miércoles, 4 de mayo de 2011

Derrick Rose, MVP 2011: El elegido

Hacía años que faltaba un líder sólido, un heredero que siguiera los pasos de Michael Jordan como adalid de los Chicago Bulls, un guerrero capaz de capitanear con solidez los cimientos de un equipo que ha pasado por varias fases de reconstrucción después de haberse convertido hace más de una década en el mejor equipo de la Historia de la NBA y pasar por diversas fases de decadencia y derrotas. El elegido sería Derrick Rose, un hombre que debutara hace tan sólo tres años que pasó de haber ganado dos títulos en Illinois con la Simeon Career Academy, a llevarse el premio al ‘rookie’ del año, una medalla de oro en el Mundial de Turquía y contribuir como eje para que los Bulls hayan sido el mejor equipo de su conferencia con un récord 62 victorias y 20 derrotas. Números que hacen recordar las sensaciones que abanderaban los Jordan, Pippen o Rodman de los 90 y muy similares a los precedieron al primer anillo bajo el mando del maestro Zen Phil Jackson (61-21).
El base tiene en el tridente de hombres altos, Carlos Boozer, Luol Deng y Joakim Noah y en escuderos de lujo (Bogans, Korver, Brewer, Gibson, Thomas, Watson y Asik) un seguro de progresión que muchos ven como imparable. Además cuentan con la lectura de juego y la aptitud estratega de su entrenador, designado como el mejor ‘coach’ del año, Tom Thibodeau, que con su visión defensiva del juego, su metodismo extremo y estudio del juego rival, junto a la competitividad grupal incentivada, ha convertido al equipo en un sólido referente donde el rebote, la fuerza y la conservación se traduce en la pulverización del adversario.
El 27 de septiembre, al comienzo de la liga, Rose rompía su habitual comedimiento y humildad como golpe de efecto “¿Por qué no puedo ser el mejor jugador de la liga? ¿Por qué? ¿Por qué no puedo hacerlo”. En ése momento todos pensaron que se trataba de una cuestión de ego improcedente. Durante toda la temporada ha demostrado que no era más que la materialización de una certeza establecida en el trabajo y el esfuerzo de una magia fulminante. Ayer, con 22 años, Derrick Rose se convertía en el jugador más joven en recibir el Maurice Podoloff Trophy, el premio por votación que designa al mejor o más valioso jugador de la temporada. Y lo ha hecho con porcentaje aplastante (113 de 121 votos).
Rose juega en su casa, en Chicago. Y esto parece vital en su aportación, en el ‘feedback’ que existe con el público. El mítico 23 de los Bulls ya opinó hace muy poco sobre él, sobre su talento y sobre sus posibilidades de evolución “Tiene muy pocos defectos” señaló “y estos Bulls no creo que tarden mucho tiempo en ganar un título”. United Center ya tiene su ídolo, su referencia, el sustentáculo sobre el que un equipo en pleno progreso se mira y encuentra a un capitán con ganas ese codiciado anillo de campeón. Puede que sea demasiado precipitado avanzar que este será el año. Pero el ínclito Michael Jordan no fallará en sus pronósticos de victoria para el equipo de Thibodeau.