jueves, 27 de enero de 2011

El nuevo perfume de Lady Gaga, una sensación

Uno de los designios de los perfumes es el de alterar la percepción olfativa. Los olores suscitan el recuerdo, alteran la emoción o despiertan el instinto, acercando las sensaciones perceptivas hacia un vínculo o un estado de ánimo. Olores con personalidad que desprenden información sobre las personas, los ambientes y los contextos. Existe un extenso catálogo de fragancias y aromas, en definitiva, que exponen intenciones y matices dentro de un mundo olfativo cada día más extenso y heterogéneo dentro de un mercado inmenso.
Esto era así hasta la llegada de la nueva diva del pop Lady Gaga. El antiestético icono musical que va contra la norma pero que permanece establecida en el ‘mainstream’, ha anunciado una nueva línea de perfume que recordará, según sus palabras, a “sangre y semen”. Es decir un miasma de atributo primaveral que evocará a sexo, masturbación, menstruación, cortes en el cuerpo, violencia sádica y degradación. Es la nueva forma de adquirir nuevos matices en el correoso universo de insulsa provocación de este fenómeno de masas cuyo talento musical la ha convertido en nuevo icono postmodernista y estrafalario del mundo de la música. Además, combina perfectamente con ese controvertido diseño de un traje confeccionado con carne cruda que lució en los MTV Video Music Awards.
Así que nada, las ‘fans’ de la Gaga irán oliendo por ahí como burdas dominatrix o dejando un efluvio de libídine apagada en plena regla femenina. El olor que todo padre querría para su hija.