lunes, 29 de noviembre de 2010

Leslie Nielsen, Irvin Kershner y Mario Monicelli; el funesto obituario 2010 amplia su triste cuota

(1926–2010)
2010 está siendo un año bastante trágico, de pérdidas de mitos que se fragmentan sin resarcimiento de la nostalgia que ilustra nuestros recuerdos infantiles. Fallecimientos de esa gente a la que no conocemos, pero que forman parte de nosotros, de nuestra vida. Se van personajes legendarios que van dejando pequeños vacíos en lo que conforma el todo de la memoria colectiva. Este lunes ha sido fatídico. Nos levantábamos con la triste desaparición de Leslie Nielsen, el cómico del peno encanecido, ese actor que es para toda una generación un icono generacional sin parangón. Nielsen se pasó más de media vida procurando ser tomado en serio, buscando el reducto dramático de una profesión que, aunque no le dio la espalda, sí dejó su talento un tanto velado. La otra media, la pasó entregado sin condicionantes a la comedia, a hacer el ganso y a divertirse con una identificable fisonomía de reconocida empatía con el espectador, explorando a través de algunos de sus papeles más memorables, los aspectos y justificaciones esenciales del humor, en registros nunca bien ponderados sobre los condicionamientos a los que conlleva la risa dentro de esa retahíla de ‘spoofs’ que entregó a sus seguidores incondicionales.
Todos recordaremos a su comandante J. J. Adams de ‘Planeta Prohibido’ como un extraño inicio, como el anacrónico y borroso pasado de un hombre al que el destino le acabaría sorprendiendo con un reconfortante éxito crepuscular. Cintas como ‘Tammy, la muchacha salvaje’, ‘Furia en el valle’ o ‘La aventura del Poseidón’ recompensaron sus comienzos dedicados a la televisión, donde era un rostro reconocible y siguió siéndolo como actor episódico, como personaje fijo o como profesional curtido en un medio que le dio la estabilidad pero no la fama ni el reconocimiento que merecía. Nielsen fue un currante del medio, un actor todoterreno, versátil y plural, capaz de dar vida con igual convicción al malvado de turno como al secundario que acompaña al protagonista. Los títulos de las series son incontables; ‘Suspense’, ‘Robert Montgomery Presents’, ‘Furia en el valle’, ‘Los intocables’, ‘Alfred Hitchcock presenta’, ‘La nueva generación’, ‘El fugitivo’, ‘Peyton Place’, ‘El doctor Kildare’, ‘Bonanza’, ‘Los patrulleros’, ‘Colombo’, ‘Kung Fu’, ‘Los hombres de Harrelson’, ‘Vacaciones en el mar’ … y un largo etcétera de apariciones que le sitúan como una leyenda televisiva que antecedió a su paradójica confirmación como estrella de Hollywood.
En 1980 la cosa cambió de forma radical. Un trío iba a cambiar la dirección de la carrera de Nielsen para siempre. Jerry Zucker, Jim Abrahams y David Zucker (el mítico ZAZ), le reclutó para su película de ‘gags’ ‘Aterriza como puedas’. El éxito sin precedentes de una comedia de este tipo le abrió las puertas de la fama a un Nielsen que por aquel entonces ya contaba con 54 años. Su interpretación del Dr. Rumack convertía a este icono en un actor solicitado. Pese a su participación en ‘Prom Night’ o ‘Creepshow’, su carrera estaba destinada a la comedia. Por aquel entonces, Nielsen era un rostro olvidado, un hombre querido por los profesionales, pero apenas mencionado por los grandes estudios. Siguiendo los pasos de sus redescubridores, Nielsen encontró en el teniente Frank Drebin el personaje con el que el gran público le identificaría para siempre. Su paso por la serie televisiva ‘Police Squad! (Agárralo como puedas - La serie original)’ en 1982, le dejaría un personaje que retomaría en la adaptación a la gran pantalla y que se convertiría en Trilogía con dos secuelas que dejaron el mejor legado de su protagonista. Es cierto que a pesar de una década de los 90 gloriosa, sus siguientes comedias no estuvieron a la altura en su posterior elección de roles, siempre vinculados a este tipo de comedias que se han ido agotando con el paso de los años; ‘Drácula, un muerto muy contento y feliz’, ‘Reposeída’, ‘2001: Despega como puedas’, ‘¡Vaya un fugitivo!’, ‘Espía como puedas’, ‘Acampa como puedas’, ‘Esquía como puedas’… son un buen ejemplo de esta retahíla de títulos olvidables, pero también ejemplo de la gran aceptación de cintas donde el rostro de Nielsen fueron el único incentivo para su lanzamiento. La saga ‘Scary Movie’ intentó, sin éxito, recuperar la estela de aquellos buenos tiempos. Su participación a modo de ofrenda en la patria ‘Spanish Movie’ también dejó claro hasta qué punto este subgénero le debe tanto al maestro del humor. Su eterna sonrisa y ese gesto despistado y pícaro se ha apagado en un hospital cercano a su casa en Fort Lauderdale. El actor canadiense nos deja vacante un cetro que será imposible de reemplazar.
(1923–2010)
Pero el día no acaba con su triste nota luctuosa. El cineasta Irvin Kershner, otro emblema generacional, no tan célebre como Nielsen, pero fundamental en nuestra educación cinematográfica nos ha abandonado en un día que venía precedido por la muerte de Ingrid Pitt, la inolvidable musa de la Hammer, recordada por los aficionados al terror y al fantástico. La carrera de Kershner no fue muy lustrosa. Debutó en 1958, de la mano del maestro del terror y la serie B Roger Corman, para quien rodó ‘Stakeout on Dope Street’, proveniente del terreno documental, donde dejó algunos reportajes sobre el ejército americano emitidos con cierta repercusión en televisión. Fue hombre formado como músico y fotógrafo, contexto en el que llegó a ejercer de profesor en la Universidad de South California. Como director no se prodigó mucho. Su filmografía puede parecer insignificante, pero recoge títulos en los que pudo demostrar su talento y elegancia, su gran tonelaje como explorador del dramatismo formal que encierran muchos de sus largometrajes. ‘Un loco maravilloso’, ‘La venganza de un hombre llamado caballo’, ‘Loving’, ‘Up the Sandbox’, el guión de John Carpenter ‘Ojos’ o su incursión en la acción de James Bond con ‘Nunca digas nunca jamás’ marcan la pauta de un estilo honesto y lleno de brío visual.
Sin embargo, todos recordaremos a Kershner como el director de ‘El imperio contraataca’. Kershner fue uno de los maestros y profesores universitarios de George Lucas y, en un principio, rechazó la oferta de su pupilo. Una vez acercadas las posturas, Kershner aportó su talento para dejar la que sigue siendo la mejor y más aplaudida entrega de la trilogía, la más oscura, la culminación de la saga, símbolo de la aventura y espíritu buscado por Lucas en ese epicentro de la ciencia ficción contemporánea. El realizador supo elevar la estructura galáctica de Leigh Brackett y Lawrence Kasdan hacia un ritmo sorprendente, sin atisbo de la infantilización que sucedería en ‘El retorno del Jedi’, imponiendo en su delegación las mejores y más reconocidas secuencias de la que puede ser la obra maestra de su carrera, así como de todas las cintas que conforman ‘Star Wars’. Su carrera no fraguó en más títulos memorables. Un episodio de ‘Amazing Stories’, un telefilme titulado ‘Traveling Man’ y ese conato de regreso al cine más comercial cristalizado en un tremendo fracaso y decepción como fue ‘Robocop 2’ hicieron que Kershner se alejara definitivamente del celuloide en 1990. Su última contribución fue un capítulo de la serie ‘SeaQuest: los vigilantes del fondo del mar’. Ha muerto a los a los 87 años de edad tras padecer una larga enfermedad, según informó su hija Adriana Santini.
(1915-2010)
El día nos deja otra muerte. Por si no hubiera sido suficiente, uno de los grandes directores de la comedia italiana, Mario Monicelli, se ha suicidado en Roma al arrojarse por una ventana del hospital San Giovanni de Roma, centro donde estaba ingresado a causa de cáncer de próstata en fase terminal. Un director que marcó con sus películas un género alternativo y variante del neorrealismo con un sentido del humor en el que también se podía apreciar una subversiva crítica a la sociedad del momento. Monicelli comenzó trabajando como ayudante de dirección de gente como Augusto Genina, Mario Camerini, Mario Bonnard o Ferdinando Maria Poggioli para debutar junto a Steno en ‘Al diablo la celebridad’. Junto a éste dirigiría otros siete títulos entre los que destacan vehículos cómicos para el actor Totò (‘Totò cerca casa’, ‘Guardie e ladri’, ‘Totò e i re di Roma’ y ‘Totò e le donne’). Su primer largometraje en solitario, también con Totò como protagonista, ‘Totò y Carolina’, es perseguida por la censura del momento acusada de obscena. Su provocación no quedó ahí, pues desafió a la intolerancia con algunas cintas que buscaba tanto la polémica social como la reflexión. El melodrama ‘Prohibido’, adaptación de una novela de Grazia Deledda y la gran oportunidad a Alberto Sordi para darse a conocer con ‘Un héroe de nuestro tiempo’ preceden a la que sería su gran y mejor muestra cinematográfica, su gran obra maestra: ‘Rufufú’.
Paradigmática e indispensable en la Historia del Cine, ‘Rufufú’ es una extraña visión de precocidad europea con respecto a las ‘heist films’ en clave de comedia sarcástica, donde Monicelli retrata, con insólita lógica artística e ideológica, las pequeñas tribulaciones de la sociedad de la época a través de la preparación de un golpe por parte de unos ex convictos que regresan a la delincuencia avocados por las necesidades y penurias de un tiempo de tristeza y escasez. Una maravillosa dislocación de los ‘film noir’ que mantiene un ritmo narrativo que fusiona el neorrealismo con la comedia histriónica y absurda. Monicelli ubica su estilo desde un enfoque diferente pero anexo al costumbrismo, modulado por la procacidad crítica que se vivía en su época de esplendor. La sátira inteligente y una honestidad con el género y con sus historias definieron los mejores años de la carrera de este inolvidable cineasta italiano tan importante en los designios genéricos de su país; la comedia romántica ‘Donatella’, el desmitificador y polémico esbozo analítico de la Primera Guerra Mundial de ‘La gran guerra’ (con la que obtuvo el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia), la burla a la Edad Media con ‘La Armada Brancaleone’ y continuación ‘Brancaleone alle crociate’, farsas políticas incendiarias del calado de ‘Queremos los coroneles’ o insubordinaciones fílmicas a modo de comedias como ‘Apasionada’, ‘Habitación para cuatro’ o tragedias cáusticas como ‘Un burgués pequeño, muy pequeño’, dejando por el camino un par de nominaciones al Oscar como guionista por magníficos filmes como ‘Camaradas’ y ‘Casanova’, son algunos ejemplos de la nutrida filmografía de un cineasta clásico a reivindicar como gran maestro del cine europeo.
Otro grande que se va. Y, como una maldición no escrita, se une a Nielsen y Kesrhner cerrando esos fallecimientos que vienen de tres en tres.