lunes, 8 de noviembre de 2010

Un chino con una máscara de "The Elder" pone en jaque al sistema aéreo canadiense

El 29 de octubre, concretamente en el vuelo AC018 de Air Canadá, en un trayecto de Hong Kong a Vancouver se produjo un incidente que tiene como objeto un argumento de prestidigitación y camuflaje sin precedentes. De hecho, la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Janet Napolitano, ha advertido que podría ser un nuevo foco de riesgo y vacío en la lucha antiterrorista que tan serio se toman en los últimos tiempos ¿Qué es lo que sucedió? Pues que a un chaval de veinte años asiático no se le ha ocurrido otra cosa que poner a prueba el sistema aéreo internacional embarcando disfrazado con una elaborada máscara de apariencia de un viejo decrépito. Un funcionario de Hong Kong ha aclarado que el impostor es un ciudadano de China continental que intentaba salir de su país de cualquier forma en busca de una oportunidad en Estados Unidos, por lo que, una vez arrestado, ha pedido protección como refugiado.
Echando un vistazo a las fotos de la agencia Canadiense de Servicios Fronterizos (CBSA) se muestra el asombroso antes y después. El joven se quitó la máscara en pleno vuelo para pasar desapercibido en su desembarco. Para Peter Fitzpatrick, de Air Canada, es algo “inadmisible” y señaló que “hay varios controles de identidad antes de la salida del aeropuerto Hong Kong”. Se cree pudo haber un intercambio de billetes de embarque en el proceso que se da en las inmediaciones de la sala de tránsito antes de abordar el vuelo a Vancouver. La polémica máscara de silicona con el rostro de un viejo caucásico es muy fácil de adquirir. Un poco cara, pero al alcance de cualquier amante de este tipo de realistas recreaciones faciales. No es más que una de las opciones que se puede obtener a través de la empresa SPFX y que corresponde al personaje de Jerry Atrick “The Elder”, un viejo algo desagradable y auténticamente realista. Nadie ha caído en la cuenta de que igual el joven chino quería dar una lección de lo que es un buen disfraz de Halloween y dejar en ridículo, una vez más, a todo el entramado de seguridad aéreo. En este caso, de la Air Canada Corporate Security.