jueves, 24 de febrero de 2011

Rings Doorbells

La idea proviene de 1933. Un timbre que sólo suena cuando introduces en la ranura una moneda. El anuncio, de claro calado ‘vintage’ responde a la supuesta deferencia con las amas de casa que eran molestadas con llamadas inoportunas mientras hacían los quehaceres domésticos. El timbre hacía acto de presencia únicamente con una moneda de diez centavos. Si el visitante era conocido, recuperaba su moneda. Si era un forastero o un pesado comercial, se jodía y la perdía en beneficio de la casa.
En la era actual, supongo que como en aquélla, este invento parecería una tremenda estupidez. Sin embargo, mantiene en su intención algo de lógica. Hoy en día, por ejemplo, esto funcionaría perfectamente en el contexto internauta, donde no nos llaman al timbre, pero nos tupen a capciosos mensajes con cientos de ‘spam’. Podría cobrarse por esta intrusión algo similar, una pequeña cantidad. Los internautas podríamos vivir de ello. Están utilizando nuestra privacidad y nuestro tiempo con fines comerciales y nadie nos paga un euro por ello.