título se lo ha llevado Yoda (no extraña su bien avenido nombre), una mezcla de chihuahua chino crestado al que le cuelga la alengua, no tiene pelo en sus esqueléticas patas y pesa menos de un kilo. Su dueña, Nicole Schumacher, aseguró que encontró a la perra ganadora detrás de su edificio y que, a simple vista, creyó que era una rata sarnosa.
Con este breve apunte y por muchos gozques que puedan ganar este ridículo campeonato anual, siempre quedará en nuestra memoria el mítico Sam, un Chinese Crested Hairless que arrasó durante muchos años y fue considerado, con una potestad increíble, el perro más feo del mundo (y que fue aludido en este blog allá por 2006 ).