lunes, 17 de enero de 2011

68th Golden Globes: 'La red social' encaminada a los Oscar

Los Globos de Oro, un año más, pusieron en evidencia que no sólo que se trata de un evento con glamour pero informal, donde en cada mesa se ponen finos a Moët & Chandon y otros elixires y hasta donde el presentador sale cada dos por tres con un vaso en la mano, sino que en esta 68ª edición también ejemplifica la rubrica de avenencia de esa manida frase que la denomina “la antesala de los Oscar”. Esto es muy frecuente. Sin embargo, no lo es tanto el hecho de que Ricky Gervais apareciera en sus fugaces presentaciones como un maestro de ceremonias perfectamente inoportuno y sedicioso. Cada vez que salía al escenario, las risas se congelaban y la correspondencia a su humor dejaba helado al personal. Ante el asombro de todos, el actor británico soltó perlas sardónicas y bastante groseras sobre algunos de los aspectos más sutiles y silenciados de Hollywood, criticando películas y dando hostias verbales aquí y allá, le dio estopa al multimillonario dueño del imperio Playboy Huhgh Heffner, así como a algunas estrellas como Bruce Willis y Tim Allen, aludió filmes que ni siquiera estaban nominados, lanzó dardos a la cienciología y cuestionó la sexualidad de alguno de sus miembros, aludió al alcoholismo de algunas estrellas televisivas como Charlie Sheen y arguyó razones de preferencias en las candidaturas por parte de los integrantes de la prensa que montan el sarao a alguna película horrenda candidata en varias categorías (como ‘The Tourist’). Fue un rebelde que justificó que la línea de incorrección política es eficaz y divertida. Aunque claro, hoy todos los medios y Hollywood se llevan las manos a la cabeza. Con ello se evidencia que el mundo del oropel no entiende de críticas y dardos envenenados. No le gusta la verdad, ni el humor subido de tono. Y Gervais a buen seguro que no regresa el año que viene a presentar la gala. Una pena.
Por lo demás, esta edición de los Globos puede marcar una pauta clara que lo que sucederá el próximo el 27 de febrero en el Kodak Theatre, con Anne Hathaway y James Franco ejerciendo de presentadores (Hollywood respirará tranquila al no tener un Gervais que levante suspicacias), puesto que las apuestas se cumplieron de una manera armoniosa. ‘La red social’, el filme de David Fincher, fue la gran triunfadora de la noche. Se llevó cuatro globitos a casa (mejor música original, mejor guión, mejor director y mejor drama), ‘Los chicos están bien’, de Lisa Cholodenko se hizo con dos galardones (mejor comedia y actriz de comedia para Annette Bening) y ‘The fighter’ otros dos globos, los de mejores secundarios para dos excelentes intérpretes como Melissa Leo y un camaleónico Christian Bale. En apartado actoral las apuestas para los Oscar se consolidan en dos nombres; Colin Firth por ‘El discurso del Rey’ y Natalie Portman por ‘El cisne negro’. ‘Toy Story 3’ se llevó el de película de animación, pero hasta sería lógico que en los Oscar pudiera ganar el de mejor película del año. Eso sí que sería justicia y un dato para la historia. Obviamente, no será así.
En el apartado televisivo, ‘Glee’ y ‘Boardwalk empire’ acapararon los galardones más importantes, destacando la sorpresiva distinción al mejor actor de comedia para Jim Parsons, el Sheldon de ‘Big Bang Theory’. Otra de las cosas que destacó en un apartado más frívolo fue las impresionantes cirugías estéticas de gente como Jane Fonda (que con 70 años parece que tiene 40) o Jeremy Irons (más joven que hace veinte años). U otras, en su extremo negativo, como la de unas algo repelentes Nicole Kidman o Vanessa Williams, cada día más irreconocibles. Con algo más de “naturalidad” las bellezas de la noche fueron Emma Stone, la veterana Michelle Pfeiffer, Alicia Keys, la esquelética Megan Fox o actrices que no disimulan su edad y relucen con naturalidad, como Annette Bening y Helen Mirren. David Fincher le dio las gracias, entre otros, a Mark Zuckerberg como principal valedor de la que está llamada a ser la gran ganadora de los próximos Oscar. Eso sí, echaremos de menos a Gervais el años que viene.