martes, 21 de junio de 2011

Adiós a Ryan Dunn

Ayer nos dejó prematuramente Ryan Dunn, uno de los veteranos de ‘JackAss’ y miembro de ‘Viva la Bam’. Dunn se dejó la vida en un accidente de tráfico en West Goshen Township, Pensilvania, a los 34 años. Perteneció a una generación que triunfó en la MTV dentro del programa capitaneado por Johnny Knoxville, donde fue parte destacada de esos símbolos de la salvajada visual, como parte importante de una feria de ‘cartoon’ enloquecidos que tuvo como propio centro de agresiones el cuerpo de sus integrantes, la definición de locura autoviolenta en la que jugarse el físico con tal de lograr el más demencial ‘sketch’. En el margen más arriesgado y brutal, donde rige la regla del “cuanto más estúpido, original o peligroso, mucho mejor”, se situaron los retos de estos vídeos ‘slapstick’ poco aconsejables para una audiencia impresionable o madura.
Hizo sus pinitos como actor en pequeños papeles en cine y televisión, participó en rallies de coches de lujo junto a su gran amigo e ilustre integrante de ‘JackAss’ Bam Margera, hizo el loco junto a Don Vito, ejerció de maestro de ceremonias y culminó algunas de sus mejores locuras metiéndose en un cubo de basura y dejándose caer por un tejado hasta el suelo, insertando un coche de juguete en su culo para ver la reacción del médico, sintió la fuerza de un motor a reacción de un L-39 de combate, tuvo sus roces con diversos tipos de escaleras y carros de la compra, era capaz de beberse una botella de whisky de un trago… y más barrabasadas que le hicieron convertirse en parte fundamental de ese grupo de tarados con ganas de hacer reír a la audiencia con un humor directo y superficial, adecuado para ver con una cerveza en la mano y otra en la otra y determinado en el infantilismo cómplice que no entiende de circunspección. Lo último que estrenó ha sido, apenas hace unos días, ‘Proving Ground’ para G4 TV, junto a Jessica Chobot. Se le vio horas antes de su tremendo accidente en Twitter, donde colgó una foto poniéndose hasta arriba de cervezas. Eso, unido a los 180 Km/h. que marcaba su cuentakilómetros en momento del siniestro hicieron el resto.